CONSEJO DE ESTADO

El primer discurso de Amalia de Holanda: homenaje a su padre, guiños a su abuela y mucho que aprender

La Princesa de Orange tomó posesión de su lugar en el Consejo de Estado en una breve ceremonia en la que estuvieron sus padres, los Reyes Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda.

Guillermo Álvarez 08 Diciembre 2021 en Bekia

Galería: Amalia de Holanda en su entrada en el Consejo de Estado por su mayoría de edad

Galería: Posado de Amalia de Holanda por su 18 cumpleaños

Amalia de Holanda cumplió 18 años el 7 de diciembre de 2021, lo que marca su mayoría de edad, y por tanto el comienzo de las responsabilidades institucionales que le corresponden como heredera al trono, condición que ostenta desde el 30 de abril de 2013. No asumirá grandes compromisos y una agenda propia hasta que termine su año sabático y después curse sus estudios universitarios, pero sí ha dado un gran paso, el mismo que dio 36 años antes que ella su padre, Guillermo Alejandro de Países Bajos.

La Princesa de Orange festejó su mayoría de edad con unos retratos tomados en el Palacio Huis ten Bosch, a lo que se sumaron los regalos con los que le obsequió el Monarca: su propio estandarte, la Gran Cruz de la Orden del León de Países Bajos y la Orden de la Casa del León Dorado de Nassau. A ello se une el sello de oro de 24 quilates que ha emitido el Estado neerlandés en su honor o la canción 'Amalia Eighteen!' que ha compuesto para ella Bob Zimmerman.

Pero lo más importante ha sido ese gran paso que marca su entrada en la mayoría de edad: su entrada en el Consejo de Estado y su primer discurso público. Unos minutos antes de las 14:00 horas del miércoles 8 de diciembre de 2021, los Reyes Guillermo Alejandro y Máxima llegaron en coche con Amalia de Países Bajos, que iba en el asiento delantero. Padre e hija salieron casi al mismo tiempo y posaron juntos, uniéndose instantes después la Reina Máxima, cuya presencia hizo que se oyeran gritos de admiración. Para la ocasión, la Princesa de Orange apostó por un traje oscuro con estampado floral y volantes de LaDress, mientras que la Reina de Holanda lució una de sus marcas favoritas, Natan, enfundándose un traje rosa con tocado, zapatos, cinturón y guantes a juego en tono fuscia.

Los tres posaron para las cámaras congregadas, aunque luego padre e hija entraron juntos de la mano. Al cruzar el umbral del Palacio Kneuterdijk en La Haya, se pusieron la mascarilla y la Princesa Amalia se despojó de la chaqueta que llevaba. Se encontraban en Kneuterdijk, donde se ha celebrado esta sesión extraordinaria del Consejo de Estado, debido a las obras del Binnenhof. De otro modo, el acto habría tenido lugar en la Cámara del Pleno del Consejo de Estado en el Binnenhof. Los Reyes y la Princesa de Orange fueron recibidos por Thom de Graaf, Vicepresidente del Consejo de Estado, Bart Jan van Ettekoven, Presidente de la División de Jurisdicción Administrativa, Sylvia Wortmann, Vicepresidenta interina del Consejo de Estado y Marja Horstman, Secretaria del Consejo de Estado. En torno a las 14:10, los tres miembros de la Familia Real Neerlandesa han entrado en la sala en la que se sienta el Consejo de Estado, donde se les esperaba. Como Presidente del Consejo, el Monarca se ha sentado en el lugar de honor, colocándose su heredera a su derecha. Al otro lado de Amalia de Holanda tomó asiento la Reina Máxima. Siguiendo la tradición, el acto fue abierto por el Rey, que presentó a la Princesa de Orange con unas palabras antes de darle paso.

Mucho que aprender

Tomó la palabra entonces la heredera, que dijo con una sonrisa mirando al Rey de Países Bajos si podía llamarle Presidente por una vez. En su intervención, que no fue demasiado larga, la Princesa de Orange habló del presente y del futuro y sobre todo, de lo que le queda por aprender: "Desde ayer, como solemnemente dice nuestra Constitución, tengo un lugar en el Consejo de Estado. Esto tiene que ver con la labor que desempeñaré algún día, que espero que sea en un futuro lejano, aunque siempre existe la conciencia de que podría ser mañana", comenzó la heredera.

Para cumplir con mi tarea y trabajar por el Reino, tengo mucho que aprender. Me doy cuenta de lo poco que sé sobre las tareas del Gobierno, la evaluación de las leyes, el funcionamiento de la administración y las tareas judiciales". Mi abuela y usted también, Señor Presidente, ya se han beneficiado de la clara percepción que ofrece el Consejo a este respecto. En ese sentido, espero asistir regularmente a las reuniones después de terminar mis estudios", añadió la Princesa de Orange.

No terminó sin recordar nuevamente a su abuela, la Princesa Beatriz, que en su momento, en 1956, dijo unas palabras que quiso traer al presente la Princesa de Orange: "Durante mucho tiempo, miembros del Consejo de Estado, me consideraré su alumna. Yo, consciente de mi responsabilidad, intentaré ser un buen estudiante. Gracias, presidente, por presentarme al Consejo. Y a usted, Vicepresidente, agradezco a los miembros por la amabilidad con que me recibieron hoy entre ellos. Gracias". Tras sus palabras fue el turno del Vicepresidente del Consejo de Estado, que finalizó el acto en la sala antes de pasar al jardín, donde la Princesa de Orange plantó un árbol para recordar tan importante día.

La Princesa de Orange aprovechará su puesto en el Consejo de Estado para aprender lo máximo posible de cara a su subida al trono, que como ha dicho ella misma, espera que se produzca dentro de mucho tiempo, deseando que Guilermo Alejandro de Holanda tenga un reinado largo. No asistirá de forma habitual a las reuniones hasta que se haya incorporado plenamente a la vida oficial, y algún día, cuando sea Reina de Países Bajos, será ella la que ejerza como Presidenta del Consejo de Estado, llevando cuando llegue el momento a su heredero o heredera a este lugar de la misma forma en la que su padre hizo con ella.

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