La Reina Letizia y la Reina Sofía: crónica de un escándalo con desplantes y 'reconciliación' pública
DESENCUENTRO REAL

La Reina Letizia y la Reina Sofía: crónica de un escándalo con desplantes y 'reconciliación' pública

Una foto, un desencuentro, un enfado, reproches, lamentos y vergüenza nacional e internacional. Así ha sido el desencuentro entre la Reina Letizia y la Reina Sofía.

La Reina Letizia y la Reina Sofía: crónica de un escándalo con desplantes y 'reconciliación' pública

La Semana Santa iba a acabar como siempre para la Familia Real, con su asistencia a la Misa del Domingo de Pascua en la Catedral de Palma. El único cambio con respecto a años pasados era la presencia del Rey Juan Carlos, que en un año de homenajes a su persona por su 80 cumpleaños decidió que volvería a este servicio religioso tras haber faltado desde que renunció a la Jefatura del Estado. Ese día nadie o casi nadie reparó en lo que había pasado hasta que dos vídeos se hicieron virales en Twitter. En el primero de ellos se veía a la Familia Real yendo hacia la salida de la Catedral de Palma mientras iban saludando a los asistentes. En un momento dado, la Reina Sofía ve la oportunidad de hacerse una foto con la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, por lo que no duda en agarrar a sus nietas pese a que la benjamina estaba saludando a una persona. La Reina Letizia se percata de lo que ha pasado, va a saludar a esa persona y de paso se coloca delante de su suegra y sus hijas para impedir que el fotógrafo oficial de Casa Real haga la instantánea.

La Reina Sofía con la Princesa Leonor y la Infanta Sofía en la Misa de Pascua 2018La Reina Sofía con la Princesa Leonor y la Infanta Sofía en la Misa de Pascua 2018

La Reina Sofía insistía, llegando el momento álgido cuando Doña Letizia se acerca a la Princesa Leonor y le toca el pelo. La mano de la Reina termina juntándose con la de la Reina Sofía y la Princesa de Asturias, e inmediatamente después, la Heredera aparta el brazo de su abuela. Cuando Doña Sofía vuelve a intentarlo, su nieta desplaza el brazo de la Reina Sofía una vez más. El Rey Juan Carlos, que iba detrás, se quedó estupefacto al contemplar la escena, mientras que el Rey Felipe se acercó para cortar el bochornoso comportamiento. Primero pidió a la Reina que parase, y finalmente le dijo a su madre que lo dejara estar. El Rey Juan Carlos preguntó a su hijo que qué había pasado, a lo que este le respondió que no era el mejor momento para explicaciones.

La Reina Sofía, con cara de circunstancias, desistió, pero no tardó en intentar otro asalto. Ya en la puerta de la Catedral de Palma, la Reina Sofía se acerca a sus nietas y consigue que por fin se le fotografíe con ellas, pero la Reina Letizia estaba al acecho y se metió en medio ocupando el sitio que la Infanta Sofía le cedió amablemente. Hubo otro momento tenso cuando la Reina Sofía dio un beso en la frente a la Princesa de Asturias, que se acercó inmediatamente a su madre; la consorte de Felipe VI pasó su mano justo por el lugar en el que la niña recibió el beso. Doña Letizia se da la vuelta, y Doña Sofía quizás entiende o escucha que debe irse, porque se marcha de allí...

Los Reyes Felipe y Letizia junto a sus hijas Sofía y Leonor, y Don Juan Carlos y Doña Sofía en la Misa de Pascua de Palma 2018Los Reyes Felipe y Letizia junto a sus hijas Sofía y Leonor, y Don Juan Carlos y Doña Sofía en la Misa de Pascua de Palma 2018

Después llegó el posado de toda la Familia Real Española. Una vez realizado, los Reyes Eméritos entienden que debido a su rol secundario tienen que marcharse, así que dejan que los Reyes y sus hijas saluden a los ciudadanos que se agolpan a las puertas de la Seu de Mallorca mientras ellos se suben al coche que les llevaría rumbo a la intimidad de Marivent, donde después llegarían Don Felipe y Doña Letizia con las niñas para pasar unas horas antes de regresar a Madrid, cada uno a su casa, o mejor dicho, a su palacio, y esperar que nadie se hubiera enterado de lo que había pasado. Pero sí, se enteró todo el mundo... en el sentido amplio de la palabra, porque medios de comunicación de Europa y América se han hecho eco de lo ocurrido, con el consiguiente bochorno para la Familia Real, y por ende para España. Por si fuera poco, hasta Marie Chantal de Grecia, prima política del Rey Felipe, criticó abiertamente el comportamiento de Doña Letizia.

