Isabel Preysler, Naty Abascal y otras 'señoras bien' de la alta sociedad española

SEÑORAS FETÉN

Isabel Preysler, Naty Abascal y otras 'señoras bien' de la alta sociedad española

Reinan en las portadas, acaparan los flashes en los photocalls, lucen diseños exclusivos y son adictas a la cirugía estética. Así son las 'señoras bien'.

Isabel Preysler, Naty Abascal y otras 'señoras bien' de la alta sociedad española

En algún momento u otro, todo el mundo ha utilizado el término 'señoras bien' para referirse a una especie en peligro de extinción que campa a sus anchas por lo más alto de la sociedad española. Mujeres de belleza eterna, aficionadas a la cirugía estética, admiradoras de la Alta Costura y dotadas de una elegancia y saber estar que las hacen únicas. Es frecuente verlas en las portadas de la revista ¡Hola! o en los photocalls de los eventos más exclusivos. Son conocidas, admiradas y odiadas a partes iguales por el resto de la sociedad. Ellas son...

Isabel Preysler

Podría considerarse a Isabel Preysler como caso paradigmático de 'señora bien'. Ella, sin oficio ni beneficio, ha conseguido mantenerse en lo más alto de la escala social y con unas tasas de popularidad muy altas casi sin despeinarse. Desde que se hiciera conocida por su boda con el cantante Julio Iglesias en los años 70, la filipina no ha dejado de ocupar ni una sola semana las portadas de la prensa rosa.

Ella es conocedora de esta atracción que genera y no duda en sacarle beneficio midiendo sus apariciones públicas para mantener así el aura de misterio que la rodea (y también su caché). Es la más fiel a ¡Hola!, que ya es considerado por ella y por su familia como el "álbum de fotos familiar". Es ahí donde se deja ver con todo su esplendor: ejerciendo de perfecta anfitriona, de perfecta invitada, de perfecta madre, de perfecta abuela, de perfecta esposa... ¡Ella es perfecta en todo! Bueno, no en todo...

isabel Preysler en la inauguración de la nueva tienda de Porcelanosaisabel Preysler en la inauguración de la nueva tienda de Porcelanosa

... Uno de los defectos de Isabel Preysler es su adicción a la cirugía estética y al photoshop a partes iguales. En su rostro ya no queda ningún atisbo de aquella joven muchacha de cara redondeada y nariz respingona que enamoró al galán por excelencia de la música española. Su nariz ha sido la más perjudicada, ya que cada año (o últimamente cada mes) su tabique nasal luce diferente. Pero la Preysler no tiene problema, ya que sin necesidad de pasar por el quirófano, su revista de cabecera le aplica un retoque que la deja como nueva. Ya no es la primera vez que aparece acompañada de sus hijas y parece más una de sus amigas que su madre.

Pero defectos aparte, no cabe duda de que la "reina de corazones" es toda una señora de los pies a la cabeza. Pocas imágenes hay de ella en las que no salga favorecida o impecablemente vestida. No hay nada que ella no arregle con su voz tímida y pausada. Y si no lo consigue, no dudará en ofrecerte unos bombones para remediarlo ¿Qué mujer no ha soñado con ser como ella?

Carmen Martínez-Bordiú

La mejor amiga de Isabel Preysler es una mujer que nació y morirá siendo famosa: Carmen Martínez-Bordíu. Ella está en lo alto desde la cuna, no en vano nació en el Palacio del Pardo y desde que comenzó a caminar el servicio se postraba ante ella. Es lo que tiene ser la primera nieta de Francisco Franco.

Criada entre algodones, su familia lo tenía todo pensado para ella: la casaron con un nieto del Rey Alfonso XIII, se creó para ella el Ducado de Cádiz, encargaron su retrato al pintor Salvador Dalí... Pero por suerte y por desgracia, la Nietísima salió demasiado rebelde como para someterse a una vida encorsetada. Ella había nacido para desobedecer los límites y vivir la vida al máximo.

Carmen Martínez Bordiú en la Gala Starlite 2017 en MarbellaCarmen Martínez Bordiú en la Gala Starlite 2017 en Marbella

A los pocos años de casarse con Alfonso de Borbón y con dos hijos pequeños, Carmen Martínez-Bordiú decidió seguir los impulsos de su corazón y se fugó a París para vivir una vida de lujo con su amante, el anticuario Jean-Marie Rossi. Con él tendría una tercera hija (Cynthia) y gracias a él se introdujo en la elitista sociedad francesa, codeándose con personajes de la talla de la Princesa Carolina de Mónaco o el diseñador Hubert de Givenchy.

