Las 5 escenas más icónicas y recordadas de 'La flor de mi secreto'

UN FILME DE ALMODÓVAR

Las 5 escenas más icónicas y recordadas de 'La flor de mi secreto'

Pedro Almodóvar estrenó el 22 de septiembre de 1995 esta película protagonizada por Marisa Paredes, que interpreta el papel de una escritora de novela rosa cuya vida está a la deriva.

Las 5 escenas más icónicas y recordadas de 'La flor de mi secreto'

La competencia es grande y feroz, pero pese a la existencia de pesos pesados como Alejandro Amenábar, Juan Antonio Bayona o Fernando Trueba, entre otros, no hay director en España como Pedro Almodóvar. Es ingenioso, transgresor, sabe elegir historias y llevarlas al cine con acierto. Es sin duda historia de España.

Marisa Paredes e Imanol Arias en una escena de 'La flor de mi secreto'Marisa Paredes e Imanol Arias en una escena de 'La flor de mi secreto'

A través de su cine se ha podido ver cómo ha cambiado nuestro país desde la década de los ochenta, aunque le pese a quien le pese y se ofendiera quien se ofendiese, él ha ido siempre un paso por delante. Ha contado historias de mujeres con maestría, sobre todo utilizando a féminas desgraciadas y marcadas por un drama que les persigue. Eso sí, siempre logra introducir una pizquita cómica con un humor que no todos entienden pero que funciona. Así, hasta la historia más negra termina con el espectador esbozando una sonrisa en algún momento.

Quizás 'La flor de mi secreto' no sea su mejor película, que es cierto, no lo es, pero cuenta con 5 escenas memorables que pasarán a la historia del cine, al menos del séptimo arte español. Hay mucho drama, mucha comedia dramática y también mucho absurdo, algo que Almodóvar domina como nadie.

1 'Los Botines'

La película empieza con Leo Macías (Marisa Paredes) intentando escribir y quitarse unos botines que le aprietan. Leo escribe novelas rosas bajo el pseudónimo de Amanda Gris, pero está tan deprimida que en vez de novela rosa, solo le sale negra. La vida es demasiado dura para una mujer que ya no tiene fuerzas para seguir soportando tanto dolor.

Para colmo, lleva unos botines que le regaló su marido Paco, le aprietan y no sabe qué hacer para quitárselos. Los botines son quizás una metáfora de lo que es para ella su marido, un amor que le lleva por el camino de la amargura y que no le deja avanzar.

2 Una operación es como un melón

Aunque la protagonista es Marisa Paredes, las escenas de Rossy de Palma y Chus Lampreave son la auténtica maravilla del filme. Aunque no son cómicas de por sí, los diálogos son tan potentes y sus discusiones e insultos tan ingeniosos, que no hay quien se resista a echarse unas risas ante la genialidad de dos grandes actrices con frases fascinantes y dirigidas por un maestro.

En esta escena, Leo visita a su madre (Chus Lampreave) y a su hermana (Rossy de Palma), que viven juntas con el marido y los hijos de esta última. La madre y la hija se llevan fatal, mientras que para la anciana, Leo es su favorita y por la que se desvive. Sentadas en el salón, madre e hijas charlan, y ante la insistencia de Rosa de que la anciana no ve ni gota y tiene que operarse, ella razona que lo mejor es dejar las cosas como están, al menos mientras esté viva: "Una operación es como un melón cerrao', hasta que no se abre no se ve si está bueno o si está pasao'".

Ante tamaña reflexión, Rosa comenta con ironía que les ha salido filósofa, a lo que la anciana responde que debe ausentarse porque tiene arduas tareas que hacer: "La filósofa se va al lavabo que estoy muy estreñida. Si no me pongo un supositorio de glicerina, no cago". La conversación sigue entre las hermanas, comentando Rosa: "No tiene paciencia, le gustaría estar cagando a cada momento". Sin duda, una joya.

3 ¿Existe alguna posibilidad, por pequeña que sea, de salvar lo nuestro

Leo Macías está rota, y la culpa es del intenso amor que siente por su marido Paco (Imanol Arias), un hombre ausente que cada día le ignora más. La escritora vuelve a ver la luz cuando su esposo aparece para hacerle una visita, pero terminan discutiendo y poniendo punto final a su matrimonio, solo que ella parece no enterarse.

Así, en esta escena, una magistral Marisa Paredes vestida de rojo sale detrás de Paco y le dice: "Yo soy muy burra y a veces no me entero. Te ruego que respondas de una puta vez: ¿Existe alguna posibilidad, por pequeña que sea, de salvar lo nuestro?". Paco responde tajantemente: "no, ninguna". Ella llora mientras escucha los pasos de Paco alejarse escaleras abajo. Leo cae a lo más bajo, solo que no se ha dado cuenta todavía de que la marcha de Paco es lo mejor que le puede pasar.

4 Como vaca sin cencerro

Leo intenta huir de su dolor marchándose al pueblo con su madre, que recibe la noticia con la gran alegría y deja así la casa de Rosa. Una vez allí se viene abajo y tiene que guardar cama. Desde el lecho, la escritora confiesa a su madre que se está volviendo loca "como las tías, como su abuela... loca".

A la anciana, que no se le escapa una, se le ocurre que es por Paco, y aquí llega la frase memorable dentro de una escena memorable: "Qué pena hija mía, tan joven y como vaca sin cencerro".

Para añadir más sabiduría popular de aquel tiempo, el personaje de Chus Lampreave da consejos a Leo sobre cómo tiene que hacer para no estar como vaca sin cencerro. Ojo, porque no tiene desperdicio: "Cuando a las mujeres nos deja el marido, porque se ha muerto o porque se ha ido con otra, que para el caso es igual, nosotras debemos volver al lugar donde nacimos... visitar la ermita del Santo, tomar el fresco con las vecinas, rezar las novenas con ellas, aunque no seas creyente. Porque si no, nos perdemos por ahí como vaca sin cencerro".

5 ¡Cómo has estao'!

Blanca, la asistenta de Leo, es bailaora, y convencida por su hijo Antonio (Joaquín Cortés), actúa en un espectáculo que es todo un éxito y al que asisten Leo y Rosa. Emocionada, Rosa se acerca a los camerinos para saludar a Blanca y felicitarle por su éxito. Así, repite hasta 8 veces 'Cómo has estao', tan rápido y con tanta fuerza que se nota que Rossy de Palma se quedó sin aliento al rodar esta divertida escena en una película que no logra pasar desapercibida.

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