Las tiaras de la Familia Real Española: de las que la Reina Letizia puede usar a las que no

JOYAS DE LA CORONA

Las tiaras de la Familia Real Española: de las que la Reina Letizia puede usar a las que no

Aparte del lote de "joyas de pasar" creado por la Reina Victoria Eugenia, la Casa Real tiene en su haber otras alhajas de carácter privado que pueden o no acabar en manos de la actual consorte.

Las tiaras de la Familia Real Española: de las que la Reina Letizia puede usar a las que no

Al contrario de lo que ocurre en el resto de monarquías europeas, la Familia Real Española no tiene en su haber una colección de lo que se suele conocer como "Joyas de la Corona", caracterizadas por su alto valor simbólico y que representan la continuidad de la institución monárquica. De hecho, lo más similar a ese tipo de joyas son la corona y el cetro que están presentes en el momento de proclamación de los Reyes de España: usados por primera vez por Isabel II en 1843 y posteriormente por Alfonso XIII en 1902, Juan Carlos I en 1975 y Felipe VI en 2014.

Para solventar esta situación, y dada la afición que tenía por las joyas de todo tipo, la Reina Victoria Eugenia decidió poco antes de morir constituir un lote de piezas que deberían ser transmitidas de una reina a otra. Es lo que se conoce desde entonces como "joyas de pasar" y que ella misma describe en su testamento como "las alhajas que recibí en usufructo del Rey Alfonso XIII y de la misma Infanta Isabel". Dicho lote está compuesto por una serie de joyas (una diadema de brillantes, dos collares de chatones, dos broches, un par de pendientes, dos pulseras y varios collares de perlas) que, a su muerte en 1969, fueron legadas primero a Don Juan de Borbón y posteriormente al Rey Juan Carlos. Fue así como dio inicio el proceso de constitución del joyero real de la Familia Real Española.

Congreso de los Diputados durante la proclamación de Felipe VI como Rey de EspañaCongreso de los Diputados durante la proclamación de Felipe VI como Rey de España

La Tiara de la Flor de Lis, una pieza única

A pesar de que poseía una nada despreciable colección de tiaras, la única que la Reina Victoria Eugenia decidió vincular a España fue la conocida como Tiara de la Flor de Lis. Una elección para nada casual teniendo en cuenta que sus motivos representan tres flores de lis: el emblema de la Dinastía Borbónica. Debido a esto, es considerada la pieza más representativa y simbólica de la monarquía española.

Los expertos la califican como "excepcional" debido al inconmensurable precio que podría alcanzar si algún día saliese a la venta, cosa muy poco probable aunque no imposible (la propia Victoria Eugenia vendió muchas de sus alhajas para poder mantenerse económicamente durante su exilio). Se trata de un encargo de Alfonso XIII a la joyería Ansorena que fue entregado como regalo de boda a su esposa en 1906. De hecho, la consorte lo estrenó el mismo día en que se dieron el 'sí, quiero'.

La Reina Victoria Eugenia, la Reina Sofía y la Reina Letizia luciendo la Tiara de la Flor de LisLa Reina Victoria Eugenia, la Reina Sofía y la Reina Letizia luciendo la Tiara de la Flor de Lis

La versión original era totalmente circular y cerrada, pero posteriormente se iría abriendo conforme a la moda imperante en cada época hasta convertirse en la tiara abierta que es hoy en día. Unos cambios que en ningún momento alteraron lo único que ha permanecido impasible desde el primer momento: el diamante de 10 quilates de la flor central.

La Reina Victoria Eugenia la lució en numerosas ocasiones a lo largo de su vida, siendo vista por última vez con ella en la cena de gala previa a la boda de la Infanta Pilar, en 1967. Tras su muerte recogió el testigo Doña María de las Mercedes (esposa de Don Juan de Borbón) y con el tiempo tanto la Reina Sofía como la Reina Letizia le devolverían el esplendor de tiempos pasados.

