Actriz diez, ídolo de varias generaciones y protagonista de dos bodas: Así ha sido la vida de Maggie Smith

UNA LEYENDA

Actriz diez, ídolo de varias generaciones y protagonista de dos bodas: Así ha sido la vida de Maggie Smith

La actriz británica se ha ganado el corazón de muchas generaciones con su espectacular interpretación y sarcástico carácter.

Actriz diez, ídolo de varias generaciones y protagonista de dos bodas: Así ha sido la vida de Maggie Smith

Se metió al público moderno en el bolsillo con la gran Minerva McGonagall de 'Harry Potter' y terminó de enamorarnos con su magnífica interpretación de la Condesa Viuda en 'Downton Abbey', pero Maggie Smith es y ha sido mucho más que dos papeles que han marcado a más de una generación. Sarcástica, apasionada de su trabajo y con un talento innato para la interpretación, la actriz británica aterrizó a una corta edad en el mundo de la actuación, un sector que quedó boquiabierto ante la magistralidad que suponía ver a Smith cada vez que se subía a una escenario o que interpretaba un papel en la gran pantalla.

De la vocación al éxito

Al contrario que otros muchos actores de la escuela británica que han terminado triunfando en el mundo de la escena, la peculiaridad de Maggie Smith es que ni sus progenitores ni nadie de su familia estuvo nunca ligado a las artes escénicas. Su padre era profesor de Patología y su madre secretaria, dos profesiones que desde luego no tienen nada que ver con el rumbo que tomó la carrera de la intérprete británica. Sin embargo, ella tenía muy claro que lo suyo era meterse en la piel de otros, que era capaz de conquistar a una gran audiencia con ese carácter sarcástico y peculiar y que, de hecho, podía convertirse en una gran comediante de la escena en Reino Unido.

A los dieciséis años decidió abandonar los estudios ordinarios y centrarse de lleno en su formación como actriz, motivo por el que ingresó en el Centro de Arte Dramático de la Universidad de Oxford. Quien sabe si fue su rostro, su estilo sobre el escenario o ese aura especial que desprende cuando entra en escena, pero ya desde aquella edad se convirtió en una de las musas de los directores británicos en las múltiples adaptaciones que se han hecho de las obras de William Shakespeare. La primera fue 'Twelfth Night', aunque fue 'Otelo' la que años más tarde le daría el gran reconocimiento.

Tal era su talento, que con un par de obras de teatro y esporádicas apariciones en películas, decidieron llevársela al mismísimo Broadway, de donde volvió a su Reino Unido natal como una auténtica actriz consagrada. De esta época, destacan especialmente la versión para cine de 'Otelo' y 'Los mejores años de Miss Brodie', película esta última por la que fue galardonada con su primer Oscar. Desafortunadamente, no pudo acudir a la ceremonia de entrega, ya que su profesionalidad incansable la obligaba a estar ese mismo día en el estreno de su nueva obra de teatro. No obstante, Hollywood le permitiría resarcirse, ya que con 'California Suite' sí pudo subir al escenario a recoger su segunda estatuilla.

Maggie Smith en una foto promocional de 'Downton Abbey'Maggie Smith en una foto promocional de 'Downton Abbey'

Ahora bien, estos no no son los únicos galardones que figuran en la vitrina de la actriz, sino que puede presumir de acumular numerosos BAFTA y otros premios procedentes del mundo del teatro. 'Hook' fue el punto de inflexión sin lugar a dudas de su carrera, ya que con solo 57 años se transformó en una anciana de noventa y desde entonces todos sus papeles han girado en torno a mujeres mayores de apariencia respetable, pero de carácter combativo y entrañable. Así lo hizo en 'Harry Potter', una de las películas más aclamadas por el público moderno gracias a la que hemos podido conocer a una gran actriz que, de otra forma, habría permanecido en un segundo plano para según qué generaciones. Lo mismo ha ocurrido con 'Downton Abbey', la serie británica que mayor éxito le ha generado en los últimos tiempos por meterse en la piel de la siempre sarcástica, peleona y llena de indirectas Violet Grantham.

Ella reconoce que, paradójicamente, ninguna de estas dos ficciones han sido sus favoritas, pues si hay un escenario en el que ella se siente especialmente cómoda ese es el del teatro. En este sentido, también ha confesado en más de una ocasión que nunca se ha visto en la pantalla, pues es tan autocrítica que de hacerlo intentaría mejorar constantemente su trabajo. Esta decisión, muy a la altura de su personalidad, no parece importar a sus más fieles seguidores, quien a diario se encargan de hacerle saber su constante apoyo y cariño.

Una vida sentimental turbulenta

Si la profesional ha sido una vida llena de éxito y ascensos, la del corazón ha tenido sus vaivenes. Primero se casó en 1967 con Robert Stephens, con quien tuvo a sus dos hijos. Pero lo cierto es que lo hizo después de que Beverley Cross, quien sería su segundo marido, le pidiera matrimonio y ella después se enterara de que él todavía estaba casado. Por este motivo, ella decidió aceptar la proposición de Stepehens ante las alertas de su círculo cercano. Y es que, en el mundillo era conocida la inestabilidad del actor, algo que ella comprobó al poco tiempo de pasar por el altar con desagradables episodios relacionados con el alcohol e incluso un intento de quitarse la vida.

De manera que, seis años más tarde de casarse decidió separarse y entonces volver con Beverley Cross, ya divorciado y listo para comenzar un nuevo capítulo en su vida con Maggie Smith. Él asumió la figura de padrastro con Toby Stephens y Chris Larkin, los hijos de la actriz, también dedicados al mundo de la actuación. Desafortunadamente, Cross murió en 1998 a los 66 años dejando a Maggie Smith rota y reconociendo un tiempo después que lo peor es la soledad que siente al llegar a casa y no poder compartir su día, tal y como solía hacer habitualmente.

Los momentos más complicados

A la muerte de su gran amor, la más que reconocida Condesa Viuda de 'Downton Abbey' también ha tenido que hacer frente a problemas de otra índole, fundamentalmente de salud. Primero le fue diagnosticada la enfermedad de Graves, una dolencia que afecta al tiroides y que obligó a la actriz a pasar por quirófano para tratar los problemas que le había generado en los ojos. Y es que, uno de los síntomas o consecuencias de esta enfermedad es la tendencia a desarrollar los ojos saltones y, por lo tanto, los problemas derivados de esto.

Maggie Smith en la gala 'The lady in the Van'Maggie Smith en la gala 'The lady in the Van'

Cuando ya parecía haber dejado atrás esta complicación, en 2007 se le descubrió un cáncer en el pecho que la obligó a pasar por duras sesiones de quimioterapia. Ahora bien, ella no dejó de trabajar ni siquiera en este momento tan complicado y por este motivo siguió rodando la saga de 'Harry Potter' aun cuando las fuerzas le fallaban y sentía que no podía, hasta el punto de tener que ir agarrándose a las barandillas para no desvanecerse. Sin embargo, cuando ya parecía que todo había pasado, en 2012 el cuerpo volvía a darle un susto cuando rodaba 'Downton Abbey'. En aquel momento sufrió un infarto y por ello tuvo que ser ingresada de urgencia y poco después tomarse un merecido descanso. Con todo, Maggie Smith deja claro que la suya ha sido una vida llena de tesón, lucha y dedicación por lo que le apasiona.

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