De María Gabriela Saboya a Corinna Sayn-Wittgenstein: los grandes amores del Rey Juan Carlos

CURRÍCULUM AMOROSO

De María Gabriela Saboya a Corinna Sayn-Wittgenstein: los grandes amores del Rey Juan Carlos

Hay quien le adjudica más de 5.000 amantes, pero la realidad es que el padre de Felipe VI solo ha tenido seis grandes amores en su vida: algunos de ellos oficiales y muchos otros oficiosos.

De María Gabriela Saboya a Corinna Sayn-Wittgenstein: los grandes amores del Rey Juan Carlos

La Reina Victoria Eugenia sufrió como la que más los devaneos amorosos propios de los borbones, siempre tan propensos a la infidelidad y a buscar otros lechos más allá del conyugal. Dicen que sobre ello precisamente advirtió a la esposa de su nieto, la Reina Sofía. Sin embargo ésta cometió el error de enamorarse y a día de hoy todavía paga las consecuencias. Al fin y al cabo, ella no ha sido (ni es) la única en el corazón del Rey Juan Carlos...

María Gabriela de Saboya

Durante la larga época en la que vivieron en el exilio, los Condes de Barcelona mantuvieron una estrecha relación con las diversas Casas Reales depuestas que convivían en Portugal. Entre todas ellas destacó su fuerte vínculo con los últimos monarcas italianos: Humberto II y María José de Saboya. Este vínculo se hacía extensivo a los hijos de ambas familias: Juan Carlos de Borbón y María Gabriela de Saboya.

Se conocían desde su infancia y poco a poco su relación se fue haciendo cada vez más estrecha. La propia princesa italiana lo contaba así a la revista Vanity Fair: "Yo lo quería mucho. Íbamos al cine y al casino los domingos. Él no pasaba mucho tiempo en Portugal porque estudiaba en España, pero nos escribíamos muchas cartas". De hecho, cuentan que el todavía Príncipe Juan Carlos tenía varias fotos de María Gabriela en la habitación que ocupó en la Academia Militar de Zaragoza.

María Gabriela de Saboya durante una entrevista | Foto: TelecincoMaría Gabriela de Saboya durante una entrevista | Foto: Telecinco

Con el paso del tiempo la relación se fue afianzando y hay quien asegura que incluso sus respectivas familias ya habían apalabrado una unión entre ambos herederos. Sin embargo, ese hipotétito matrimonio contaba con dos inconvenientes: por un lado la negativa de Franco a que el candidato a rey se casase con una princesa sin trono y del otro la propia negativa de la princesa en cuestión.

Esta última versión es la menos conocida, pero fue la propia protagonista quien lo desveló en la citada entrevista: "Éramos unos niños y ser Jefe de Estado es un trabajo muy duro. Yo soy muy independiente y no me gusta que la gente me imponga nada". De ese modo la relación amorosa se terminó pero ambos han conservado a lo largo de los años una estrecha amistad.

Olghina de Robilant

Durante aquellos años, María Gabriela de Saboya era la perfecta pareja de cara al público: era guapa, simpática y provenía de buena familia. Sin embargo, eso no fue suficiente para Don Juan Carlos, que necesitaba algo más de emoción en su vida. Una emoción que encontró de forma casual en el año 1956 durante una cena con amigos en la que conoció a la Condesa Olghina de Robilant, una joven italiana cuatro años mayor que él.

Los dos jóvenes iniciaron así un apasionado romance que "Juanito" simultaneó con el que tenía con la hija de los reyes de Italia. Sin embargo, él era perfectamente consciente de los riesgos de esta nueva relación y así se lo hizo saber a Robilant en una de las múltiples cartas que se intercambiaban: "Sabes que estoy enamorado de ti como de ninguna otra chica hasta hoy, pero sabes también que, por desgracia, no puedo casarme contigo. Debiendo escoger, creo que Gabriela es la más conveniente".

Olghina de Robilant a finales de los años 50Olghina de Robilant a finales de los años 50

Las cartas se convertirían en una constante a lo largo del tiempo que estuvieron juntos, tal y como reconoció en su día la propia condesa: "Nunca estuvimos comprometidos, pero nos mantuvimos en contacto hasta 1960. Nos escribíamos cartas y coincidíamos en viajes y fiestas". Una correspondencia en la que el hijo de los Condes de Barcelona no escatimaba en elogios hacia su amante: "Espero poder ir pronto y allí poderte... fuerte y hacer todo lo que tú quieras cariño, desde la mañana... hasta por la noche"

Todas estas cartas fueron vendidas por la propia Olghina de Robilant en 1984 a Antonio Asensio (editor del Grupo Zeta), que las mantuvo guardadas hasta que no pudo evitar que la revista Interviú las publicase en 1988. Esto obviamente no fue la causa de la ruptura, puesto que para cuando se publicaron dichos documentos Don Juan Carlos ya llevaba más de 20 años casado con Doña Sofía.

