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El Rey Juan Carlos cumple 88 años en un momento decisivo de su vida. Lejos de España, instalado en Abu Dabi desde 2020, el Monarca ha aprovechado la publicación de sus nuevas memorias, 'Reconciliación', para lanzar un mensaje directo, y cargado de intención, a su hijo, el Rey Felipe VI. Un mensaje que revela heridas aún abiertas, tensiones familiares y un deseo profundo de cerrar su última etapa en paz.
A diferencia de sus primeras memorias, escritas junto a José Luis de Vilallonga, este nuevo libro se centra en los años más convulsos del Rey padre (que detesta que lo llamen "Rey emérito"): su salida del país, la ruptura con parte de su familia y la distancia que lo separa de la institución que él mismo contribuyó a construir. Entre los episodios más delicados, aparece un nombre propio que vuelve a situarse en el centro del relato: Letizia Ortiz.
En el libro, Juan Carlos recuerda la conversación que mantuvo con su hijo antes de marcharse a Abu Dabi. Unas palabras que, según él, resumen la fractura entre ambos: " Me puedes excluir sobre el plano personal y financiero, pero no puedes rechazar la herencia institucional sobre la que reposas. Entre los dos solo hay un paso. No olvides que heredas un sistema político que yo he construido ".
El Rey padre asegura que no guarda rencor a Felipe, pero sí lamenta la decisión que tomó, convencido de que actuó presionado por factores externos. Su gran anhelo, confiesa, es regresar a España y "retomar una relación armoniosa" con su hijo.
Mientras tanto, sus hijas Elena y Cristina continúan siendo su mayor sostén. Ninguna de las dos se ha separado de él durante su autoexilio, y sus hijos, Froilán, Victoria Federica, Juan e Irene, lo consideran un referente absoluto. El último gesto lo protagonizó Juan Urdangarin, que viajó a Abu Dabi para presentarle a su nueva pareja, Sophia Kahn.
Pero la otra mitad de la familia vive en un universo distinto. Felipe VI y la Reina Letizia mantienen una relación institucional impecable, pero en lo privado la distancia con Juan Carlos es evidente. Y en sus memorias, el Rey padre no esquiva el conflicto.
Habla de "discrepancias personales" con Letizia, pero va más allá: considera que la llegada de la entonces periodista a la vida de su hijo provocó un distanciamiento con sus padres, sus hermanas y su círculo de siempre. También lamenta no haber podido construir una relación cercana con Leonor y Sofía: " Me entristeció no poder entablar una relación personal con ellas, contarles historias, compartir comidas, viajes, llevarlas a ver partidos, como hice con mis otros nietos ". Incluso habla en nombre de la Reina Sofía, quien, según él, habría deseado ver más a sus nietas y transmitirles la historia y los valores de la familia.
A pesar de las tensiones, Juan Carlos insiste en que nunca permitió que sus diferencias con Letizia afectaran a los actos institucionales. Pero reconoce que en lo privado han pesado, y mucho. Quizá por eso, ahora que cumple 88 años, se plantea si ha llegado el momento de dar un paso hacia la reconciliación.
Un rey que mira atrás... y también hacia adelante
El rey padre desea paz, afecto y un cierre digno para su vida pública y familiar. Y aunque no lo dice abiertamente, sus palabras dejan entrever una posibilidad: que sea él quien haga el esfuerzo que lleva años esperando de los demás. Quizá por sus nietas. Quizá por Felipe. Quizá por él mismo.



