El Rey Juan Carlos en 8 momentos clave que han marcado su vida

UNA VIDA SIN IGUAL

El Rey Juan Carlos en 8 momentos clave que han marcado su vida

Nacido el 5 de enero de 1938 en el exilio, Juan Carlos de Borbón fue el hombre clave para la llegada a España de la Democracia, vital para la consolidación de la Monarquía.

El Rey Juan Carlos en 8 momentos clave que han marcado su vida

Si hay una persona imprescindible que ha marcado el último cuarto del siglo XX y la primera década y media del siglo XXI en la Historia de España ese es Don Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, nacido Infante, después Príncipe, de ahí Rey de España y finalmente Rey Emérito. A lo largo de su extensa y prolífica vida ha tenido que pasar por mucho, principalmente por momentos malos, duros y de extrema agitación que han marcado la personalidad de un hombre conocido por su carácter campechano, cercano y llano, algo que no siempre ha jugado a su favor. Repasamos aquí 8 momentos clave de la biografía de quien fue Rey de España entre el 22 de noviembre de 1975 y el 18 de junio de 2014.

1 El nacimiento de un infante en el exilio

Tras la proclamación de la II República en 1931, la Familia Real partió al exilio a Francia. Después de la renuncia del Príncipe Alfonso y del Infante Jaime, Don Juan se convirtió en heredero de la Corona. El 12 de octubre de 1935, el Príncipe Juan se casó con la Princesa María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias y Orleans en Roma, aunque se instalaron en Cannes, donde 9 meses más tarde nació su primogénita, la Infanta Pilar. La seguridad de la Familia Real no podía garantizarse en Francia, así que regresaron a Roma, donde el 5 de enero de 1938 nació el esperado varón y heredero de la dinastía.

El Rey Juan Carlos de niñoEl Rey Juan Carlos de niño

El niño se adelantó unas semanas y pilló a Don Juan de cacería, mientras que a Doña María de las Mercedes los dolores de parto le sobrevinieron en el cine con Alfonso XIII. La criatura vino al mundo en el Hospital Anglo-Americano de Roma, donde al aparecer Don Juan se llevó una sorpresa cuando su padre, el Rey, le recibió con el recién nacido de una secretaria de la Embajada de China. Tras reírse fue a conocer a su hijo, y al verle tan feo confesó entre risas que hubiera preferido al chino.

Era feo como él solo, pero no tardó en ponerse guapo. Mientras llegaba el momento, el 26 de enero de 1938 fue bautizado en la capilla de la Orden de Malta de Roma por el que después sería Pío XII, y tuvo como padrinos a su abuela paterna, la Reina Victoria Eugenia, y su abuelo materno, Carlos de Borbón-Dos Sicilias, que al no poder asistir fue sustituido por el Infante Jaime, tío del bebé. Se le impusieron los nombres de Juan Carlos Alfonso Víctor María, aunque en familia se le conoció como Juanito. Sus primeros años se desarrollaron en la capital de Italia, donde nacieron sus hermanos pequeños, la Infanta Margarita y el Infante Alfonso. El 28 de febrero de 1941 murió su abuelo, el Rey Alfonso XIII, que mes y medio antes había abdicado en su hijo Don Juan, convirtiéndose en Jefe de la Casa Real Española; por tanto, Don Juan Carlos era Príncipe de Asturias, título que Franco nunca le reconoció, porque de haberlo hecho, hubiera sido como reconocer a Don Juan como Rey, algo que jamás se dignó a hacer.

Los Condes de Barcelona con sus hijos Pilar, Juan Carlos, Alfonso y MargaritaLos Condes de Barcelona con sus hijos Pilar, Juan Carlos, Alfonso y Margarita

En verano de 1942, la Familia Real se marchó a Lausana, Suiza, donde residía la Reina Victoria Eugenia. Desde allí, Don Juan lanzó el 19 de marzo de 1945 el Manifiesto de Lausana en el que rompió con el franquismo y enterró sus posibilidades de ser Rey de España, ya que el dictador cada vez estaba más asentado en el poder. En febrero de 1946, los Condes de Barcelona se marcharon a Estoril, donde se quedaron mientras duró su exilio. No les acompañó Juanito, que se quedó estudiando en Friburgo, viéndose privado de la compañía de su familia una vez más; no sería la última...