Precisamente, la irrupción de la princesa griega en la vida de "Juanito" fue lo que precipitó el cese de su relación con Olghina de Robilant, tal y como ella misma ha confesado: "Desde el momento mismo en que Juan Carlos conoció a Sofía no tuvo más contactos conmigo, a no ser un breve encuentro para comunicarme que había conocido a una princesa con la que se casaría".

Reina Sofía

La Princesa a la que la Condesa italiana hacía referencia era Sofía de Grecia, hija mayor de los reyes helenos Pablo I y Federica. Una joven estudiante de puericultura a la que Juan Carlos conoció en el el crucero Agamenón organizado por la reina griega en 1954 para que los jóvenes de la realeza europea confraternizasen y también que de ahí pudiese salir algún matrimonio. El caso es que en ese momento, Juan Carlos y Sofía no empatizaron y la actitud del uno hacia el otro fue más bien la indiferencia.

Pese a que ambos coincidirían en diversas celebraciones durante los siguientes años, no fue hasta la boda de los Duques de Kent en 1961 cuando surgió algo más entre ellos. La propia Doña Sofía declararía sobre ese día: "Por una vez el protocolo hizo bien las cosas, pues me asignó a Juanito como caballero acompañante". Por lo tanto, gracias al protocolo, los jóvenes pudieron conocerse mejor y ese mismo año Don Juan Carlos viajó con sus padres a Corfú (Grecia) para pasar las vacaciones de verano con la Familia Real griega.

Los Reyes Juan Carlos y Sofía en el anuncio de su compromiso oficialLos Reyes Juan Carlos y Sofía en el anuncio de su compromiso oficial

La relación fraguó y el 13 de septiembre de 1961 se produjo la pedida de mano oficial en Lausana (Suiza). El príncipe español declaró entonces: "Me enamoré de Sofía inmediatamente. Es una de las pocas mujeres que conozco capaz de llevar con toda dignidad una corona real". Todo parece indicar que esa idoneidad de la princesa griega para poder convertirse en reina fue lo que motivó a Don Juan Carlos a romper su romance con Olghina de Robilant y apostar por una relación que contaba con el beneplácito de todo su entorno.

La boda se celebró el 14 de mayo de 1962 en Atenas mediante un doble rito: uno ortodoxo y otro católico. Después de una luna de miel alrededor del mundo, la pareja fijó su residencia en Madrid bajo la protección del general Franco, que acondicionó para ellos el Palacio de la Zarzuela. Este antiguo pabellón de caza se convertiría en el centro de operaciones en el que Don Juan Carlos y Doña Sofía trabajaron codo con codo para posicionarse en la España gris de entonces y luchar por un país mucho más colorido en un futuro. Fueron los años más felices del matrimonio.

Sin embargo, la muerte de Franco en 1975 marcó un antes y un después en su relación: la estricta vigilancia a la que la pareja estaba sometida hasta entonces se esfumó y Don Juan Carlos decidió aprovechar esa nueva libertad para dar rienda suelta a sus "genes borbónicos". Solo un año después se produjo la primera gran crisis cuando la Reina decidió ir a visitar por sorpresa a su marido durante una jornada de cacería en Toledo y se encontró con que éste estaba realizando unas actividades mucho más "placenteras".

Don Juan Carlos y Doña Sofía con su familia el día de su boda en 1962Don Juan Carlos y Doña Sofía con su familia el día de su boda en 1962

Doña Sofía quedó horripilada e indignada por la experiencia, así que decidió poner tierra de por medio huyendo con sus hijos a la India. Allí se refugió en los brazos de su madre, la Reina Federica, que fue quien la convenció de que debía regresar a España y aprender convivir con este tipo de situaciones, ya que si no lo perdería todo: su estatus y su familia.. Su hija decidió hacerle caso y a partir de entonces se convertiría en una "gran profesional" capaz de guardar las apariencias mientras su mundo interno se resquebrajaba. Muchas han sido las desgracias personales que le ha tocado sufrir a Doña Sofía desde entonces, pero su impertérrita sonrisa se convirtió en su mejor arma y escudo.

