Así fue la boda de Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera: un enlace casi de la realeza

UN GRAN ENLACE

Así fue la boda de Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera: un enlace casi de la realeza

La hija de la Duquesa de Alba y el torero reunieron a las más distinguidas personalidades de la sociedad española en la que se conjuró como la gran boda del año.

Así fue la boda de Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera: un enlace casi de la realeza

Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera son dos de los personajes más relevantes en las principales columnas, tertulias, portales y revistas de sociedad. Si bien ahora lo hacen de forma separada, lo cierto es que no hace mucho fueron los protagonistas de una espectacular boda celebrada en Sevilla que consiguió reunir no solo a los rostros más reconocidos, sino también de la más alta alcurnia de toda la aristocracia española.

Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera salen de la Catedral de Sevilla el día de su bodaEugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera salen de la Catedral de Sevilla el día de su boda

Nada tuvo que envidiar a cualquiera de las bodas que por entonces ya se daban entre los royals de Europa o, sin ir más lejos, la que apenas unos años después protagonizarían los hoy Reyes de España, Felipe y Letizia. Miembros de la realeza, referentes en el mundo del toreo o socialités fueron los principales invitados a una ceremonia que incluso ocupó durante horas la programación de las principales cadenas, e incluso fue televisada en directo. Pero, ¿cómo fue este día tan especial para la pareja?

Los padrinos y la llegada a la Catedral

El 23 de octubre de 1998, la hija pequeña de la Duquesa de Alba y el torero contrajeron matrimonio en la Catedral de Sevilla, donde congregaron a cerca de 1400 invitados que, en las horas previas a la ceremonia, desfilaron a lo largo de una alfombra roja entre los vítores y aplausos de los ciudadanos que se acercaron a las puertas del templo para no perder ojo del que prometía ser el evento del año.

Lucía y Miguel Bosé sorprendieron con sus atuendos a su llegada a la boda de Eugenia Martínez de Irujo y Fran RiveraLucía y Miguel Bosé sorprendieron con sus atuendos a su llegada a la boda de Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera

Por ella desfilaron desde figuras de la tauromaquia como Enrique Ponce o Jesulín de Ubrique, políticos como Manuel Chaves o José María Álvarez Manzano o modelos y rostros de la sociedad, entre los cuales se encontraban Lucía Bosé, Paloma Cuevas o Carmen Martínez-Bordiú. Sin embargo, fue sobre las doce de la mañana cuando llegó el flamante novio vestido con un chaqué impoluto junto a su madre y madrina, Carmina Ordoñez, que lució uno de los estilismos más comentados de la jornada.

En el interior de la Catedral, ambos, junto al resto de invitados, esperaban hasta que unos minutos después hacía su espectacular aparición Eugenia Martínez de Irujo. Lo hacía de la mano de su padrino, su hermano Cayetano, con quien mantenía y sigue manteniendo pese a sus múltiples desavenencias, una relación muy cercana por aquello de ser los pequeños del clan. Ahora bien, esta elección resultó cuanto menos sorprendente por el hecho de que, por ejemplo, no se hubiera decantado por su hermano mayor en sustitución de su fallecido padre.

Cayetano Martínez de Irujo llega en un carruaje con su hermana Eugenia el día de la boda de esta con Fran RiveraCayetano Martínez de Irujo llega en un carruaje con su hermana Eugenia el día de la boda de esta con Fran Rivera

Eso sí, en lo que numerosos medios parecieron coincidir fue en alabar el vestido y en general el look que la Duquesa de Montoro llevaba: un largo vestido blanco de la firma Emanuel Ungaro que la joven acompañó de una mantilla de encaje que sujetaba una tiara propiedad de la familia y que perteneció a Eugenia de Montijo. Todo ello acompañado de unos diminutos pendientes, un escueto maquillaje y una sencilla trenza que le recorría toda la espalda.

La emoción de Carmina Ordoñez

La ceremonia transcurrió sin novedad alguna y cumplió con el estricto protocolo y la fastuosidad que caracterizan a este tipo eventos. Ahora bien, si hubo un detalle que ni a Eugenia Martínez de Irujo ni al resto de los allí presentes se les pasó por alto fue la llorera de Carmina Ordoñez a lo largo de todo el oficio impartido por José Carrillo, amigo personal del diestro.

Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera posan a la salida de su boda con Carmina Ordóñez, Cayetano Martínez de Irujo y la Duquesa de AlbaEugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera posan a la salida de su boda con Carmina Ordóñez, Cayetano Martínez de Irujo y la Duquesa de Alba

En aquel momento no se le dio demasiada importancia porque se entendía la emoción de una madre al ver a su hijo pasar por el altar y más por semejante altar, pero lo cierto es que parece que ni a la novia ni a la crítica les sentó nada bien tal actitud. Y es que, según recogió la revista Semana, la hija pequeña de la Duquesa de Alba pensó que su suegra debía haber tratado de controlar un poco más sus emociones y no reclamar tanto protagonismo en un día en el que consideraba que no le tocaba.