Los Reyes Felipe y Letizia con la Reina Isabel y el Duque de Edimburgo en la cena de gala en su honor en Buckingham PalaceLos Reyes Felipe y Letizia con la Reina Isabel y el Duque de Edimburgo en la cena de gala en su honor en Buckingham Palace

Cabría mencionar, por el valor simbólico del detalle, que fue la tiara elegida por Doña Sofía para asistir a su última cena de gala como Reina de España (en 2014) y que no fue hasta 2017 cuando Doña Letizia se decidió a estrenarla. La consorte de Felipe VI recurriría a ella de nuevo ese mismo año para su visita oficial a Reino Unido: una visita con la que consolidó su papel como reina y en la que la Tiara de la Flor de Lis no podía permanecer guardada en el joyero.

La contribución de Don Juan Carlos al joyero real

En su ya citado testamento, la Reina Victoria Eugenia quiso dejarlo todo bien claro y, para evitar malentendidos, escribió de su puño y letra que "el resto de mis alhajas (aquellas que no pasaban a manos de Don Juan de Borbón) que se repartan entre mis dos hijas". Esto afectaba a muchas piezas, pero especialmente a una de las más icónicas de su joyero: la Tiara Cartier.

La Reina Victoria Eugenia, la Reina Sofía y la Reina Letizia luciendo la Tiara CartierLa Reina Victoria Eugenia, la Reina Sofía y la Reina Letizia luciendo la Tiara Cartier

Hecha en 1920 por orden de Alfonso XIII para su esposa, muchos la consideran una obra maestra de la famosa firma parisina que le da nombre. Se trata de una tiara realizada a base de diamantes y ocho perlas sobre una base de platino. El elemento más destacado en la parte central es una flor de lis enmarcada por volutas vegetales y que en su versión original estaba coronada por una novena perla que sobresalía del resto de la pieza. Ésta y el resto de perlas con el tiempo serían sustituidas por unas esmeraldas que la Reina Victoria Eugenia heredó de su madrina, la Emperatriz Eugenia de Montijo. No obstante, las necesidades económicas del exilio acabarían obligándola a vender las piedras y sustituirlas nuevamente por perlas.

La heredera de esta diadema sería la Infanta María Cristina, con quien Don Juan Carlos llegó a un acuerdo de compra para regalársela a Doña Sofía. Desde entonces la titularidad de la pieza corresponde al Jefe de la Familia Real, mientras que la consorte es quien goza de su usufructo. La Reina Letizia la utilizó por primera vez en abril de 2018 durante la visita de Estado del Presidente de Portugal y, con el tiempo, es de presuponer que la Tiara Cartier pasará a formar parte del famoso lote de "joyas de pasar".

La Infanta Pilar, Simoneta Gómez-Acebo, la Reina Sofía y la Reina Letizia con la Tiara RusaLa Infanta Pilar, Simoneta Gómez-Acebo, la Reina Sofía y la Reina Letizia con la Tiara Rusa

Algo parecido ocurrió con la Tiara Rusa, perteneciente a la Reina María Cristina e inspirada en los tocados "kokoshnick" rusos (de ahí su nombre). Hecha de platino, diamantes y perlas, fue el regalo de boda de Alfonso XIII a su nuera María de las Mercedes en 1935 y desde el primer momento sería la favorita de la Condesa de Barcelona. Años más tarde se la dejaría a su hija, Pilar para que la luciese en su boda con Luis Gómez-Acebo y posteriormente a su nieta, Simoneta Gómez-Acebo, para contraer matrimonio con José Miguel Fernández Sastrón.

Tras la muerte de su madre, Don Juan Carlos compró la tiara a su hermana mayor y la incorporó al joyero real. La Reina Sofía solo la usó en cuatro ocasiones a lo largo de su vida (una siendo todavía princesa y luego el resto ya como reina) y su sucesora, la Reina Letizia, la estrenó en noviembre de 2018 con motivo de la visita de Estado del presidente chino Xi Jinping.