Bárbara Rey

Durante los convulsos años de la Transición, el Rey Juan Carlos decidió reducir tensiones refugiándose en los brazos de una de las mujeres más bellas y famosas de aquella época: la actriz y vedette Bárbara Rey. Fue el mismísimo Adolfo Suárez quien los puso en contacto y quien sirvió de coartada al monarca para iniciar sus contactos con la murciana.

Tal y como reveló hace poco una de las mejores amigas de Bárbara Rey, ésta recibió un día una llamada del propio Juan Carlos con la excusa de agradecerle el apoyo que la vedette había dado a Adolfo Suárez en su campaña electoral y en la que le dio su teléfono directo. Le ofreció ir un día al Palacio de La Zarzuela y ella no dudó en hacerlo: "Fue y dijo que muy bien, que había sido muy cariñoso, muy amable, estupendo. Me dijo que allí mismo habían tenido relaciones".

Los siguientes encuentros tendrían lugar en un chalé en Pozuelo de Alarcón, propiedad de un amigo del monarca, e incluso en la propia casa de la vedette. Ésta, consciente de los riesgos que asumía con esa relación tomó la decisión de grabar y fotografiar todos y cada uno de estos encuentros con el objetivo de utilizarlo como chantaje en un futuro.

Bárbara Rey desnudaBárbara Rey desnuda

Todo este comprometedor material gráfico y visual amenazó con salir a la luz cuando Don Juan Carlos decidió en 1994 romper la relación. Fue entonces cuando Bárbara Rey se propuso llevar a cabo el chantaje que tenía planeado desde hacía años. Sin embargo, para evitar un escándalo que podría dinamitar la institución monárquica, el CNI se vio obligado a intervenir y realizó una serie de pagos a la vedette a través de fondos reservados depositados en un banco de Luxemburgo.

Bárbara Rey siempre ha jugado al despiste con todo este asunto, afirmando y negando informaciones en función de su conveniencia. Sin embargo, en 1997 sí denunció un robo en su casa de una serie de fotografías y vídeos que ella misma calificaba de "comprometedoras para una persona muy importante". No dudó en acusar directamente a Manuel Prado y Colón de Carvajal, amigo personal del Rey Juan Carlos.

Desde entonces, el asunto se ha convertido en un auténtico "vox populi" que en más de una ocasión ha puesto en apuros tanto a Don Juan Carlos como a la propia Doña Sofía, que numerosas veces se ha visto salpicada por el escándalo.

Bárbara Rey en la presentación del libro 'El amor de mi vida'Bárbara Rey en la presentación del libro 'El amor de mi vida'

Marta Gayá

En contraposición a la mediática Bárbara Rey, el siguiente gran amor del Rey Juan Carlos siempre se ha caracterizado por la discreción y el respeto hacia el monarca y hacia la propia Casa Real. Se trata de la decoradora mallorquina Marta Gayá, con la que Don Juan Carlos mantiene una relación intermitente desde hace más de 30 años.

Su primer contacto se produjo a principios de los años 80, aunque no adquirirían confianza y cercanía hasta la década de los 90, a raíz de frecuentar el mismo círculo de amigos en Palma de Mallorca. Se desconoce realmente cuál fue el punto de partida de la relación, puesto que las versiones son contradictorias: hay quien dice que se conocieron en un viaje marítimo y otros aseguran que se conocieron en una fiesta.

El caso es que ambos congeniaron y su presencia se volvió frecuente en numerosos actos celebrados en Palma. Era una relación secreta, pero todo el mundo sabía lo que había. Es más, el propio Don Juan Carlos no dudaba en airearla públicamente. Sin duda el ejemplo más ilustrativo tuvo lugar durante una cena organizada en honor al Agra Khan, cuando en presencia de la propia Reina Sofía el rey se acercó a saludar efusivamente a Marta Gayá ante la atónita mirada de los invitados allí presentes y de la propia reina.

Una fuente cercana a Zarzuela describió así la relación en 2017 a El Español: "El Rey perdió la cabeza por ella. Sin duda, ha sido la mujer de su vida. Se veían en Baqueira y en los veranos de Mallorca. De Marivent al apartamento que ella tiene en el puerto es un recorrido fácil y rápido. Don Juan Carlos salía en moto y dos personas de confianza, nada más. También se veían en París, en casa de José Luis de Villalonga".