Estas lágrimas, en cambio, contrastan bastante con las declaraciones que según ofreció el propio Fran Rivera a Risto Mejide en las que aseguraba que su madre no estaba de acuerdo con que contrajera matrimonio aquel día: "Mi madre me dijo: Fran, tengo que hablar contigo. No te cases mañana, Eugenia no es la mujer de tu vida y esto no va a durar".

Carmina Ordóñez agarra cariñosamente a su hijo Fran RiveraCarmina Ordóñez agarra cariñosamente a su hijo Fran Rivera

Sin embargo, no fue la única anécdota que protagonizó Ordóñez, sino que su atuendo fue también uno de los más comentados por dos motivos: por un lado, el escote del vestido en tono añil no pareció ser el más adecuado para una ocasión en la que el protocolo es fundamental y saltárselo es poco más que una ofenda, así como la mantilla del mismo color, en vez de en los tradicionales blanco y negro. Por otro lado, el maquillaje fue otro de los aspectos más criticados, pues en vez de optar por uno sencillo y apenas perceptible, se decantó por todo lo contrario, generando las críticas entre los entendidos en este tipo de eventos.

El convite en La Pizana

Llegado el mediodía, los recién casados salieron entre gritos y ¡Vivas! de los que esperaban fuera de la Catedral para dirigirse a la Capilla de los Marineros donde hicieron una emotiva ofrenda. Y desde allí se trasladaron junto al resto de la familia hasta el Palacio de Dueñas para realizar las pertinentes fotografías que acapararían las principales portadas.

Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera se besan a la salida de la Catedral de Sevilla el día de su bodaEugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera se besan a la salida de la Catedral de Sevilla el día de su boda

Allí las instantáneas fueron cuanto menos peculiares porque consiguieron reunir a ámbitos muy distintos del país: desde los esperados como Cayetano Rivera, la Duquesa de Alba, Carmina Ordoñez y el resto de hermanos de la novia hasta Ernesto Neyra, quien por entonces era pareja de Ordoñez o el mismísimo Kiko Rivera. Esta última invitación se entendió como una manera de acercar posturas entre los hermanos a pesar de la nula relación que tenían con Isabel Pantoja.

Una vez que cumplieron con lo más formal de la celebración, los grandes protagonistas y sus más de 1000 invitados se desplazaron hasta la finca de La Pizana donde pudieron disfrutar de un convite a la altura de cómo se había desarrollado el resto del día. Y es que dicha propiedad, hasta entonces en manos de la familia de la novia, fue el regalo de la Duquesa de Alba para los recién casados, donde además, la hija de ambos celebró en 2018 su puesta de largo.

Los otros protagonistas

A pesar de que Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera tendrían que haber sido los únicos en los que se centraran todos los ojos aquel día, lo cierto es que de entre esos más de mil invitados hubo quienes quisieron arrebatar todo el protagonismo a los flamantes novios.

Belén Esteban y Jesulín de Ubrique en la boda de Fran Rivera y Eugenia Martínez de IrujoBelén Esteban y Jesulín de Ubrique en la boda de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo

Quizás la pareja que más revuelo causó fue la de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, quienes acudieron a la boda en representación de los Reyes Juan Carlos y Sofía. El matrimonio tuvo un sitio privilegiado cerca del altar desde el que observar la ceremonia y ante el que, tal y como marca el protocolo, los novios hicieron la obligada reverencia ante los Duques de Lugo.

Sin embargo, no fueron los únicos. La pareja formada por Rocío Jurado y José Ortega Cano también dieron la nota, aunque de una manera bien distinta. Y es que llegaron a la ceremonia al mismo tiempo que lo hacían la Infanta Elena y Jaime de Marichalar y, por ese motivo, se vieron obligados a entrar a la Catedral por la puerta de atrás, privándoles de su minuto de gloria ante los andaluces que se encontraban a las puertas del templo.

Mar Flores en la boda de Eugenia Martínez de Irujo y Fran RiveraMar Flores en la boda de Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera

Destacada fue también la presencia de Mar Flores en la ceremonia, pues de esta forma se convertía en la primera aparición de la modelo como pareja de Cayetano Martínez de Irujo. A pesar de que según apuntaron los medios de comunicación de la época, la Duquesa de Montoro y la madre de esta no aprobaban del todo esa relación, parece que su hermano pudo convencerla y allí que acudió Flores. Con un espectacular traje consiguió dejar a todos boquiabiertos convirtiéndose en la otra protagonista de la que se prometió como la gran boda del año. El 16 de octubre de 1999 nació su única hija, Cayetana. Lamentablemente, el matrimonio no duró y en 2002 anunciaron su divorcio.

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