PROBLEMAS HEREDITARIOS

Mi reino por un trono: las disputas más sonadas entre reyes sin corona

¿Quién dice que la realeza está hecha de otra pasta? Si quieres llevar una corona, haces lo que sea: desde simples ataques verbales a duras amenazas e incluso ataques físicos.

Juan Salgado 20 Diciembre 2018 en Bekia

Galería: Los Borbón-Dos Sicilias: la otra Familia Real Española

En todas las familias hay problemas entre hermanos, primos, tíos... Pero cuando uno habla de una Casa Real, esos problemas se magnifican por las magnitudes que tienen. Decía Shakespeare que "inquieta está la cabeza que lleva una corona", pero más todavía si no hay corona de por medio...

Francia: legitimistas contra orleanistas y bonapartistas

En Francia la monarquía fue abolida en 1789 tras la Revolución que llevó a Luis XVI y María Antonieta a la guillotina. No obstante, desde entonces tendrían lugar varias restauraciones monárquicas por parte de de diferentes dinastías que pasado el tiempo todavía siguen disputándose el inexistente trono de la Quinta República Francesa.

La dinastía que gobernó durante más tiempo fue la Casa Real de Borbón, concretamente desde el siglo XVI. Fueron proclamados y depuestos en varias ocasiones hasta llegar al Rey Carlos X, el último Rey de Francia de esta familia. Una nueva revolución en 1830 le obligó a abdicar y fue entonces cuando la corona pasó a Luis Felipe I de Orleans, descendiente también de los Borbones pero perteneciente a la Casa Real de Orleans.

A pesar de no ostentar ya la corona, los descendientes de Carlos X continuaron reivindicando sus derechos hasta que el Príncipe Enrique de Artois murió sin haber tenido hijos 1883. Fue entonces cuando la dinastía cambió de titulares e incluso de país, ya que para encontrar a posibles herederos hubo que buscarlos en la rama española de los Borbones.

Se trataba de los descendientes del Felipe V, quien para poder ser proclamado Rey de España tuvo que firmar en 1713 el Tratado de Utrecht: en él renunciaba a sus derechos al trono francés tanto para él como para sus descendientes. Eso pareció no importarle a estos últimos e iniciaron unas reivindicaciones que llegan a la actualidad representadas en la figura de Luis Alfonso de Borbón, hijo del Príncipe Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú.

Él es desde la muerte del Duque de Cádiz en 1989 el Jefe de la Casa de Borbón francesa y por lo tanto candidato a convertirse en rey con el nombre de Luis XX. Los sectores que lo apoyan se hacen llamar 'legitimistas', pero la realidad es que son más los que están en su contra que quienes están a favor de la reinstauración de la monarquía francesa en su persona.

Sus principales rivales son los miembros de la Casa Real de Orleans, considerados ampliamente como los herederos legítimos del trono, puesto que a esta dinastía era a la que pertenecía el último rey francés (Luis Felipe I). Su principal argumento en contra de los Borbones es que la rama española de la dinastía carece de legitimidad tras la renuncia de Felipe V, por lo que se niegan a reconocer la candidatura del nieto de Francisco Franco. La propia República Francesa tradicionalmente ha considerado a los Orleans los legítimos herederos al trono, pero aún así no hay nada decidido y el futuro del actual Conde de París - Enrique de Orleans - no es menos incierto que el de su pariente borbónico.

Pero por si todos estos problemas sucesorios parecieran pocos, hay una tercera dinastía en disputa:los Bonaparte. Y es que uno no se puede olvidar que tras la Primera República en Francia emergió la figura de Napoleón Bonaparte, coronado a sí mismo como Emperador y fundador de un linaje que daría tres soberanos a Francia de entre sus descendientes.

El último de ellos es Juan Cristóbal Bonaparte, actual Jefe de la Casa de Bonaparte y tatara-sobrino del célebre general. Sus pretensiones al trono son sin duda las menos legítimas de entre los tres posibles candidatos, pero aún así al igual que ellos cuenta con muchos apoyos entre el 30% de franceses que a día de hoy se considera monárquico.

