Así es y así ha vivido la Infanta Margarita, la hermana más desconocida y rebelde del Rey Juan Carlos

HISTORIA DE SUPERACIÓN

Así es y así ha vivido la Infanta Margarita, la hermana más desconocida y rebelde del Rey Juan Carlos

Su ceguera no ha sido un condicionante para una vida en la que alcanzaría la plenitud a través de la rebeldía, el inconformismo y la protección de su entorno.

Así es y así ha vivido la Infanta Margarita, la hermana más desconocida y rebelde del Rey Juan Carlos

Margarita María de la Victoria Esperanza Jacoba Felicidad Perpetua de Todos los Santos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias nació en Roma el 6 de marzo de 1939. Era la tercera hija de los Condes de Barcelona, que por aquel entonces ya eran padres de la Infanta Pilar y el posterior Rey Juan Carlos. La llegada de esta niña "guapísima, rubia y gordita" (en palabras de su madre) llenó de alegría el hogar de los Barcelona, pero al poco tiempo descubrirían algo que cambiaría para siempre su futuro.

Una niña de características especiales

No fue hasta que Margot - como se llamó familiarmente a la recién nacida - cumplió dos años cuando su niñera se dio cuenta de un curioso detalle: a diferencia del resto de bebés, no seguía con la mirada el movimiento de manos ante ella. Preocupada, rápidamente se lo comunicó a Doña María de las Mercedes, que quiso comprobarlo por sí misma y, efectivamente, se topó de lleno con la realidad: movió insistentemente sus manos ante los ojos de su hija, pero estos permanecieron inmóviles.

No se trataba de la primera vez que un Borbón sufría una discapacidad, ya que el Infante Don Jaime era sordo. Los Condes de Barcelona no se resignaron fácilmente y se pasaron los cuatro primeros años de vida de su hija de médico en médico por todo el mundo en busca de un diagnóstico esperanzador. Llegaron a ofrecerse incluso a la Virgen de Fátima en busca de un milagro. Pero hay veces que ni los santos pueden intervenir y fue un médico quien concluyó: "Su Alteza es y será siempre ciega".

Los Condes de Barcelona con sus hijos Pilar, Juan Carlos, Alfonso y MargaritaLos Condes de Barcelona con sus hijos Pilar, Juan Carlos, Alfonso y Margarita

Llegados hasta este punto, tal y como sostiene la periodista Pilar Eyre en su libro 'María la brava' (2011): "Doña María dejó a un lado su dulzura y su docilidad, se negó a compadecerse de su hija y se comportó con ella como si fuese una niña como todas las demás". Don Juan secundó la decisión de su esposa y la única concesión que tendrían con ella fue primero contratar a una niñera especial y posteriormente, según revela Eyre en el citado libro, enviarla a "un grupo de educación para jóvenes invidentes" en Suiza.

Años de travesuras y tragedias

En 1941 nació el cuarto y último hijo de los Condes de Barcelona: el Infante Alfonsito. Debido a la poca diferencia de edad que separaba a los cuatro hermanos, rápidamente se convirtieron en una piña que amenizaba su exilio con juegos infantiles y muchas travesuras. Especialmente traviesa era Margarita, para quien su ceguera nunca supondría ningún problema: se subía a los árboles y a los tejados, se escapaba constantemente de casa para juntarse con los gitanos de Estoril y era el blanco de las continuas bromas de sus hermanos, que a pesar de todo cuidaban mucho de ella.

"Con su sencillez, su sentido del humor, su espontaneidad y su encanto, se ganaba el corazón de cuantos la conocían", aseguran amigos de aquellos años. Sus padres la adoraban, pero realmente el favorito de Don Juan y Doña María era el pequeño Alfonso. De hecho, la trágica muerte de este en 1956 supuso todo un terremoto emocional en Villa Giralda y especialmente para Margot: la pérdida de su hermano y la tensión familiar que comenzó a generarse la hicieron madurar y, por primera vez, abandona el domicilio familiar para irse sola a Madrid con tan solo 17 años.