Su tercer matrimonio rompería toda esa dinámica y la convirtió en una mujer rural. El artífice de ese gran cambio fue el santanderino José Campos. Con él se aficionó a dar paseos por la montaña y a nadar por las frías aguas del Cantábrico. Fueron años tranquilos, pero la Bordiú se volvió a cansar. Y cuando ya parecía que nada podría sorprender viniendo de ella, Carmencita va y se une a la moda del 'toy-boy' con un joven australiano de la edad de su hija. Desde luego, Carmen Martínez-Bordiú es imposible de clasificar. Ella está por encima del bien y del mal.

Naty Abascal

Natividad Abascal Romero-Toro, pese a haber nacido dentro de la alta sociedad sevillana, no se convertiría en 'señora bien' hasta su madurez. Durante sus años de juventud, Naty Abacal fue una súper-modelo que se codeó con la flor y nata del Nueva York de los 70: Andy Warhol, Woody Allen, Salvador Dalí... Además, era frecuente verla dándolo todo en el mítico Studio 54 de la ciudad de los rascacielos.

Pero tras haber sido uno de los maniquís mejor pagados de su época, la sevillana lo dejó todo por amor. Por el amor de Rafael Medina y Fernández de Córdoba. Gracias a él se convirtió en Duquesa de Feria y pasó a ser en una 'señora bien' plena: se dejaba ver en lujosos eventos, ejercía de perfecta anfitriona en su propio palacio (el Palacio de Pilatos), lucía impresionantes diseños de Alta Costura creados por sus amigos del mundo de la moda, etc.

Naty Abascal en los Elle Style Awards 2014Naty Abascal en los Elle Style Awards 2014

Su matrimonio con el Duque no resultó tan idílico como parecía de cara a la galería y tras varias denuncias e incluso condenas de cárcel por el medio, la deslumbrante pareja se separó. Pero Naty Abascal siguió (y sigue) conservando ese halo de glamour que la hizo famosa y al que nunca ha renunciado. ¡Para algo es considerada una de las mujeres más elegantes del mundo!

A sus más de 70 años, en la actualidad la exmodelo mantiene su lugar en el Olimpo de la moda, codeándose con it-girls como Olivia Palermo o Chiara Ferragni. Se sienta en la primera fila de los mejores desfiles y su caché por dejarse ver en un evento ronda los 5.000 euros. ¡A ver quién se atreve a bajar de su trono a la reina de la moda!

Cari Lapique

Cari Lapique es a Naty Abascal lo que Carmen Martínez-Bordiú a Isabel Preysler: amigas del alma. Comparten centro de belleza, son contratadas prácticamente por las mismas marcas, posan en los mismos photocalls, hacen vida familiar juntas... Pero podría decirse que Cari Lapique es la 'eterna segundona': en primer lugar, su marido (Carlos Goyanes) estuvo casado antes con la niña prodigio Marisol; además, siempre que aparece junto a su querida amiga Naty Abascal, las diferencias entre ambas se hacen más que evidentes, siendo Lapique la que sale perdiendo.

Pero eso a ella le da igual. A diferencia de las otras mujeres mencionadas, ella no tiene afán de protagonismo ni ambiciones de poder e influencia. Es, probablemente, la más familiar de todas ellas. De hecho, aprovecha cualquier alcachofa y entrevista para decir lo a gusto que se siente en su papel de abuela. Ha creado incluso su propio hashtag en Instagram para autodenominarse en las fotos que sube con sus nietos: #abuelonafeliz.

Cari Lapique en la inauguración de la primera tienda de Franck Muller en MadridCari Lapique en la inauguración de la primera tienda de Franck Muller en Madrid

Todo ello no quita para que Cari Lapique luzca siempre perfecta con su 'pomulosis' y los diseños que para ella en exclusiva crea Jorge Vázquez, quien la considera una de sus musas y descubridoras. Su papel fue determinante en el éxito del diseñador gallego, ya que ella fue quien lo introdujo en el público de 'señoras bien' de la alta sociedad.

Y no menos importante, la hija de la Vizcondesa de Villamiranda es a su vez la matriarca de un clan que nada tiene que envidiar a las Kardashian o a las Campos. Sus hijas son conocidas por el gran público prácticamente desde su nacimiento. La mayor de ellas, Caritina Goyanes, es la más sencilla del clan familiar y nunca ha buscado el éxito a través de la fama. De hecho, dirige con éxito su propia empresa de catering. Su hermana menor Carla Goyanes, sin embargo, sí saltó a la fama por su sonado romance con Fran Rivera. Después de eso ha formado también su propia familia y no se le conoce oficio ni beneficio. Ellas son los tres vértices del 'Las Goyanes' a la espera de su propio reality.

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