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Guillermo Álvarez Corrales

Guillermo Álvarez Corrales

Redactor lifestyle especializado en Casas Reales y cultura.

Publicado el Miércoles 22 mayo 2024 14:00

Última actualización: Miércoles 22 mayo 2024 17:21

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El 22 de mayo de 2004 se casaron Don Felipe y Doña Letizia en una boda con más de 1000 invitados, amenazas de seguridad y marcada por el diluvio que cayó sobre Madrid.

El 22 de mayo de 2004 se celebró la primera boda de un Rey o Príncipe de Asturias en España desde aquel lejano 31 de mayo de 1906 en el que Alfonso XIII se casó con Victoria Eugenia de Battenberg. Aquella boda estuvo teñida de sangre por el atentado que un anarquista lanzó sobre el cortejo real en el que iban los novios recorriendo las calles de Madrid. Los Reyes se salvaron, pero fallecieron 28 personas.

Los Príncipes de Asturias saludan tras su bodaLos Príncipes de Asturias saludan tras su boda

98 años después, su bisnieto se casó en una España que afortunadamente no se parecía en nada a la de 1906. Sin embargo, dos meses y 11 días antes, el 11-M, Madrid había sufrido el atentado terrorista más cruel y sanguinario de su historia, por lo que la alerta era máxima. Para la boda real, España había suspendido el Acuerdo de Schengen que permite la libre circulación y se desplegaron unos 20.000 agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Hubo además alerta terrorista que amenazó la boda real y de la que el CNI informó al Rey Juan Carlos. Don Felipe no lo supo para que pudiera disfrutar de su boda, como finalmente pudo hacer. Afortunadamente, no pasó nada, y el mayor inconveniente fue la intensa lluvia caída sobre Madrid que deslució la boda de Don Felipe y de Doña Letizia, la primera asturiana que se convertía en Princesa de Asturias. Pero hubo amor e ilusión, que es lo que importa en una boda, se case quien se case. Repasamos una serie de anécdotas y detalles sobre este enlace histórico para España.

Boda sin tiaras, salvo la de la novia

Las bodas reales son una ocasión perfecta para que las royals saquen las tiaras de los joyeros. Sin embargo, el protocolo en el enlace de Don Felipe y Doña Letizia apostó por los sombreros, mantillas o pamelas. Rania de Jordania, que por cierto estaba espectacular, lo rompió doblemente al ir de largo en una boda de día, y al no ponerse nada en la cabeza. La que sí llevó tiara fue la novia, que entró en La Almudena como Letizia Ortiz Rocasolano y salió de él como Su Alteza Real la Princesa de Asturias. Adornó su cabeza por primera vez con una tiara, y no una cualquiera, sino la Tiara Prusiana.

La Princesa Letizia con la Tiara Prusiana el día de su bodaLa Princesa Letizia con la Tiara Prusiana el día de su boda

Se trata de una joya en platino, diamantes y con un brillante en el centro que el Kaiser Guillermo II de Prusia regaló a su hija Victoria Luisa para su boda con Ernesto Augusto III de Hannover. Victoria Luisa de Prusia se la regaló a su hija Federica con motivo de su boda con Pablo de Grecia, y después, la Reina Federica se la entregó a su hija Sofía para su enlace con el Rey Juan Carlos en 1962. Así, para la boda de Don Felipe y Doña Letizia, la Reina Sofía aconsejó a la novia llevar la Tiara Prusiana, y ella aceptó.

El traje de novia de Pertegaz que no le quedaba demasiado bien

Una vez la novia salió del Rolls se pudo apreciar en todo su esplendor su vestido, firmado por Manuel Pertegaz. Lamentablemente, no le quedaba especialmente bien. Estaba hecho de seda valenciana con hilo de seda y plata de Terrassa, era una pieza valorada en 45.000 euros por la que el diseñador cobró 6000 de forma simbólica, pero no terminó de encajar. Había demasiada tela, pesaba mucho, el cuello falló y Doña Letizia no terminaba de mostrarse cómoda.

La Reina Letizia vestida de novia, con la Tiara Prusiana y del brazo de su padre en la boda de Felipe y LetiziaLa Reina Letizia vestida de novia, con la Tiara Prusiana y del brazo de su padre en la boda de Felipe y Letizia

El manto nupcial de tres metros de largo por dos de ancho en su base era de tul de seda natural con bordado mezclando espigas y la flor de lis. Fue un regalo del novio a la novia. El pañuelo se realizó en algodón con bordados a mano de flores de lis, lirios y espigas rodeando las armas del Príncipe de Asturias. El abanico era de La Chata y fue restaurado por Patrimonio Nacional. Finalmente, los zapatos los diseñó para la boda Pura López.

