Los presuntos excesos de las Infantas Elena y Cristina con sus escoltas durante la crisis del coronavirus

HARTAZGO

Los presuntos excesos de las Infantas Elena y Cristina con sus escoltas durante la crisis del coronavirus

Las hermanas del Rey ordenan a sus escoltas que hagan trabajos que no les corresponden y no les dispensan de sus tareas a pesar de la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus.

Los presuntos excesos de las Infantas Elena y Cristina con sus escoltas durante la crisis del coronavirus

La Familia Real y la Familia del Rey tiene un servicio de seguridad asignado a cuenta del Ministerio del Interior. En estos momentos de emergencia sanitaria siguen trabajando a pesar de la restricción de movimientos decretado por el Gobierno. Los escoltas que protegen a los Reyes Felipe y Letizia no tienen nada que decir, pero los que trabajan para las Infantas Elena y Cristina se han quejado por lo que están sufriendo en esta situación.

Los Reyes Juan Carlos y Sofía con sus hijos, el Rey Felipe y las Infantas Elena y Cristina, sus ocho nietos y la Reina LetiziaLos Reyes Juan Carlos y Sofía con sus hijos, el Rey Felipe y las Infantas Elena y Cristina, sus ocho nietos y la Reina Letizia

Son más de 30 agentes los que han señalado a Vanitatis que trabajan como si nada pasara y las hijas del Rey Juan Carlos siguieran con su vida con normalidad. Además, temen por su seguridad personal debido a la pandemia, ya que denuncian estar trabajando sin las necesarias medidas de seguridad: "Los escoltas hacemos lo mismo, las mismas horas y en los mismos lugares, sin prevención ninguna. Pedimos a los superiores que nos protegieran y lo único que hemos conseguido, muy poco a poco, es algunas cajas de guantes, gel y mascarillas. Además, ha tardado todo en llegar". De estos agentes, seis están de baja por sufrir síntomas del coronavirus, aunque ninguno ha podido hacerse la prueba. En respuesta, Casa Real dice no saber nada de ninguna queja, si bien es cierto que las Infantas Elena y Cristina no pertenecen a ella, aunque siguen teniendo seguridad por ser quienes son. El Ministerio del Interior tampoco tiene nada que decir.

El problema es cómo se estarían comportando presuntamente las Infantas Elena y Cristina. Mientras el Rey ha puesto a la Guardia Real a disposición del Ministerio de Defensa y ha renunciado a parte de su seguridad para que puedan realizar otras tareas necesarias en la zona de El Pardo, Irene de Grecia ha renunciado a su escolta y la Infanta Margarita ha dado permiso a sus escoltas para que dejen de trabajar, aunque la llaman cada día por si necesita algo, Elena y Cristina de Borbón no han hecho lo mismo.

La Infanta Elena en el concierto de Siempre AsíLa Infanta Elena en el concierto de Siempre Así

La Infanta Elena tiene 20 escoltas, de los que entre cuatro y seis se dedican a vigilar su casa. El resto, como no se puede salir, esperan en una sala de 10 metros cuadrados con sofá y tele mientras esperan recibir órdenes. Al menos les han permitido no estar todos juntos, aunque los escoltas señalan que podrían reducir servicios y no tener que ir a trabajar todos los días. La Duquesa de Lugo ya no sale, aunque le costó aceptarlo y hasta el último momento iba y venía e incluso se fue de cacería. Tuvo que ser el Rey Juan Carlos el que insistió para que se quedara en casa. Los que van a comprar y a sacar el perro sería los escoltas, que denuncian que incluso tuvieron que ir a La Zarzuela a buscar unos zapatos.

Encerrados en Ginebra

La situación es todavía peor en Ginebra, donde la Infanta Cristina permanece confinada en su casa junto a sus hijos. Cristina de Borbón tiene a 15 personas que velan por su seguridad. De ellos, tres se encuentran en Suiza sin posibilidad de volver con sus familias a España y denuncian no solo estar sin los suyos en tan duros momentos, sino que aunque no pueden realizar su trabajo de protección porque las Infantas y sus hijos no salen, sí están siendo utilizados para tareas que no les corresponden.

La Infanta Cristina en GinebraLa Infanta Cristina en Ginebra

Los escoltas se quejan de que les han llegado a mandar a comprar medicinas a las 03:00 horas de la madrugada o que fueran a por una pizza a un restaurante, tareas que no tienen nada que ver con el servicio que tienen que prestar. "No entendemos que hasta en las comisarías se haya reducido la presencia de personal y que los escoltas tengamos que realizar tareas que no nos corresponden, y algunos incluso estén encerrados en Ginebra", señalan los agentes.

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