Italia: los Saboya contra los Aosta

La Monarquía Italiana no tuvo mucha mejor suerte que en su país vecino, pero sí es cierto que al menos esta forma política se mantuvo hasta bien entrado el siglo XX: fue en 1946 cuando el Rey Víctor Manuel III se vio obligado a abdicar tras el desastre que supuso el Régimen Fascista que él apoyó abiertamente. Su hijo fue proclamado como Umberto II, pero solo llegó a gobernar poco más de un mes y acabó partiendo al exilio.

Tras la muerte de este último en 1983, el encargado de sucederle fue su único hijo varón: el Príncipe Víctor Manuel de Saboya. Es reconocido por la mayoría de la realeza europea como el auténtico Jefe de la Casa Real de Saboya y por lo tanto el Heredero al Trono. No obstante, hubo una persona que no lo reconocía: su propio padre.

El caso es que Víctor Manuel contrajo matrimonio en 1970 con la esquiadora Marina Doria en una ceremonia celebrada en Las Vegas y que atentaba contra las normas de su familia. Y es que no solo tenía prohibido casarse con una plebeya, sino que lo hizo además sin el consentimiento de su padre. Ambas condiciones incumplidas han hecho que muchos monárquicos italianos le hayan retirado su apoyo.

En su lugar prefieren al Duque Amadeo de Aosta, sobrino del último Rey de Italia y descendiente masculino inmediatamente anterior a Víctor Manuel. Él sí cumple los requisitos establecidos por la Ley de Sucesión - se casó con la Princesa Claudia de Orleans y el propio Umberto II pensó en nombrarle heredero a él en lugar de a su hijo - y en base a ello en 2006 se autoproclamó a sí mismo Jefe de la Casa Real de Saboya.

Desde ese momento - pero también antes - ambos pretendientes viven en una disputa constante llena de decisiones judiciales contradictorias e incluso más de un altercado físico. El más sonoro sin duda fue el protagonizado en 2004 en la boda del Príncipe Felipe y Letizia Ortiz.

La Casa Real Española decidió invitar a los dos para evitar el conflicto y tuvo la previsión de sentarles en mesas separadas, pero aún así ocurrió lo inevitable. El Príncipe Víctor Manuel había bebido unas copas de más y al encontrarse con su primo le dio un puñetazo que dejó a los allí presentes sin palabras. El único que habló de manera contundente fue Don Juan Carlos para decir: "¡Nunca más!"

Los dos pretendientes al trono de las Dos Sicilias

El Reino de las Dos Sicilias tuvo una corta existencia, ya que fue creado en 1816 y llegó a su fin en 1861. No obstante, lo cierto es que la dinastía que lo gobernó tiene siglos de historia detrás: sus orígenes se remontan al siglo XVIII y están muy vinculados al Rey Carlos III de España (también soberano de Nápoles).

El último Rey de las Dos Sicilias fue Francisco II (1836-1894) y desde entonces sus herederos se fueron sucediendo unos a otros sin problema hasta 1960. Fue entonces cuando el Príncipe Fernando Pío de Borbón-Dos Sicilias fallece sin descendencia y se abre una escisión en la Casa Real entre dos posibles pretendientes.

Fue su sobrino mayor, el Infante Alfonso de Borbón-Dos Sicilias quien asumió la jefatura de la familia no sin cierta polémica, ya que su padre había renunciado previamente a sus derechos dinásticos. Por este motivo Rainiero de Borbón-Dos Sicilias (hermano del Príncipe Fernando Pío y tío del Infante Alfonso), reclamó para sí la posición de Jefe de la Casa Real de las Dos Sicilias. Desde entonces los descendientes de ambos viven en una guerra constante llena de idas y venidas.