La lluvia que deslució la boda

Si en la cena previa a la boda celebrada la noche anterior en el Palacio Real de El Pardo hubo lluvia, hubo más todavía el 22 de mayo de 2004. Los invitados, que comenzaron a llegar a las 09:30 horas, tuvieron más suerte y no se mojaron a su llegada a La Almudena.

La Reina Sofía y el Rey Felipe en la boda de Felipe y LetiziaLa Reina Sofía y el Rey Felipe en la boda de Felipe y Letizia

Igual ocurrió, aunque por los pelos, con el cortejo real compuesto por el Infante Carlos y Ana de Francia, la Infanta Margarita y Carlos Zurita, la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, el Rey Juan Carlos y la Infanta Pilar y finalmente la Reina Sofía y Don Felipe. Sin embargo, cuando paseaban ya los últimos, Doña Sofía pidió un paraguas para no mojarse antes de entrar en la Catedral de la Almudena.

El plan era que Doña Letizia saldría del Palacio Real acompañada por sus damas de honor, Ana Codorniu Álvarez de Toledo y Claudia González Ortiz, esta prima hermana paterna de la novia, y por los pajes, Froilán y Victoria Federica, Juan, Pablo y Miguel Urdangarin y Carla Vigo. Sin embargo, el cielo descargó agua con gran virulencia y se tuvo que tirar de la otra opción que ya se barajaba, porque las previsiones daban mucha agua.

Froilán, Juan y Miguel Urdangarin y Victoria López-Quesada como pajes de la boda de los Reyes Felipe y LetiziaFroilán, Juan y Miguel Urdangarin y Victoria López-Quesada como pajes de la boda de los Reyes Felipe y Letizia

La novia tuvo que recorrer la escasa distancia entre el Palacio Real y La Almudena en un Rolls-Royce en el que viajó junto a su padre, Jesús Ortiz, con el que entró en la Catedral mientras sonaba al órgano del Opues 7 nº3 en si bemol de Haendel. La lluvia siguió cayendo con intensidad, encharcando las alfombras y desluciendo una jornada que dejó una vista de Madrid muy gris.

La lluvia dio un respiro durante el recorrido en Rolls por Madrid. Lo suyo hubiera sido un paseo en uno de los carruajes a disposición de la Casa Real, pero no estaba el tiempo para ello, así que esta opción estaba descartada. La parada incluyó una parada en la Basílica de Nuestra Señora de Atocha, donde se realizó una oración a la Virgen y Doña Letizia depositó su ramo como ofrenda floral.

Los Príncipes Felipe y Letizia tras convertirse en marido y mujerLos Príncipes Felipe y Letizia tras convertirse en marido y mujer

El bouquet estaba realizado en forma de cascada y se compuso de lirios, como emblema de los Borbones, rosas por ser la flor de mayo y flor azahar, como homenaje a la Condesa de Barcelona y a Doña María de las Mercedes de Orleans, primera esposa de Alfonso XII. También se incluyó flor de manzano como homenaje a Asturias y que también es atributo de Nuestra Señora de Atocha, y espigas de trigo como símbolo de fecundidad, esperanza y alegría. Además, las espigas de trigo son atributo de La Almudena, de San Isidro Labrador y de la diosa Cibeles.

Ceremonia sin 'sí, quiero' y la patada de Froilán

La ceremonia litúrgica fue larga, muy larga, y poco emotiva. Corrió a cargo del arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y solo tuvo dos puntos más llamativos. Uno de ellos fue cuando Menchu Álvarez del Valle leyó la Carta de San Pablo a los Corintios. La abuela paterna de la novia, que había sido locutora de radio, impresionó a quienes nunca habían tenido la oportunidad de escuchar su voz a través de las ondas.

El Rey Felipe recibe en el altar a la Reina Letizia en la boda de Felipe y LetiziaEl Rey Felipe recibe en el altar a la Reina Letizia en la boda de Felipe y Letizia

El otro momento bonito en el intercambio de votos. No hubo un 'sí, quiero' y se apostó por otra fórmula que utilizan también muchas parejas. Don Felipe miró a su padre para obtener su permiso, como había hecho 6 años y medio antes la Infanta Cristina, mientras que la Infanta Elena olvidó hacerlo.

Tras el asentimiento del Rey Juan Carlos, el novio pronunció: " Yo, Felipe, te recibo a ti, Letizia, como esposa, y me entrego a ti y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad todos los días de mi vida". Posteriormente, la novia repitió la misma fórmula. Eran las 11:45 horas del 22 de mayo de 2004 y Don Felipe y Doña Letizia ya estaban casados.

Froilán propinando una patada en la boda de los ReyesFroilán propinando una patada en la boda de los Reyes

Como punto cómico, ahí estuvo Froilán. El hijo de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar fue pillado por la retransmisión de RTVE cuando daba una patada a otra de las pajes, Victoria López-Quesada de Bórbón-Dos Sicilias, su prima tercera. Fue sin duda uno de los momentos más icónicos de este enlace real.