2 Un peón entre Franco y Don Juan

El Conde de Barcelona no tardó en darse cuenta de que sus intentos por restaurar la Monarquía en España, reconciliar a vencedores y vencidos en la Guerra Civil y ser el Rey de un país democrático eran en vano. Franco estaba bien sujeto en el poder, y una vez terminada la II Guerra Mundial y al constatar que derrotado el nazismo, el nuevo enemigo era el comunismo, las democracias occidentales prefirieron dejar al dictador fascista en España antes que arriesgarse a que el comunismo pudiera tomar el mando.

El Rey Juan Carlos de niño con su padreEl Rey Juan Carlos de niño con su padre

Apartada y marginada, España quedó definitivamente en manos del dictador fascista, que creó un régimen personalista en el que no había sitio para los vencidos. De todos modos, las presiones monárquicas eran fuertes, y por eso, en 1947 se proclamó la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, que reconocía a España como un Reino. Confirmaba además a Francisco Franco como Jefe del Estado y establecía que su sucesor sería propuesto por él mismo, aprobado por las Cortes y tendría título de Rey o Regente del Reino. El sucesor sería varón, español, católico, de estirpe regia y mayor de 30 años. El Conde de Barcelona entraba en lo que se pedía, pero no dudó en criticar la ilegalidad de la norma en el Manifiesto de Estoril. Franco le eliminó directamente, pero nunca se lo dijo abiertamente.

En agosto de 1948, Franco y Don Juan se entrevistaron a bordo del yate del gallego, el Azor. Entre muchas tensiones lograron llegar a un acuerdo: Juanito estudiaría en España. En noviembre de 1948 llegó en tren a Madrid tras un deprimente viaje que narra con acierto Paul Preston en 'El Rey de un pueblo'. El niño fue llevado a las Jarillas, donde iniciaría sus estudios con otros alumnos de familias aristocráticas, entre ellos Don Carlos de Borbón-Dos Sicilias, primo y posteriormente gran amigo de Juanito. Sus primeros días allí fueron duros, y todavía tuvo que esperar dos semanas hasta que Franco le recibió en el Pardo, donde conoció a ese señor que tanto daño hacía a su familia. Con el paso de los años se creó entre ellos una relación que pasó de ser distante a incluso cercana. Juan Carlos de Borbón llegó a sentir agradecimiento e incluso afecto hacia ese anciano cuya obra tenía que demoler.

Su estancia en Las Jarillas duró hasta que Don Juan se hartó de Franco y trajo al niño de vuelta a Estoril. Convencido de la importancia de que su heredero y la esperanza de la dinastía fuese educado en España, en 1950 consintió en que se acondicionara el Palacio de Miramar de San Sebastián (residencia de verano de la Reina María Cristina), para proseguir allí sus estudios; así al menos estaría lejos de Franco y tendría al lado a su hermano Alfonso, que viajó a Donosti con él. Desde 1948 hasta la muerte de Franco, Don Juan Carlos fue un peón entre uno u otro, un arma arrojadiza, y quien sería Rey de España tuvo que aprender a agradar a uno y al otro y ser leal a ambos al mismo tiempo, una tarea complicada que le costó mucho sufrimiento y que casi provoca una ruptura familiar.

