CONSORTES

Por qué Camilla es la Reina Consorte de Carlos III y el Duque de Edimburgo no fue el Rey Consorte de Isabel II

7 meses antes de la muerte de la Reina Isabel y la subida al trono de Carlos III quedó despejado el futuro de Camilla como Reina Consorte. ¿Por qué ella sí y el Duque de Edimburgo no?

Guillermo Álvarez 12 Septiembre 2022 en Bekia

Galería: La Reina Isabel y el Duque de Edimburgo, una vida juntos

"Y cuando, en la plenitud de los tiempos mi hijo Carlos se convierta en Rey, sé que se le dará a él y a su esposa Camilla el mismo apoyo que se me ha dado a mí. Y es mi sincero deseo que, cuando llegue ese momento, Camilla sea conocida como Reina consorte mientras continúa con su leal servicio". Con esas palabras, la Reina Isabel II aprovechaba el mensaje enviado el 6 de febrero de 2022 con motivo de su 70 aniversario de reinado para dar su bendición a que la esposa de su heredero fuera Reina Consorte. Fue el último regalo que la Monarca hizo a su hijo y a su nuera, una espaldarazo definitivo para que Camilla se sentara en el trono con Carlos III como su Reina Consorte, y no como su Princesa Consorte. Pero lograrlo no fue fácil.

No fue Carlos su hijo favorito. De hecho, pese a ser el heredero, y por tanto con el que podría haber tenido más sintonía al unirles la Corona, su diferencia de carácter y de intereses les llevó a no ser demasiado cercanos. Tampoco Camilla era su nuera favorita. Isabel II nunca quiso ni oír hablar de Camilla Shand como esposa para su hijo, y por tanto como Princesa de Gales. Una vez Camilla se casó con Andrew Parker-Bowles, quedó automáticamente descartada. El Príncipe Carlos debía encontrar una candidata ideal, o mejor dicho, debían encontrársela. Y ella fue Lady Di. Todo el mundo sabe lo que vino después. Hubo boda, hijos, dolor, rabia, infidelidades, separación y divorcio entre el Príncipe Carlos y la malograda Princesa Diana, fallecida el 31 de agosto de 1997 en un accidente de tráfico en París.

Que Diana hubiera sido la Princesa de Gales y debido a su trágica muerte y cómo se había ganado el corazón de medio mundo llevó a que Carlos y Camilla tuvieran que ir poco a poco pese a haberse divorciado ya ambos. La boda tuvo lugar en 2005, y aunque a la Reina Isabel no le hacía demasiada gracia, entendió que debía aceptar a Camilla por la felicidad de su hijo, del futuro Rey. Una vez casada con el entonces Príncipe de Gales, Camilla tenía derecho a ostentar como consorte los mismos títulos que él, sobre todo el de Princesa de Gales.

Sin embargo, se había anunciado, para no herir sensibilidades, que Camilla sería conocida como Su Alteza Real la Duquesa de Cornualles. El Ducado de Cornualles es el segundo título del sucesor y el principal cuando se convierte en heredero, mientras que el de Príncipe de Gales lo concede el Monarca cuando lo estima oportuno. En el caso de Carlos, Isabel II otorgó tamaña dignidad a su hijo el 26 de julio de 1958, organizando para él una ceremonia de investidura en Gales en 1969. ¿No tenía derecho Camilla a ser Princesa de Gales? Legalmente, sí, y eso es clave para entender por qué Camilla es Reina Consorte.

Al morir Isabel II, su hijo Carlos se convirtió automáticamente en Rey. No hubo vacío de poder ni por un segundo. El reinado de Isabel II finalizó en la tarde del 8 de septiembre de 2022 tras 70 años y 214 días, empezando en el mismo instante de la muerte de su madre el de Carlos III. Y para dejar claro cómo quedaban los títulos, en el comunicado en el que se dio a conocer el fallecimiento de la Reina Isabel se habló ya del Rey y de la Reina Consorte. Camilla era desde entonces Su Majestad la Reina Consorte. Ese añadido de Consorte enfatiza que no es la Reina titular, sino la esposa del Rey, y si bien no suele utilizarse habitualmente, de hecho Camilla es Su Majestad la Reina, sí se quiso dejar claro en este caso para marcar distancias con la Reina Isabel, que había sido durante 70 años Her Majesty the Queen.

¿Por qué Camilla es Reina Consorte? Porque está establecido que automáticamente la esposa del Rey es la Reina, su Reina. Así ha ocurrido siempre en la Monarquía británica, y para muestra la Reina Madre, en su momento la Reina Isabel, esposa de Jorge VI, o la Reina Mary, esposa del Rey Jorge V, por citar a las antecesoras más inmediatas de Camilla. Si se hubiera seguido el plan original y Camilla hubiera sido nombrada Princesa Consorte, solo habría sido una vez más por no herir sensibilidades, porque legalmente era la Reina Consorte, al igual que los hijos del Príncipe Eduardo y Sophie de Wessex y los de los Príncipe Harry y Meghan Markle tienen derecho a ser llamados príncipes, aunque no hagan uso de los títulos que les corresponden.