La escena fue lamentable. La Reina Sofía se saltó el protocolo y dejó que la Infanta Sofía dejara sin saludar a una persona, buscando obsesionadamente una fotografía con unas nietas a las que no ve porque supuestamente la Reina Letizia no permite el contacto. La actitud es contraria en el caso de la otra abuela, Paloma Rocasolano, que visita con frecuencia la residencia regia y cuida a las niñas cuando los Reyes están de viaje oficial.

¿Qué pasa entre las dos Reinas? Más allá de tensiones por la Infanta Cristina y otros asuntos, lo primero es que vienen de mundos distintos, no tienen nada que ver y aunque han dicho que son complementarias, la realidad es que ven la vida desde puntos de vista distintos. La Reina Sofía entiende más el papel de la Familia Real y cómo la vida pública y la privada se entrelazan, algo que Doña Letizia no acepta, lo que provoca que tampoco sepa improvisar y le cueste salirse del guion, con resultados tan nefastos como los que se vieron en la Misa de Pascua. La gran culpa es de la Reina Letizia, pero tampoco Doña Sofía estuvo acertada. Sea verdad o no que habían pactado que nada de fotos con las niñas y que ya si eso en Marivent, repetiré una y mil veces que la Monarquía es imagen, y la que se dio en esos segundos, ha sido muy triste. No es un escándalo institucional como lo fue el de Botsuana, pero sí perjudica al prestigio de la Corona, que precisamente vive de la ejemplaridad.

La preocupación de Letiza y la reacción de Casa Real

Quizás nadie esperaba reacciones ante el hermetismo de Casa Real, pero llegaron a través de otras fuentes que evidentemente tenían que estar autorizadas. La periodista Inma Aguilar, amiga de Doña Letizia desde los tiempos en los que trabajaron juntas en CNN+, acudió a 'El Círculo' de Telemadrid. Allí expresó el pesar de su amiga por lo ocurrido, aunque quitó hierro al asunto: "Está preocupada y bastante desolada, ya que la Reina está muy comprometida con el cuidado de su imagen y la de sus hijas. Le preocupa quién les hace fotos, dónde salen, quién se les acerca. Yo creo que es una reacción de una madre preocupada por sus hijas. Pienso que no se mide nunca con el mismo rasero a la Reina Sofía y a la Reina Letizia y creo que es un tema que tiene que ver con cierto clasismo", finalizó Aguilar.

La Reina Letizia es consciente de que le va a costar reconstruir su imagen, pero más que preocupada por ella, lo está por su hija, la Princesa de Asturias. En los vídeos se ve cómo aparta el brazo de su abuela, un gesto muy feo que se puede achacar a que estaba obedeciendo a su madre o que se vio agobiada ante la tensión entre las dos Reinas. No hay que olvidar que es una una niña de 12 años poco acostumbrada a estar en público, decisión por cierto que siempre ha sido cuestionada. Todo esto puede llevar a la ciudadanía a tener mala imagen de la Princesa de Asturias, algo que Doña Letizia no se perdona. Por otro lado, fuentes cercanas a Casa Real confirmaron a El País que el comportamiento de la Reina Letizia fue "más o menos desafortunado". También expresaron que lo ocurrido se había magnificado.

La Reina Letizia vuelve a la escena pública'

No tuvo que ser un agradable despertar el que la Reina Letizia tuvo el jueves 5 de abril. La Reina acudió a la sede de la Organización Médica Colegial de España para asistir a la II Jornada sobre tratamiento informativo de la Discapacidad en Redes Sociales. La agenda manda, y no se hubiera entendido que hubiera cancelado el evento, incumpliendo así el mandato de Casa Real de que ante los escándalos, trabajo, trabajo y más trabajo.