3 La muerte de su hermano Alfonsito

Juanito siempre se llevó bien con todos sus hermanos, pero sobre todo con el Infante Alfonso, a quien conocían como Alfonsito. Este era más simpático y vivaz que Juanito, y juntos formaban un buen tándem; además, forjaron una relación más estrecha durante el tiempo que pasaron en Miramar, lejos de sus padres y hermanas. Juanito veía a Alfonso como un amigo para toda la vida, hasta que la fatalidad tiñó de luto a los Barcelona el 29 de marzo de 1956, día de Jueves Santo. Esa mañana, el Infante Alfonsito había ganado la semifinal de un torneo de golf y el sábado jugaría la final. La Familia Real fue a misa y pasó la tarde en casa. Los Borbón y Borbón-Dos Sicilias se aburrían y pidieron a la Condesa de Barcelona que les diera la Long Automatic Star de calibre 22, una pistola que llegó a Juan Carlos de forma poco clara (hay diversas versiones). Doña María de las Mercedes se la dio, pensando como ellos que no estaba cargada. Los chicos jugaron con ella, y en un momento dado, el heredero disparó a su hermano, que cayó fulminado.

El Conde de Barcelona y el Rey Juan Carlos en el funeral del Infante AlfonsoEl Conde de Barcelona y el Rey Juan Carlos en el funeral del Infante Alfonso

Todos los que estaban en Villa Giralda no pudieron olvidar el horror vivido, aunque las circunstancias exactas de lo que ocurrió nunca han estado del todo claras, y solo las sabe Don Juan Carlos. El médico solo pudo certificar la muerte de Alfonso de Borbón con solo 14 años. Juanito estaba horrorizado por lo que había hecho involuntariamente, y su padre, Don Juan le espetó unas palabras que se le quedaron grabados a fuego: "¡Júrame que no lo has hecho a propósito!". La capilla ardiente se instaló en Villa Giralda y dos días más tarde, el Infante fue enterrado en el cementerio de Estoril, donde sobre el ataúd se echó tierra española. Don Juan Carlos nunca volvió a ser el mismo, y desde entonces, su mirada lleva un poso de tristeza por la pérdida del amado hermano. En 1992, le dio el homenaje que merecía cuando los restos mortales de Don Alfonso fueron trasladados al Panteón de Infantes del Monasterio de El Escorial.

4 Sofía de Grecia, la mujer que le dio una familia

Como heredero, el Rey Juan Carlos sabía que tenía que casarse y formar una familia. Sus primeros amores fueron la Condesa Olghina de Robilant, que le costó un disgusto con su padre, y la Princesa María Gabriela de Saboya, que no era del agrado de Franco por ser demasiado moderna. El dictador le dijo que no tenía por qué casarse con una princesa, pero en aquel tiempo, lo mejor para la dinastía es que fuera así. En 1954, el Príncipe Juan Carlos conoció a la Princesa Sofía de Grecia a bordo del crucero Agamenón, una idea de la Reina Federica de los Helenos para promocionar el turismo en su país, y de paso provocar encuentros entre jóvenes royals que sirvieran para forjar matrimonios. En aquel momento no hubo mucha química entre ellos, más que nada porque ella pasaba el tiempo con los príncipes ingleses y alemanes y él con los franceses e italianos. De todos modos, hablaron el tiempo justo para que la Princesa Sofía le contara que estaba practicando judo, y ante la guasa de él, le derribara con una llave de judo.

Boda de los Reyes Juan Carlos y Sofía en Atenas en 1962Boda de los Reyes Juan Carlos y Sofía en Atenas en 1962

Más tarde coincidieron en la boda de Antonio de Borbón-Dos Sicilias y Elizabeth Wurtemberg, donde se lo pasaron en grande juntos, pero Juan Carlos pensaba demasiado en María Gabriella de Saboya, y Sofía en Harald de Noruega, que terminó dando calabazas a la princesa griega por su amor por la plebeya Sonia Haraldsen. En los Juegos Olímpicos de Roma 1960, la Princesa Sofía se atrevió a afeitar el bigote tan feo que llevaba Don Juan Carlos, un gesto de acercamiento que culminó en la boda de los Duques de Kent, celebrada el 8 de junio de 1961 en Londres. Allí nació algo que la Reina Federica quiso apuntalar invitando a la Familia Real Española a su residencia de verano en Corfú. Con Franco con la mosca detrás de la oreja, el 13 de septiembre de 1961 se celebró la pedida de mano en Vielle Fontaine, residencia de la Reina Victoria Eugenia en Lausana.