El casto beso de los novios

Como en toda boda real que se precie, los novios tenían que salir a saludar desde el balcón del Palacio Real, y así lo hicieron. Los entonces Príncipes de Asturias recibieron el cariño de la gente que se acercó a la Plaza de Oriente pese al mal tiempo. Los novios estaban felices, y aunque se notaba lo enamorados que se encontraban, no quisieron demostrarlo.

El beso de los Príncipes Felipe y Letizia el día de su bodaEl beso de los Príncipes Felipe y Letizia el día de su boda

Sea porque estaban demasiado encorsetados, sea por timidez o por lo que fuera, las peticiones de 'que se besen', algo muy habitual en las bodas, Don Felipe y Doña Letizia cumplieron, pero a medias. Tan solo se besaron en la mejilla y no en los labios, como han hecho otras parejas reales. Sin ir más lejos, tan solo 8 días antes, Federico y Mary de Dinamarca se besaron en los labios al saludar a la ciudadanía, pero los novios reales españoles fueron más castos o más contenidos.

Doña Letizia estaba enferma

El Rey Juan Carlos tuvo recuerdos agridulces de su boda con la Reina Sofía en Atenas. Una de las razones fue sus intensos dolores debido a que días antes se había roto la clavícula practicando yudo con su cuñado, Constantino de Grecia. Su nuera no estaba tan mal, pero también pasó lo suyo. A los lógicos nervios y la tensión ante una boda de tamaña magnitud y lo que le esperaba después, se unió que se encontraba mal. Doña Letizia, que había dormido entre poco y nada por esos nervios, por la cena del día anterior y por tener que despertarse muy pronto para su boda, tuvo algo de fiebre. Afortunadamente aguantó.

El menú y una tarta que contentó a los dos

En las bodas siempre interesa ver los trajes de los novios y disfrutar de la ceremonia en sí, pero el momento favorito de los invitados suele ser el banquete. En la boda de Don Felipe y Letizia, celebrada en el Palacio Real, los más de 1000 invitados disfrutaron de un rápido cóctel con 17 aperitivos, donde destacaron el jamón de Jabugo, queso manchego, patatas rellenas de changurro, croquetas, tartaletas de esqueixadas, canapés de Gamonedo y La Peral con manzana, tostas de champiñones, puntas de espárragos verdes fríos o vieiras fritas empanadas.

El Rey Felipe VI y la Reina Letizia el día de su bodaEl Rey Felipe VI y la Reina Letizia el día de su boda

El restaurante Jockey sirvió posteriormente tartaleta hojaldrada con frutos del mar sobre fondo de verduras y capón asado al tomillo con frutos secos. El banquete fue regado con Imperial Gran Reserva 1994 como tinto, y Terras Gaudas como blanco, además de cava para el brindis.

La tarta, obra de Paco Torreblanca, medía 2 metros de alto y pesaba 150 kilos. Estaba dividida en 5 pisos y se llamó Gianduja Real. Estaba hecha de chocolate negro, chocolate con leche, avellanas, un bizcocho de aceite de oliva y fue decorada con frutas naturales, en concreto con uvas, frambuesas, moras, fresas

Tarta Gianduja Real que se sirvió en el banqueteTarta Gianduja Real que se sirvió en el banquete | Foto: Paco Torreblanca Facebook

Se supo posteriormente que hubo un problema con la tarta porque a Felipe VI le gusta el chocolate amargo y Torreblanca lo colocó como ingrediente principal. Sin embargo, a Doña Letizia no le gusta tan intenso, así que el chef introdujo el chocolate con leche y las avellanas para suavizar el sabor de la tarta, y todos quedaron conformes.

El Príncipe Carlos se fue pronto y Ernesto de Hannover apareció tarde

Si hubo una persona que llamó la atención fue el polémico Ernesto de Hannover. Acudió como primo hermano de la madre del novio y como jefe de la dinastía principesca alemana junto a Carolina de Mónaco. Ambos fueron juntos a la cena previa a la boda, pero el Príncipe de Hannover alargó tanto la noche que al día siguiente no estaba en condiciones para el madrugón de la boda religiosa.

Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover en la cena de gala previa a la boda de los Reyes Felipe y LetiziaCarolina de Mónaco y Ernesto de Hannover en la cena de gala previa a la boda de los Reyes Felipe y Letizia
Carolina de Mónaco en la boda de los Reyes Felipe y LetiziaCarolina de Mónaco en la boda de los Reyes Felipe y Letizia

Recordada es la llegada de la Princesa de Hannover muy bien vestida de azul, pero no demasiado bien peinada y con cara de no haber tenido su mejor día. La discusión entre el matrimonio tuvo que ser intensa, pero Ernesto de Hannover se quedó durmiendo y fue ya al banquete. Contó Mabel Galaz en su libro 'Letizia Real' que el Príncipe de Hannover se disculpó con su prima, la Reina Sofía, pero que ella le dijo que con quien tenía que hacerlo era con los novios.