El Infante Alfonso murió en 1964 y el encargado de continuar con sus pretensiones fue su hijo mayor: el Infante Carlos de Borbón-Dos Sicilias, Duque de Calabria. Primo hermano del Rey Juan Carlos, contó desde siempre con el apoyo de la Familia Real Española. De hecho, en 1984 fue el propio Don Juan Carlos quien pidió un informe al Consejo de Estado para dilucidar quién debía ser el jefe de la rama italiana de su familia. El documento sirvió para refrendar las pretensiones del Duque de Calabria, pero no consiguió poner fin al conflicto.

El otro pretendiente es curiosamente una persona de igual nombre, por lo que es conocido como Duque de Castro. Es el nieto de Rainiero de Borbón-Dos Sicilias y el depositario de sus derechos al depuesto trono. Su principal argumento es el de que su tío-abuelo había renunciado a sus derechos dinásticos y por lo tanto él es el verdadero heredero. Cuenta a su favor además con el apoyo de las familias reales de Mónaco, Dinamarca y Bélgica.

Ambos consiguieron llegar a un acuerdo en 2014 para respetar sus respectivos títulos, pero en 2016 el Duque de Castro lo rompió por vía doble. Por un lado criticando de nuevo a sus primos españoles y por otro tomando una polémica decisión: acabar con la Ley Sálica en la Casa Real de las Dos Sicilias (para que su hija pueda ser heredera).

Su actual rival es Pedro de Borbón-Dos Sicilias tras el fallecimiento del Duque de Calabria en 2015, quien no duda en criticar a su primo: "Hacerse fotos con determinadas personas o estar invitado a determinados eventos no significa que uno esté siendo apoyado o legitimado por ninguna Casa Real". Asegura ser él el "único y legítimo heredero" y por mucho vínculo de amistad que tenga con Felipe VI, nada le librará de seguir batallando contra el Duque De Castro.

La interminable lista de herederos de los Romanov

El brutal asesinato del Zar Nicolás II de Rusia y su familia por parte de los bolcheviques durante la Revolución Rusa no solo supuso la erradicación de la monarquía en este país, sino que provocó un hecho poco frecuente en este tipo de sistemas: al eliminar a todos los descendientes directos (el hijo y el hermano del Zar), hubo que remontarse a la generación anterior para encontrar a un sucesor varón.

La Ley Sálica imperante en la Dinastía Romanov obligaba a ello, pero lejos de solucionar la situación lo único que se consiguió fue empeorarla. Nadie se esperaba que hubiese dos candidatos igualmente legítimos: por un lado el Gran Duque Cirilo Vladimirovich (primo-hermano del Zar) y por otro el Gran Duque Nicolás Nikolaievich (tío-abuelo del Zar). Ninguno de ellos se aceptaba entre sí y cada uno tenía sus propios argumentos en contra de su rival.

En cualquier caso, fueron los descendientes del autoproclamado Zar Cirilo I quienes consiguieron mayor respaldo por parte de la comunidad internacional y a día de hoy su heredera es la Gran Duquesa María Vladimirovna. Nacida en Madrid, desde que asumiese los derechos de su rama familiar en 1992 ha estado cuestionada por el resto de los Romanov, quienes amparándose en la Ley Sálica sostienen que una mujer no puede ser Heredera al Trono.

Durante gran parte de su vida, los descendientes varones del Gran Duque Nicolás Nikolaievich se han opuesto a su candidatura basándose en dicho argumento. Primero fue Nicolás Romanovich - creador de la 'Asociación de la Familia Romanov' - y posteriormente su hermano Dimitri Romanovich. Ambos murieron sin hijos, por lo que en la actualidad esta rama dinástica ha quedado extinta.

Una tercera opción alternativa sería la encarnada por el Príncipe Andrés Andreevich Romanov, nieto de la Gran Duquesa Xenia y sobrino-nieto del Zar Nicolás II. Él y su familia han asumido las reivindicaciones de los hermanos Romanovich contra la Gran Duquesa María, pero ninguno de ellos lo tendrá fácil para imponer su postura: se calcula que hay en torno a 30 descendientes con pretensiones a sentarse en el depuesto Trono de Rusia algún día. Sin duda un auténtico rompecabezas para cualquier genealogista.

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