La Princesa Letizia luciendo la Tiara Mellerio en una cena de galaLa Princesa Letizia luciendo la Tiara Mellerio en una cena de gala

En lo que respecta a la Tiara Mellerio, su titularidad es ligeramente compleja: fue el regalo de boda de los Condes de Barcelona a Doña Sofía en 1962 y se supone que eso la convierte en su legítima propietaria, pero dada la vinculación de la diadema a la Casa Real Española resulta altamente probable que con el tiempo se vincule a las "joyas de pasar". Fue creada en 1867 por la joyería Mellerio como regalo de la Reina Isabel II a su hija, la Infanta Isabel, simulando la espuma de una ola con gotas a base de perlas, diamantes y brillantes.

Debido a que 'La Chata' no tuvo descendencia, tras su muerte la tiara pasó a manos del Rey Alfonso XIII y de las suyas a las de Don Juan de Borbón, quien se la regaló a su nuera. Doña Sofía la convertiría en una de sus favoritas dado que presenta una apariencia sencilla y la emérita es poco dada a las extravagancias de las grandes joyas. Se la puso por última vez en 2010 para acudir a la boda de la Princesa Victoria de Suecia y desde entonces permanece guardada en el joyero real, puesto que Doña Letizia únicamente la utilizó en una cena de gala en 2007 (siendo todavía Princesa de Asturias).

Las joyas personales de Doña Sofía

La Tiara Mellerio no fue la única joya que la por entonces Princesa Sofía recibió como regalo con motivo de su boda con Don Juan Carlos, sino que junto a ella recibió varias alhajas más que desde entonces constituyen su joyero personal. Es decir, ella es teóricamente la propietaria de esas piezas que, si bien en su día pueden ser incorporadas al lote de "joyas de pasar", también cabe la posibilidad de que sean legadas a la Infanta Cristina o a la Infanta Elena. Solo el tiempo sabrá cuál es su destino, pero por el momento lo único que sí se puede afirmar es que hay una de ellas muy vinculada a la Reina Letizia.

Primer plano de Don Felipe y Doña Letizia el día de su bodaPrimer plano de Don Felipe y Doña Letizia el día de su boda

Se trata de la Tiara Prusiana con la que el 22 de mayo de 2004 le dio el 'sí, quiero' al por entonces Príncipe de Asturias en la Catedral de La Almudena. Fue un préstamo personal de su suegra para continuar una tradición nupcial que databa de 1913. Ese fue el año en que la joyería Koch de Berlín creó esta pieza para la Princesa Victoria Luisa de Prusia (hija del Káiser Guillermo II y abuela materna de Doña Sofía) con motivo de su boda con el Príncipe Ernesto de Hannover. Desde entonces, ha sido utilizada como tiara nupcial por la Reina Federica de Grecia y posteriormente por la Princesa Sofía en su boda con Don Juan Carlos.

El nombre de la tiara se debe a sus orígenes germánicos, pero en realidad su aspecto guarda más relación con la cultura helénica. Con una base de diamantes y brillantes, la Tiara Prusiana se compone de tres bandas: la superior con hojas de laurel, la central con barras verticales que imitan una columnata y la inferior con una greca griega. Destaca sobre todos estos elementos un diamante oscilante en forma de lágrima en la parte central de la tiara. Una pieza, en definitiva, clásica, sencilla pero muy elegante.

Desde que la estrenó el día de su boda, Doña Letizia la ha vuelto a lucir en incontables ocasiones pero, curiosamente, no lo ha hecho desde que es Reina de España ¿Habrá reclamado Doña Sofía lo que es suyo? Probablemente lo más lógico sea que simplemente esté guardada en un joyero, puesto que hay otra tiara perteneciente a la emérita que su nuera sigue utilizando con mucha frecuencia: la Tiara Floral.

La Reina Sofía, la Infanta Cristina y la Reina Letizia con la Tiara FloralLa Reina Sofía, la Infanta Cristina y la Reina Letizia con la Tiara Floral

Es sin duda la que la Doña Letizia ha usado más veces, tanto como Princesa de Asturias como siendo ya Reina de España. Quizás debido a que se trata de una pieza muy ligera y sobre todo versátil: puede ser usada como collar y dividirse en tres broches. Si bien es verdad que ella nunca la ha dividido o usado como collar, sí lo hizo la Reina Sofía cuando decidió estrenarla en 1962 colgada de su cuello.