La boda se celebró el 14 de mayo de 1962 en Atenas, y fue promocionada en España de tal forma que pareció que los Condes de Barcelona no habían estado presentes. Primero hubo boda católica, después ortodoxa y finalmente civil. Con 3 bodas, Juan Carlos y Sofía eran marido y mujer, comenzando una vida juntos llena de dificultades. Tras su luna de miel rechazaron vivir en Grecia o en Estoril y se instalaron en el Palacio de La Zarzuela, antiguo pabellón de caza que fue acondicionado para la pareja por parte de Franco, que le quería cerca y bien vigilado.

Los Reyes Juan Carlos y Sofía con sus hijos Elena, Cristina y Felipe cuando eran niñosLos Reyes Juan Carlos y Sofía con sus hijos Elena, Cristina y Felipe cuando eran niños

El 20 de diciembre de 1963 nació la primera hija de la pareja, la Infanta Elena. El 13 de junio de 1965, la Princesa Sofía dio a luz a su segunda hija, la Infanta Cristina. La pareja era feliz, pero necesitaba un varón que asegurase la continuidad dinástica que Franco deseaba para esa Monarquía que él quería instaurar, y los Borbones, restaurar. El deseado varón nació el 30 de junio de 1968, recibiendo el nombre de Felipe en recuerdo al primer Borbón que reinó en España. Esos fueron los mejores años de su matrimonio. Tras llegar a ser Reyes, sobrevinieron las crisis, llegó el alejamiento, las infidelidades de él y los escándalos, que finalmente consiguieron que su matrimonio fuera solo de Estado y nada más. Don Juan Carlos y Doña Sofía son abuelos de 8 nietos: Felipe (1998), Juan (1999), Victoria (2000), Pablo (2000), Miguel (2002), Irene (2005), Leonor, Princesa de Asturias (2005) y Sofía, Infanta de España (2007).

5 Juan Carlos, sucesor a título de Rey

El Rey Juan Carlos vivió durante años en una especie de libertad vigilada. Tras su paso por los tres Ejércitos y el dedicarse a que España le conociera, cumplió esta tarea junto a la Princesa Sofía, que pese a su pobre español entusiasmó a Franco, que era a quien tenía que contentar. Los años 60 fueron muy duros para Juan Carlos de Borbón, que se veía como sucesor; de hecho, el 5 de enero de 1968 cumplió los 30 años que necesitaba para cumplir con todos los requisitos para suceder al dictador como Rey de España, pero veía amenazas por todas partes. Por un lado, el 'caudillo' le daba largas, y por otro le daba a entender que sería él el elegido. Tenía además la presión de Don Juan, que no entendía que sería Juan Carlos o no sería. Si había pocos problemas, estaban el pretendiente carlista y el incómodo Alfonso de Borbón, hijo del Infante Jaime y primo de Don Juan Carlos, que se alzaron como posibles rivales para el puesto.

Juan Carlos de Borbón tras ser declarado sucesor de Franco a título de ReyJuan Carlos de Borbón tras ser declarado sucesor de Franco a título de Rey

Juanito metía presión a los leales a su persona que estaban cerca de Franco, y este decía que sí, que iba a nombrarle sucesor, pero no llegaba el momento, hasta que llegó. En julio de 1969, Franco comunicó a Juan Carlos de Borbón que sería su sucesor y la persona encargada de continuar el régimen. Tras dar un abrazo al dictador, se dispuso a informar al Conde de Barcelona de la decisión, que no derivó en un divorcio entre padre e hijo por la habilidad de Doña María de las Mercedes para ejercer como mediadora entre ambos y hacer ver al heredero de Alfonso XIII que era la única opción de que España volviera a ser una Monarquía. La Operación Príncipe había dado sus frutos, y el 22 de julio de 1969 se aceptó la propuesta en las Cortes por amplia mayoría. Juan Carlos obtuvo el título inventado de Príncipe de España, ya que si era nombrado Príncipe de Asturias sería reconocer a Juan de Borbón como Rey.