Los Condes de Barcelona con sus hijos Pilar, Juan Carlos y Margarita | Foros RealezaLos Condes de Barcelona con sus hijos Pilar, Juan Carlos y Margarita | Foros Realeza

En la capital decidió estudiar Puericultura y a su vuelta - al cabo de dos años - comenzó a compaginar dos trabajos: uno en la guardería de un orfanato religioso de Lisboa y otro dando clases de inglés a niñas españolas. De hecho, desde pequeña había demostrado una inusual habilidad para los idiomas y con el paso de los años llegaría a dominar nada menos que 10: español, inglés, francés, italiano, alemán, portugués, danés, sueco, catalán e incluso guaraní.

Tras la muerte del Infante Alfonsito y la partida de Don Juan Carlos a España, las dos hijas de los Condes de Barcelona se unieron todavía más: solo se tenían la una a la otra. Sin embargo, mientras que Don Juan ponía todos sus esfuerzos en buscar un buen marido para su hija mayor, Margot poco a poco se resignaba a que ella nunca llegaría a casarse. Pronto descubriría que la esperanza es lo último que se pierde.

Un amor verdadero y secreto

A pesar de la insistencia de sus padres en casarla con el Rey Balduino de Bélgica, Doña Pilar acabó casándose en 1967 con Luis Gómez-Acebo y tras ello se trasladó a vivir a Madrid. Su hermana pequeña era la única de los hermanos que todavía permanecía en el hogar familiar de Estoril, pero Margot comenzó a frecuentar cada vez más la capital española y allí, casi sin querer, conoció al gran amor de su vida.

Fue en una fiesta organizada por el periodista Alfonso Ussía a principios de los años 70 y el hombre en cuestión era el doctor Carlos Zurita, licenciado en Medicina por la Universidad de Sevilla y por aquel entonces profesor jefe de la Escuela Nacional de Enfermedades del Tórax. Margarita no pudo ver su rostro, pero no hizo falta: tras una agradable conversación y varias citas posteriores - con la afición común por la música como telón de fondo - descubrió en él a la persona amable, cariñosa y protectora con la que quería pasar el resto de sus días.

La Infanta Margarita y Carlos Zurita en los años 70La Infanta Margarita y Carlos Zurita en los años 70

Serían dos años de noviazgo empañados por la desconfianza que Don Juan de Borbón mostraba hacia su pretendiente a yerno: ¿Quería realmente a su hija o únicamente se aprovechaba de su condición? Poco a poco se iría dando cuenta de que el doctor Zurita no albergaba el más mínimo interés y de que el amor que sentía hacia su hija era totalmente inocente y desinteresado. Aún así, se negó a que la relación se hiciese pública.

Sobre esto último, el periodista Jaime Peñafiel contaría años después que él fue uno de los primeros en tener conocimiento de los rumores sobre el noviazgo y que, cuando solicitó permiso al Conde de Barcelona para dar la noticia, esta fue la respuesta que se encontró por su parte: "La Infanta padece una minusvalía seria, como es la ceguera. Por esta razón, no es fácil para ella encauzar su vida sentimental, hasta el extremo de que es la primera vez que tal cosa ocurre. Un noviazgo nunca se sabe cómo evolucionará y la publicación anticipada de la noticia puede perjudicarlo. A causa de su ceguera, no sé si volverá a tener otra oportunidad."

Una mujer de familia

Finalmente, la Infanta Margarita obtuvo el permiso paterno para poder casarse y lo hizo el 12 de octubre de 1972 en la Iglesia de San Antonio de Estoril ante 200 invitados. Fue una ceremonia muy sencilla, casi impropia de la realeza: la de su hermano Juan Carlos con Sofía de Grecia en 1962 había sido uno de los grandes eventos del año y contó con la presencia de todo el Gotha, mientras que la de Doña Pilar con Luis Gómez-Acebo en 1967 había sido toda una reunión de los monárquicos españoles en Lisboa.

La hija menor de los Condes de Barcelona y su pareja quisieron marcar la diferencia y en su caso no hubo ni tiaras ni joyas (la Infanta únicamente llevaba el anillo de pedida como símbolo de su amor) aunque sí dos anécdotas en las que Margot volvió a demostrar que ella era la más rebelde de la familia: le enseñó el vestido a Carlos días antes de la ceremonia y llegó antes que él a la misma. El padre de la novia pondría el broche final a la jornada con un emotivo discurso durante el banquete: "Margarita, mi querida hija, sales de una casa donde fuiste polarización de cariños y preocupaciones, pero hoy se mitigan al verte caer en los brazos acogedores de Carlos, hombre bueno y cariñoso".