Ocurrió en la cena de gala previa a su boda, donde quiso agradecer públicamente el regalo que Francisco Franco, "en nombre del pueblo español", le había hecho por su enlace: esta pieza comprada en la joyería Aldao y cuyos orígenes podrían remontarse a la Rusia del siglo XIX. En realidad poco se sabe de la historia de esta joya más que fue adquirida por el dictador como regalo de bodas y posteriormente será utilizada con frecuencia tanto por la Reina Sofía como por sus hijas en diversos actos. De hecho, fue la que eligió la Infanta Cristina para casarse con Iñaki Urdangarin en 1997.

La Reina Sofía y Carla Bruni durante la recepción oficial a Nicolas SarkozyLa Reina Sofía y Carla Bruni durante la recepción oficial a Nicolas Sarkozy

La única alhaja del joyero de la Reina Sofía que no ha usado nadie más que ella durante todo este tiempo es un aderezo de rubíes que le regaló el armador griego Stavros Niarchos cuando se casó. Fue comprado en la joyería Van Cleef & Arpels de París y está compuesto por una larga serie de rubíes de Birmania tallados en forma de cabujón rodeados de brillantes y unidos por diamantes tallados en baguette. Contrariamente a lo que se pueda pensar, no es una joya exclusiva, sino que en su día estaba a la venta para quien quisiera (o más bien pudiera) comprarla. De hecho, apareció en varios reportajes de moda de la época protagonizados por las actrices Sofía Loren y Audrey Hepburn.

Gran parte de su encanto reside en que el collar se puede dividir y adaptar su largo en función de los gustos de la portadora. En el caso de la Reina Sofía, las veces que lo ha llevado ha sabido jugar con esta versatilidad: generalmente opta por reducir el tamaño del collar hasta convertirlo en gargantilla y utilizar la parte sobrante para crear una tiara de uno o dos cuerpos. La última vez que se la vio con los rubíes de Niarchos fue en 2009, durante la recepción oficial al presidente francés Nicolas Sarkozy y su esposa, Carla Bruni.

La Tiara Princesa, propiedad de Doña Letizia

En mayo de 2009, coincidiendo con su quinto aniversario de boda, el Príncipe Felipe decidió retomar la tradición de su bisabuelo paterno y agasajar a su esposa con una tiara exclusiva. Algo que no había hecho el Rey Juan Carlos con Doña Sofía, ya que las tiaras que lució la emérita durante su reinado ya pertenecían a la familia o fueron regaladas por terceros: no contó en ningún momento con una pieza exclusiva regalada por su marido. Ese 2009, en contraste, su nuera se colocaba al nivel de la Reina Victoria Eugenia gracias a la Tiara Princesa.

La Reina Letizia con la tiara princesa en el 75 cumpleaños de Margarita de DinamarcaLa Reina Letizia con la tiara princesa en el 75 cumpleaños de Margarita de Dinamarca

Una tiara creada por la mítica joyería Ansorena (responsable de algunas de las piezas más icónicas de la consorte de Alfonso XIII) en colaboración con el propio Príncipe de Asturias y compuesta por 450 diamantes y 10 perlas australianas sobre una base de varios roleos en forma de media luna hechos de oro blanco. Pese al brillo de estos elementos, lo más destacado de la pieza es la flor de lis que preside su parte central y que puede ser desmontada como broche.

La Reina Letizia ha utilizado en numerosas ocasiones dicha flor de lis en forma de broche, pero tardó seis años en lucir la tiara al completo. Debido a la crisis económica se consideró poco oportuno hacer ese alarde de suntuosidad y no fue hasta 2015 cuando decidió estrenarla con motivo del 75 cumpleaños de la Reina Margarita de Dinamarca en Copenhague. La misma ciudad que asistió a su debut como princesa, la volvía a ver ahora ya convertida en toda una reina con su propia tiara. Lamentablemente, por su forma de ser, resulta muy improbable que siga los pasos de la Reina Victoria Eugenia y contribuya a aumentar el famoso lote de "joyas de pasar".

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