Teniendo en cuenta que la Princesa Diana no llegó a ser reina, a los años que habían pasado desde que Carlos y Camilla se casaron y a que pese a que la popularidad de la que fue Duquesa de Cornualles no era tan alta como la de otros miembros de la Familia Real Británica, el Príncipe Carlos, después Carlos III, tenía claro que su esposa debía ser elevada a Reina Consorte y no ser Princesa Consorte como era el plan original. Durante años esperó al momento perfecto para anunciarlo, y dejó que fuera su madre en su 70 aniversario de reinado la que lo comunicara. ¿Acaso alguien podía negarse al deseo de la anciana y adorada Reina Isabel?

"Somos profundamente conscientes del honor que representa el deseo de mi madre. Mientras buscamos juntos servir y apoyar a Su Majestad y a la gente de nuestras comunidades, mi querida esposa ha sido mi propio apoyo constante en todo momento", expresó Carlos III en respuesta a Isabel II, y ya como Rey ha seguido hablando del inmenso apoyo que ha sido y será para él Camilla: "Sé que en estos deberes y responsabilidades cuento con el incansable apoyo de mi amada esposa", manifestó en la ceremonia de Adhesión del 10 de septiembre de 2022 en la que fue proclamado Rey oficialmente, y más hincapié en su papel y su figura había hecho en su primer discurso a la nación desde Buckingham Palace del 9 de septiembre de 2022: "Cuento con la amorosa ayuda de mi querida esposa, Camilla. En reconocimiento a su leal servicio público desde nuestro matrimonio hace 17 años, se convierte en mi Reina Consorte. Sé que aportará a las exigencias de su nuevo cargo la firme devoción al deber en la que he llegado a depender tanto".

Príncipe, Duque, Conde y Barón, pero nunca Rey

Hasta aquí, todo claro. Camilla, como esposa del Rey titular puede ser y ha llegado a ser la Reina Consorte, como todas las demás esposas que han tenido los Monarcas de Reino Unido. ¿Pero por qué el Duque de Edimburgo nunca fue el Rey Consorte? Por lo mismo que Camilla, pero al revés. Nacido Príncipe de Grecia y Dinamarca con tratamiento de Alteza Real, Philip Mountbatten renunció a todos sus títulos extranjeros para casarse con la entonces Princesa Isabel en 1947. El Rey Jorge VI le otorgó antes de su enlace los títulos de Duque de Edimburgo, Conde de Merioneth y Barón Greenwich con tratamiento de Alteza Real, además de nombrarle Caballero de la Orden de la Jarretera. En aquellos tiempos eran Su Alteza Real la Princesa Isabel, Duquesa de Edimburgo y Su Alteza Real el Duque de Edimburgo, de hecho se les conoció como los Edimburgo, lo que muestra lo que impactan los títulos de los varones frente a los de las mujeres en un país, Reino Unido, en el que ellas adoptan el apellido de su esposo al casarse y en el que los títulos solo pueden ser heredados por varones (salvo excepciones) y solo se extienden del hombre a la mujer. Fueron los Edimburgo hasta que Isabel se convirtió en Reina.

Isabel II subió al Trono el 6 de febrero de 1952. De Su Alteza Real pasó a ser Su Majestad, y de Princesa subió a Reina, mientras que su esposo se quedó igual que estaba, es decir, como Su Alteza Real el Duque de Edimburgo. Ni siquiera era el hombre con más rango de la Familia Real Británica pese a ser el consorte de la Reina. Isabel II tardó cinco años más en elevar el rango de su consorte con la dignidad de Príncipe de Reino Unido, dándole así el lugar que le correspondía. Desde 1957, Philip fue Su Alteza Real el Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo. No fue Rey, pero desempeñó la labor de Consorte de la Reina con gran dedicación, y de hecho fue el varón más longevo y el Consorte en ejercicio con más años de servicio.

Pero no, Philip no fue nunca Rey Consorte, algo que tampoco fue su antepasado el Príncipe Alberto, esposo de la Reina Victoria, pero que sí logro Francisco de Asís de Borbón, esposo de otra Isabel II, pero de España, que elevó a su esposo a Rey Consorte. Y Philip no lo fue porque los títulos de la esposa no se extienden al marido, y por tanto no le correspondía legalmente y de forma automática convertirse en Rey Consorte. Además, en el pasado se observaron interferencias en el trono cuando recaía en una mujer. El marido solía entrometerse en los asuntos que no le correspondían, algo que nunca hacían las Reinas Consortes, por lo que al no otorgarles la dignidad de Rey era una forma de mantenerles en su sitio, sobre todo porque entre Rey y Reina, el rango es mayor para el varón.

En resumidas cuentas, un Rey consorte podría suponer una amenaza para la Reina titular, mientras que no ocurría lo mismo cuando la pareja se componía por el Rey titular y su Reina Consorte. Lo cierto es que ambas explicaciones son anacrónicas y si ya tenían poco sentido en los años 50 del siglo XX, cuando se produjo esta cuestión, menos la tienen en el siglo XXI, cuando está claro quién es el Rey o Reina titular y quién es el consorte y cuáles son las funciones de cada uno. De todos modos, parece que Philip no llevó del todo mal no estar al mismo nivel que Isabel II, sobre todo una vez que sí le dio la dignidad de Príncipe de Reino Unido. No hay que olvidar tampoco que la Reina fue ella, pero el jefe de la familia fue él.

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