Marta Gayá en el funeral de José Luis de VillalongaMarta Gayá en el funeral de José Luis de Villalonga

Esta relación, a la que el rey se refirió afirmando que "nunca había sido tan feliz" estuvo a punto de poner fin a su matrimonio con Doña Sofía (durante los 90 se rumoreó seriamente la posibilidad de divorcio y el Secretario del Rey tuvo que intervenir para frenarle los pies) e incluso la estabilidad de España: en el verano de 1992, Don Juan Carlos estuvo casi una semana junto a Marta Gayá en Suiza y ni el propio presidente Felipe González (que necesitaba que el rey firmase unas leyes) sabía dónde se encontraba.

La llegada de Corinna zu Sayn-Wittgenstein supuso un punto y aparte, pero durante los últimos años todo parece indicar que han retomado contacto. De hecho, en julio de 2017 se captó la primera imagen de los dos juntos durante un viaje que realizaron a Irlanda. En cualquier caso, la relación que mantienen en la actualidad es más de compañeros de vida que de amantes.

Corinna zu Sayn-Wittgenstein

14 de abril de 2012. Esa fue la fecha que marcó un antes y un después en la monarquía que Don Juan Carlos encarnaba. Fue ese día cuando el rey tuvo que volver precipitadamente de una cacería de elefantes en Botsuana debido a una caída que le rompió la cadera. El escándalo de saber que el Rey de España estaba de cacería mientras su país se encontraba al borde del colapso financiero fue mayúsculo, pero casi menor al otro secreto que se reveló ese día: la existencia de una mujer llamada Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

Esa mujer que hasta entonces era una completa desconocida para la opinión pública se situó de repente en el ojo del huracán al descubrirse que era la amante del Rey Juan Carlos. Se conocieron en 2008 durante una cacería en Ciudad Real y entre 2009 y 2012 mantuvieron un romance lleno de pasión y altibajos marcado más bien por el interés de ella en ascender social y económicamente. Al fin y al cabo, ¿qué mejor aval que un rey para conseguir cerrar negocios millonarios? De ese modo, la princesa alemana se sirvió de su "entrañable amistad" con Don Juan Carlos para adentrarse en los círculos más poderosos a nivel nacional e internacional.

El Rey Juan Carlos y Corinna zu Sayn-Wittgenstein en AlemaniaEl Rey Juan Carlos y Corinna zu Sayn-Wittgenstein en Alemania

Su relación tenía como punto de encuentro un chalé en Los Alpes suizos, hasta donde se desplazaban ambos para pasar largas jornadas de ocio en compañía del hijo menor de la alemana, Alexander zu Sayn-Wittgenstein (para el que el monarca español ejerció como un padre). Posteriormente se supo además que el otro escenario del romance estaba situado a poco menos de dos kilómetros del Palacio de La Zarzuela, en una finca llamada 'La Angorilla' que Patrimonio Nacional reformó para el uso y disfrute de la "amiga" del rey.

Los celos de Corinna hacia Marta Gayá (con la que Don Juan Carlos todavía mantenía el contacto) supusieron un problema en más de una ocasión, pero aún así numerosas fuentes coinciden al afirmar que el rey "se volvió loco por ella". Es más, tal y como desveló la periodista Ana Romero en su libro 'Final de Partida' (2015), el monarca llegó a plantearse seriamente la opción de casarse con Corinna y otorgarle el título de Alteza Real. Según la tesis planteada en el libro, el plan era mantener la situación hasta el 40 aniversario del reinado y entonces abdicar e irse a otro país.

Corinna zu Sayn-Wittgenstein en el desfile de Carolina Herrera de la Nueva York Fashion Week primavera/verano 2015Corinna zu Sayn-Wittgenstein en el desfile de Carolina Herrera de la Nueva York Fashion Week primavera/verano 2015

Todos los posibles planes se vinieron abajo ese 14 de abril de 2012 y los acontecimientos comenzaron a ir de mal en peor hasta confluir en la casi precipitada abdicación de Don Juan Carlos el 2 de junio de 2014. Para entonces el CNI y las altas esferas del poder se encargaron de quitarse de en medio a Corinna e intentar eliminar cualquier mancha para la monarquía. Sin embargo, a día de hoy, cuatro años después, nada ha vuelto a ser lo mismo en la Familia Real Española.

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