6 De la dictadura a la Democracia

El 20 de noviembre de 1975 moría tras una larga agonía el dictador Francisco Franco. 2 días más tarde y en virtud de la Ley de Sucesión, Juan Carlos de Borbón fue proclamado Rey de España en las Cortes, comenzando un reinado absoluto del que quería desprenderse. Llegaron los momentos más difíciles de su vida, unos años muy intensos que culminaron con la llegada de la Democracia a España y que costaron muchas noches sin dormir y numerosos problemas a Juan Carlos I. Él quería una España democrática, un régimen de libertades y una Monarquía Parlamentaria en la que todos tuvieran cabida. Como deseó su padre, quería ser el Rey de todos los españoles.

Ceremonia de proclamación de Don Juan Carlos como Rey de España en 1975Ceremonia de proclamación de Don Juan Carlos como Rey de España en 1975

Tuvo tres opciones, dejarlo todo como estaba, iniciar una ruptura total con el régimen o una voladura controlada, y optó por la última a pesar de que eso implicaba una reconciliación nacional, pero no un reconocimiento a las víctimas del franquismo. Intentó contentar a la oposición y a los partidarios del franquismo, que eran muchos, y se ayudó de dos hombres, Adolfo Suárez y Torcuato Fernández Miranda, que resultaron claves para que la Transición llegara a buen puerto. El general Manuel Gutiérrez Mellado y la política Carmen Díez de Rivera, pieza clave en las negociaciones para que el Partido Comunista fuera legalizado, también resultaron indispensables.

Con la ultraderecha haciendo mucho daño y llamando al golpismo, la banda terrorista ETA asesinando sin control y provocando caos y descontrol en Euskadi y una situación económica complicada, el escenario era un desastre. No fue fácil, pero lo lograron. El 18 de noviembre de 1976 se aprobó la Ley para la Reforma Política con la que las Cortes franquistas sellaron su final. Fue aprobada en referéndum posteriormente por un 94% de apoyo popular. La Transición por fin echaba a andar.

El Rey Juan Carlos firma la Constitución de 1978El Rey Juan Carlos firma la Constitución de 1978

A través de un Real Decreto se convocaron las primeras elecciones libres desde las de febrero de 1936. Así, los españoles y las españolas votaron el 15 de junio de 1977 para elegir a las Cortes Constituyentes que tenían como principal objetivo aprobar un texto constitucional. El 6 de diciembre de 1978 se ratificó en referéndum el apoyo a la Constitución Española, sancionada por el Rey Juan Carlos, y que entró en vigor el 29 de diciembre de 1978.

7 El 23F, la prueba de fuego

No se podía dar nada por sentado. España ya era una Democracia, pero había que seguir trabajando duro. El Rey Juan Carlos estaba desposeído de los poderes absolutos que le dio el franquismo y ahora era el Jefe del Estado, pero con atribuciones simbólicas y representativas. España caminaba hacia el buen camino con una Transición modélica, aunque no exenta de críticas y con carencias que se han demostrado años más tarde. Sin embargo, la ultraderecha se veía con fuerza de reventarlo todo, quizás por la debilidad del Gobierno de Suárez para neutralizar a los militares más recalcitrantes. Antes de 1981 había habido intentonas y poco se hizo para luchar contra ello. Finalmente, el 23 de febrero de 1981 se produjo un intento de golpe de Estado que llevó a España al límite una vez más.

El Rey Juan Carlos tomó la decisión de detener la intentona con un mensaje televisado con el que se desmanteló la conjura: "Al dirigirme a todos los españoles, con brevedad y concisión, en las circunstancias extraordinarias que en estos momentos estamos viviendo, pido a todos la mayor serenidad y confianza y les hago saber que he cursado a los Capitanes Generales de las Regiones Militares, Zonas Marítimas y Regiones Aéreas la orden siguiente: Ante la situación creada por los sucesos desarrollados en el Palacio del Congreso y para evitar cualquier posible confusión, confirmo que he ordenado a las Autoridades Civiles y a la Junta de Jefes de Estado Mayor que tomen todas las medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. Cualquier medida de carácter militar que en su caso hubiera de tomarse deberá contar con la aprobación de la Junta de Jefes de Estado Mayor. La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar en forma alguna acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum". Esta decisión reforzó su posición, si bien es cierto que hay diversas teorías en torno a qué pasó realmente.