Y luego estuvo Carlos III, entonces Príncipe de Gales y primo segundo de la madre del novio. En su caso estuvo en La Almudena puntual, pero el banquete comenzó tarde y se alargó demasiado para el Príncipe Carlos, que se marchó antes de tiempo. De todos modos, tampoco se alargó mucho más la cosa porque tras el banquete no hubo ni fiesta, ni baile. Los que se quedaron más tiempo disfrutaron de vino, whisky y café en varios puntos del Palacio Real, pero ya de forma más tranquila.

Don Felipe, un hombre feliz

El novio ofreció unas palabras durante el banquete en las que destacó que era un hombre feliz al haberse casado con la mujer que amaba, unas palabras que sin duda emocionaron a la novia: "No puedo ni quiero esconderlo, imagino que salta a la vista: Soy un hombre feliz. Y tengo la certeza de que esta condición me la da sentir la emoción de ver y protagonizar la realización de un deseo: Me he casado con la mujer que amo ".

Primer plano de Don Felipe y Doña Letizia el día de su bodaPrimer plano de Don Felipe y Doña Letizia el día de su boda

"Conjugar la razón con la fuerza del amor y del sentimiento ha sido siempre un objetivo en mi vida. Por eso, estamos celebrando hoy que Letizia y yo unamos nuestras vidas en una comunión de amor, responsabilidad, trabajo, respeto y entrega mutua. Nuestra unión para siempre se la ofrecemos a nuestras familias y sobre todo a nuestro destino, íntimamente ligado al futuro de los españoles":

Problemas con los baños: Magdalena de Suecia enfadada y Revilla pilló a Harald de Noruega

Fueron muchas horas. La ceremonia en sí duró como hora y media, más el tiempo que había que estar antes, por lo que lógicamente la gente necesitaba ir al baño. Una de las anécdotas que se contaron fue que el entonces Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, se coló, dejando a Magdalena de Suecia enfadada porque ella estaba antes.

Magdalena de Suecia en la boda de los Reyes Felipe y LetiziaMagdalena de Suecia en la boda de los Reyes Felipe y Letizia

Más curioso resultó otro episodio contado por Revilla. El que fuera Presidente de Cantabria tiene problemas de próstata y no puede aguantar demasiado, así que cuando vio que estaba abierto uno de los pocos baños habilitados, se lanzó a él. Lo que no esperaba era encontrarse allí, sentado en el trono, a nada más y nada menos que a Harald de Noruega.

"Es un tío de dos metros, que llevaba 20 kilos de medallas y un espadón de dos metros. Estaba en el trono. Como tenía la espada, no le dejaba cerrar la puerta y por eso estaba entreabierta ". Seguramente al Rey de Noruega le molestó la interrupción, pero no para iniciar un conflicto internacional.

Harald de Noruega en el 75 cumpleaños de Margarita de DinamarcaHarald de Noruega en el 75 cumpleaños de Margarita de Dinamarca

Sin embargo, el PP cántabro le exigió explicaciones en el Parlamento autonómico y le pidió que enviara una disculpa a la Casa Real Noruega. Revilla se negó señalando: " ¿Quién no ha entrado alguna vez a un baño y había alguien dentro? ".

La pelea entre los dos pretendientes al trono de Italia

Además del banquete y los vinos y cafés de después, los Reyes Juan Carlos y Sofía organizaron una cena en La Zarzuela más íntima. A ella invitaron a los primos Víctor Manuel de Saboya y Amadeo de Saboya, ambos pretendientes al trono de Italia, peleados y enfrentados. En La Almudena y el Palacio Real les sentaron lejos y no pasó nada, peor en el Palacio de La Zarzuela sí interactuaron y hubo enfrentamiento.

La Familia Real Italiana en la cena de gala previa a la boda del Príncipe Felipe y Letizia OrtizLa Familia Real Italiana en la cena de gala previa a la boda del Príncipe Felipe y Letizia Ortiz

Cuando se marchaba Amadeo de Saboya-Aosta, pensaron que podría despedirse de su primo, le tocó el hombre y le dijo adiós. Vittorio Emanuele, que había bebido demasiado, se lo tomó mal, se enfadó, le insultó y le dio dos puñetazos. Alarmada, Ana María de Grecia ayudó al agredido, que prefirió no responder a su rival. Olghina di Robilant, antiguo amor del Rey Juan Carlos e invitada a la cena, lo contó en La Repubblica, y dijo además que el entonces Rey de España se enfadó tanto al saberlo que se acercó a Vittorio Emanuele de Saboya y le dijo: "Nunca más".

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