Sonrisas y complicidad: el buen rollo de la Familia Real Sueca pese a la ausencia de Magdalena de Suecia y Chris O'Neill

CONCIERTO Y CENA

Sonrisas y complicidad: el buen rollo de la Familia Real Sueca pese a la ausencia de Magdalena de Suecia y Chris O'Neill

Los Reyes, la pareja heredera y los Duques de Värmland mostraron una gran sintonía en la recepción ofrecida en honor al Primer Ministro de Suecia.

Sonrisas y complicidad: el buen rollo de la Familia Real Sueca pese a la ausencia de Magdalena de Suecia y Chris O'Neill

Silvia de Suecia dedica una mirada cómplice a Sofia Hellqvist en presencia de Carlos Gustavo de SueciaSilvia de Suecia dedica una mirada cómplice a Sofia Hellqvist en presencia de Carlos Gustavo de Suecia

Además del elegante esmoquin de los varones de la Familia Real, las mujeres apostaron por vestidos para la ocasión, aunque con distintos resultados. La Reina Silvia lo apostó todo al rojo con un vestido de encaje con torera a juego que le quedaba como un guante. La heredera optó por un traje compuesto por blusa negra y falda con flores en blanco y negro, un look que no ha sido de los mejores. Finalmente, Sofia Hellqvist llevó un vestido con un color bonito, en azul celeste, pero el corte y las mangas no eran muy favorecedores.

Sintonía Bernadotte

Más allá de los estilismos, se pudo comprobar la buena sintonía existente entre los Bernadotte. Si bien es cierto que el Rey es muy serio, el resto estuvieron más relajados y sonrientes. Destacó la complicidad que mostraron el Príncipe Daniel y los Duques de Värmland o las sonrisas que la Reina Silvia dedicó a su hija Victoria, a su yerno y a su nuera.

Daniel de Suecia, muy sonriente con Carlos Felipe de Suecia y Sofia HellqvistDaniel de Suecia, muy sonriente con Carlos Felipe de Suecia y Sofia Hellqvist

No hay duda de que la Familia Real Sueca se lleva muy bien y que pasaron una noche agradable pese a la ausencia de Magdalena de Suecia y Chris O'Neill, a quienes todos echan de menos. Su traslado a Florida les ha alejado todavía más, por lo que son escasas las ocasiones en las que pueden reunirse. De todos modos, al final solo les queda acostumbrarse y disfrutar de los encuentros, por contados que sean.

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