Boda de la Infanta Margarita y Carlos Zurita en Estoril | InstagramBoda de la Infanta Margarita y Carlos Zurita en Estoril | Instagram

En lugar de la tradicional luna de miel, los recién casados se trasladaron a vivir durante un tiempo a Buenos Aires. La capital de Argentina se convirtió así durante unos años en su lugar de residencia y trabajo: Carlos dedicó su instancia a perfeccionar su especialidad en neumología, mientras que Margarita retomó su trabajo como puericultora. Sin embargo, la inesperada noticia del embarazo de la Infanta truncó sus planes.

Desafiando al pronóstico de un médico que le había dicho a sus padres que no debía casarse y mucho menos tener hijos, Margarita dio a luz a su primer hijo el 9 de agosto de 1973 en Madrid. Le puso el nombre de Alfonso Juan Carlos en honor a su abuelo (el Rey Alfonso XIII) y a su hermano. Solo dos años después nacería la segunda y última hija de la pareja, cuyo nombre supuso un homenaje a la mujer a la que Margot tanto quería: María.

La Infanta Margarita y Carlos Zurita con sus dos hijos en su piso de MadridLa Infanta Margarita y Carlos Zurita con sus dos hijos en su piso de Madrid

La familia Zurita-Borbón fijó su residencia en el madrileño Barrio de Salamanca y su vida ha transcurrido desde entonces en la más absoluta discreción y normalidad. Lo único que demuestra la discapacidad de Margarita es la orden expresa al servicio de que no pueden mover ningún objeto ni mueble, ya que esa es la única manera de que la Infanta pueda moverse con normalidad.

Una royal poco convencional

A lo largo de su vida la Infanta Margarita ha demostrado una poco común combinación de sencillez, sentido del deber y en cierto modo rebeldía. Consciente de su estatus, nunca ha querido que sus características físicas fuesen un impedimento para desempeñar una labor solidaria y es por ello por lo que es Presidenta Honoraria de UNICEF España, de la Fundación Española del Corazón y de la Federación Española de Hemofilia; así como creadora junto a su marido de la Fundación Duques de Soria, cuyo objetivo es "apoyar la lengua y cultura hispánica a partir del conocimiento, investigación y conservación del patrimonio cultural hispánico".

La Reina Sofía, los Duques de Soria y sus hijos en el homenaje a Carlos ZuritaLa Reina Sofía, los Duques de Soria y sus hijos en el homenaje a Carlos Zurita

No obstante, la responsabilidad que conlleva el título de Alteza Real va en su caso unida a una inusual cercanía a la prensa: es sin duda uno de los miembros de la familia Borbón más accesibles y, si bien no da titulares tan jugosos como su hermana Pilar, a diferencia de esta siempre tiene una sonrisa para el reportero o reportera encargado de abordarla. Quienes la conocen aseguran que es una persona extremadamente sencilla y cuyo lenguaje y manera de comportarse están muy alejados de lo que se espera de una Infanta. Ella misma dio prueba de lo primero cuando en 2015, al ser preguntada por su salud, contestó: "¡Bah! ¡Estoy hecha una vieja de mierda!"

En lo que respecta a su manera de comportarse, Doña Margarita se ha ganado el apodo de "la Infanta rockera" debido a su declarada admiración por artistas de lo más variopinto: Miguel Ríos, El Canto del Loco, Ricky Martin, U2, AC/DC, Bruce Springsteen, Bon Jovi... Cada vez que la agenda y su salud se lo permiten, no desaprovecha la oportunidad de verles en directo. Y cuando no está en un concierto, no es raro verla paseando con sus amigas o yéndose de copas de madrugada.

Las Infantas Pilar y Margarita en la firma de la Ley de Abdicación del Rey Juan CarlosLas Infantas Pilar y Margarita en la firma de la Ley de Abdicación del Rey Juan Carlos

Desgraciadamente, durante los últimos años se ha visto obligada a renunciar a muchos de estos placeres debido a sus problemas de salud: se ha roto la cadera dos veces y ya casi no puede desplazarse sin ser en silla de ruedas. Por suerte para ella a su lado están siempre su devoto marido, sus dos hijos y, desde 2018, su nieto Carlos (hijo de María Zurita). Un bebé que ha traído la alegría al hogar familiar y que sin duda ha sido el mejor regalo que la vida ha dado a esta Infanta de espíritu incansable y valentía encomiable.

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