La Reina Isabel II y el Duque de Edimburgo: la primera boda real tras la II Guerra Mundial

65 ANIVERSARIO DE BODA

La Reina Isabel II y el Duque de Edimburgo: la primera boda real tras la II Guerra Mundial

La Reina de Inglaterra y el Príncipe Felipe han pasado una vida juntos llena de avatares.

En Gran Bretaña mantuvo una estrecha relación con su tío Lord Mountbatten, quien le aconsejó que ingresara en la Marina Real Británica y que cambiara el orden de sus apellidos, traduciendo al inglés el germánico Battenberg, mal considerado en la Gran Bretaña de la época. Ya sabía en ese momento que algún día se casaría con la entonces Princesa Isabel.

La infancia de 'Lilibeth' no tuvo nada que ver con la de su futuro esposo, pues ella creció en una familia feliz y unida. Nacida en 1926, es la primogénita de los entonces Duques de York y posteriormente Reyes Jorge VI e Isabel de Reino Unido. Conoció al Príncipe Felipe en 1934, lo volvió a ver en 1937, y dos años después se enamoró de él, comenzando una comunicación epistolar que posteriormente fraguó una relación que culminó en boda en 1947.

El difícil camino hacia el altar

Reino Unido atravesaba un mal momento tras la destructiva II Guerra Mundial que la propia Isabel había sufrido en carne propia, sin embargo no solo había problemas en ese sentido, pues aunque tenía sangre real Felipe venía de un hogar desectructurado, sus hermanas se habían casado con Príncipes alemanes favorables al nazismo y su fortuna era inexistente; aunque finalmente lograron su propósito y contrajeron matrimonio el 20 de noviembre de 1947.

Isabel de Inglaterra y Felipe de Edimburgo saludan desde Buckingham Palace tras su bodaIsabel de Inglaterra y Felipe de Edimburgo saludan desde Buckingham Palace tras su boda

Antes de la boda, Felipe de Mountbatten renunció a la religión ortodoxa que profesaba y se convirtió al anglicanismo, dejó atrás sus títulos griegos y daneses que le correspondían por cuna, aunque a cambio se le concedió el tratamiento de Alteza Real y el título de Duque de Edimburgo, siendo más tarde también Príncipe de Reino Unido.

La ceremonia tuvo lugar en la Abadía de Westminster donde hubo sonadas ausencias, entre ellas las de las hermanas de Felipe y dos de los tíos de Isabel, el Duque de Windsor y la Princesa María. Posteriormente se sirvió un banquete en el Palacio de Buckingham, no sin antes tener lugar el tradicional saludo de los recién casados desde el balcón a un pueblo que seguía pasando penurias en plena posguerra, pero que no renunció a ese día que Winston Churchill definió como "un toque de color en el duro camino que debemos recorrer". Comenzaba así el camino común de esta singular pareja.

La Reina Isabel II y el Duque de Edimburgo en 1957La Reina Isabel II y el Duque de Edimburgo en 1957

Una vida en común con altibajos

Los primeros años de su matrimonio fueron los más felices; primero vivieron en Windlesham Moor, cerca del Castillo de Windsor, hasta que tomaron Clarence House como hogar. Entre 1949 y 1951 se desplazaron a Malta debido al trabajo del Príncipe Felipe como oficial de la Marina Real, aunque Carlos y Ana se quedaron siempre en Reino Unido.

Durante ese tiempo, los Edimburgo cumplieron con sus compromisos oficiales, que fueron aumentando a medida que la salud del Rey Jorge VI se deterioraba. En 1952 la vida del Monarca se apagó para siempre, noticia que el Duque dio a su esposa cuando se encontraban de viaje en Kenia. Aunque fue proclamada Reina al morir su padre, no fue coronada hasta el 2 de junio de 1953.

La Reina Isabel II y el Duque de Edimburgo en sus Bodas de DiamanteLa Reina Isabel II y el Duque de Edimburgo en sus Bodas de Diamante

En ese momento, la Princesa Isabel se convirtió en Reina, y sus obligaciones se ampliaron, al igual que las de Felipe, que dejó su carrera en la marina para ser Príncipe consorte a tiempo completo, y tuvo que aprender a caminar siempre detrás de la Monarca, lo que nunca ha sido del agrado del Duque de Edimburgo. De esos tiempos se recuerda la humillación que sintió cuando no se permitió que sus vástagos llevaran el apellido Mountbatten en detrimento del Windsor propio de la Casa Real Británica, aunque en 1960 se llegó a un acuerdo y los miembros más jóvenes de la Familia serían Mountbatten-Windsor.

Han tenido cuatro hijos, el Príncipe Carlos (1948), la Princesa Ana (1950), el Príncipe Andrés (1960), y el Principe Eduardo (1964), que les han dado ocho nietos y dos bisnietas (las dos hijas de Peter Phillips), y numerosos quebraderos de cabeza por culpa de sus divorcios y otros escándalos que consiguieron alterar a la Reina, pero no al pueblo, que ha perdonado todas las faltas de Isabel y Felipe a lo largo de su larga e intensa vida en común.

Isabel II y el Duque de Edimburgo en el 83 cumpleaños de la ReinaIsabel II y el Duque de Edimburgo en el 83 cumpleaños de la Reina

Durante estos 65 años han compartido buenos y malos momentos, una vida oficial en común que les ha llevado a viajar por el mundo, han celebrado juntos sus aniversarios de boda hasta llegar a los 65, un hito que pocas parejas consiguen y que ha tenido lugar gracias a su juventud al pasar por el altar y a su longevidad, acompañada de buena salud, pues a pesar de su avanzada edad no han dejado de cumplir con sus compromisos como Reina y Príncipe, siempre al servicio del pueblo.

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