La Reina Letizia reaparece sonriente tras su escándalo con la Reina SofíaLa Reina Letizia reaparece sonriente tras su escándalo con la Reina Sofía

Vestida de un modo discreto y muy sonriente, Doña Letizia fue recibida por la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat. A su llegada, repartió saludos y sonrisas, cumpliendo con su obligación como si nada hubiera pasado; hizo bien, un gesto serio no hubiera ayudado en nada, y de todos modos, hiciera lo que hiciera iba a ser criticada. El peor momento tuvo lugar a la salida, cuando algunas personas le abuchearon por su comportamiento con la Reina Sofía, que goza de mayor aprecio por los españoles y las españolas. Eso le tuvo que doler y hacerle pensar.

La 'reconciliación'

En el artículo de opinión 'Lo que debería hacer la Reina Letizia y la Casa Real para superar el escándalo del desplante a la Reina Sofía' que publiqué el viernes 6 de abril, comenté la importancia de que se viera a las dos Reinas juntas y cómplices. Era necesario que se dejaran ver en público y quedara de manifiesto que el rifirrafe era fruto de un arrebato pasajero, que pase lo que pase en su vida íntima, pueden estar juntas a la vista de todo el mundo y dar buena imagen de una Casa Real que necesita que todos y todas remen en la misma dirección.

Ese encuentro se adelantó a mis previsiones, y se podría decir que a los de otras muchas personas. Este sábado 7 de abril, el Rey Juan Carlos ingresó en el Hospital Universitario La Moraleja de Madrid para que se le sustituyera la prótesis artificial que se le implantó en la rodilla derecha en 2011. La intervención fue todo un éxito y permitirá que el padre del Jefe del Estado cuente con mayor movilidad y autonomía. Esa misma tarde llegó la sorpresa al ver cómo aparecían los Reyes Felipe y Letizia acompañados de la Reina Sofía.

La Reina de España abrió la puerta a su suegra, se colocó zapato plano para no ser más alta que ella (todos los detalles cuentan) y caminó detrás de Doña Sofía. A la hora de posar, la Emérita no se hizo a un lado, sino que estuvo en el medio, alternando la mirada a cámara con sonrisas compartidas con la Reina Sofía. Eso sí, al entrar por la segunda puerta del centro hospitalario, Doña Sofía guardó el protocolo y dejó que los Reyes pasaran antes que ella. A la salida, el Rey Felipe habló con la prensa allí congregada, comentando lo bien que se encontraba Don Juan Carlos. Mientras hablaba, las dos Reinas seguían intercambiando algún que otro comentario, siempre cómplices y parecería que hasta unidas. De vuelta al coche, la Reina Letizia ha abierto nuevamente la puerta del coche a su suegra.

La Reina Sofía caminando de la mano de la Princesa Leonor y la Infanta Sofía en la puerta del hospitalLa Reina Sofía caminando de la mano de la Princesa Leonor y la Infanta Sofía en la puerta del hospital

Ese ha sido el primer gesto, pero hubo más. Al día siguiente, los Reyes y sus hijas llegaron al hospital con la Reina Sofía. La Princesa de Asturias y la Infanta Sofía cogieron de la mano a su abuela paterna, que parecía encantada ante la estampa. Sí, fue un buen gesto por mucho que se haya calificado como de 'teatrillo'. Era necesario, y mucho, Casa Real lo sabe, y la Reina Letizia también lo sabe, y por eso ha tenido que transigir. La Familia Real no es como las demás, debe ser ejemplar y ofrecer una imagen de unidad. De sobra es conocido que mientras la Reina Sofía tiene mayor apoyo popular, cualquier excusa es buena para criticar a la Reina Letizia, sea con razón o sin ella. En esta ocasión sí había motivos, y aunque costará que se olvide, la tempestad pasará, pero Doña Letizia tiene mucho que aprender y que enseñar a sus hijas, que son el futuro de la Casa Real.

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