8 Escándalos y abdicación

Es complicado que las Casas Reales se salven de los escándalos. A una Familia Real hay que exigirle ejemplaridad, pero cuando se mezclan la Institución y la vida personal, suelen saltar chispas. Los Borbón y Grecia lograron sortear muchas habladurías gracias al pacto tácito de la Monarquía, con una prensa que protegía en la medida de lo posible a la Familia Real, hasta que estalló por los aires y hubo barra libre para informar sobre los miembros de la Corona, que no siempre han sido ejemplares.

El Rey Juan Carlos recibe el alta y abandona el Hospital San José de MadridEl Rey Juan Carlos recibe el alta y abandona el Hospital San José de Madrid

Juan Carlos de Borbón comenzó dando escándalos cuando lo de las amantes se le fue de las manos, pero finalmente logró que se contuvieran las cosas hasta casi el final de su reinado. Al llegar a los 70, su salud empezó a mostrar signos de fatiga, alcanzando su punto culminante cuando en mayo de 2010 tuvo que ser operado de un nódulo en el pulmón que resultó ser benigno. Don Juan Carlos se vio muy mal y se convenció de que tenía que exprimir la vida al máximo, lo que terminó por arruinar el final de su reinado. Pero lo peor estaba por llegar... si 2007 fue un annus horribilis para la Corona, 2012 fue mucho peor. El Caso Urdangarin estaba en pleno apogeo y ya estaba tocando al Rey Juan Carlos, cuya popularidad estaba cayendo en picado arrastrado por los desmanes de quien en su día fue el yerno perfecto. Pero eso no fue nada con respecto a lo que vino en abril de 2012.

"Su Majestad el Rey ha sido intervenido quirúrgicamente de su cadera, esta madrugada, en el Hospital USP San José (Madrid) por el Dr. Ángel Villamor. Don Juan Carlos había sufrido una fractura en tres fragmentos de la cadera derecha, asociada a artrosis de dicha articulación. Se ha realizado una reconstrucción de los fragmentos de la fractura femoral, colocándose en el mismo acto quirúrgico una prótesis de cadera. Su Majestad el Rey ingresó anoche en el citado hospital a su regreso de un viaje privado a Botsuana, donde se dañó la cadera en una caída accidental". Con este comunicado, la Casa de SM el Rey informaba el 14 de abril de 2012 de la salud del Monarca. Fue del todo inesperado, y poco a poco se fue conociendo qué hacía Juan Carlos I en Botsuana y con quién había ido. Apareció el nombre de su amante, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, de la que después se supo que había ejercido de consejera estratégica y había ganado mucho dinero durante el tiempo que duró su relación con el Rey. Para intentar recuperar el prestigio perdido y dejar claro que sentía vergüenza por su comportamiento, al salir del hospital, Don Juan Carlos pidió perdón con estas palabras: "Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir".

España apreció sus palabras, pero ya nada sería igual. Sus niveles de aceptación descendieron, la valoración de la Monarquía estaba en su punto más bajo, y la situación era insostenible. Ese Rey que había traído la Democracia a España estaba mayor, no había sido ejemplar y tenía manzanas podridas en su propia Familia. Así se fue gestando una abdicación que nunca quiso, pero que anunció el 2 de junio de 2014. El 19 de junio Felipe VI subió al Trono de España, y desde entonces, el Rey Emérito ha tenido un perfil bajo y se ha dedicado a vivir la vida que quería vivir, aunque sin compañías poco apropiadas. Por fin, Juan Carlos ha sido libre.

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