-
Raúl Rodríguez y Silvia Taulés nos cuentan su papel en 'La familia de la tele'
-
Kiko Matamoros y Lydia Lozano: "Nuestro público es de todas las edades y RTVE tiene un público muy pegado a las novelas, al que tenemos que captar"
-
Carlota Corredera y Javier de Hoyos: "La tele tiene que representar al público también y aquí están todos los perfiles posibles&quo;
-
Así se tomó Felipe VI que la Infanta Sofía no quisiera recibir formación militar
-
Belén Esteban: "Estoy emocionada, muy contenta y muy feliz por llegar a RTVE"
-
Manu Baqueiro: "Tuve como referente a Bruce Willis en 'Luz de Luna' para mi trabajo en la serie 'Perdiendo el juicio'"
-
Magdalena de Suecia responde a las críticas y explica por qué le han permitido lanzar su propio negocio
Valentino Clemente Ludovico Garavani, el diseñador que cambió para siempre la historia de la alta costura y dio nombre a uno de los colores más reconocibles del mundo, ha fallecido a los 93 años. Conocido universalmente como el 'último emperador de la moda', el creador italiano deja tras de sí un legado monumental que trasciende generaciones, estilos y épocas. Su famoso rosso Valentino, un rojo intenso, brillante y emocional, se convirtió en su sello personal desde finales de los años 50 y seguirá siendo, más allá de su muerte, uno de los símbolos más potentes de la moda contemporánea.
Nacido en Voghera (Lombardía) en 1932, Valentino creció en una Italia marcada por la dictadura de Mussolini, pero desde niño tuvo claro que su destino estaba lejos de los límites de su pequeño pueblo. Su tía Rosa, modista, fue quien le abrió las puertas del oficio, enseñándole desde abajo la técnica, la disciplina y el respeto por la costura artesanal. A los 17 años se trasladó a París para estudiar en la Escuela de Bellas Artes y en la prestigiosa Chambre Syndicale de la Couture Parisienne, donde se formó como aprendiz en casas como Jean Dessès o Guy Laroche. Aquellos años, entre talleres y teatros, moldearon su mirada estética: " Me encantaban los trajes, las lentejuelas, lo brillante... supe que mi camino era el diseño ", confesó en 2014.
En 1959 regresó a Italia para abrir su primera casa de moda en Roma. Los inicios fueron duros y la bancarrota estuvo a punto de truncar su sueño, pero entonces apareció Giancarlo Giammetti, un joven estudiante de arquitectura que se convertiría en su socio, su pareja durante décadas y la pieza clave para consolidar la firma. Juntos trasladaron el taller a la Via Condotti y en 1962 celebraron su primer desfile oficial en el Palacio Pitti de Florencia, un acontecimiento que marcó un antes y un después en la moda italiana. Su estilo, inspirado en las túnicas helénicas, los drapeados exquisitos y una feminidad poderosa, rompió con los rígidos cánones parisinos y situó a Roma en el mapa de la alta costura.
Su ascenso fue meteórico. Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor, Marisa Berenson y, sobre todo, Jackie Kennedy se convirtieron en sus musas y embajadoras. Tras el asesinato de John F. Kennedy, Jackie encargó a Valentino seis vestidos en blanco y negro para su año de luto, y años después confió en él para diseñar su vestido de novia con Aristóteles Onassis. En España, Naty Abascal se convirtió en una de sus modelos predilectas y en una amiga inseparable, acompañándolo en viajes, desfiles y veranos en Capri o Grecia. Su círculo social, siempre rodeado de glamour, sofisticación y jet-set internacional, contribuyó a consolidar su aura de leyenda.
Valentino Garavani en el Atelier Couture de Roma, 1990 | Foto: InstagramA lo largo de cinco décadas, Valentino vistió a las mujeres más influyentes del mundo y firmó algunos de los momentos más icónicos de la alfombra roja. Julia Roberts ganó el Oscar en 2001 con un vestido vintage suyo que pasó a la historia, y ya retirado, diseñó el traje de novia de Anne Hathaway en 2012, a quien consideraba "como una nieta". También creó el vestido nupcial de la Princesa Magdalena de Suecia en 2013, demostrando que su influencia seguía intacta incluso después de dejar la dirección creativa de su firma.
Un adiós histórico: el desfile final
Su despedida de las pasarelas llegó el 23 de enero de 2008, con un desfile histórico en el Museo Rodin de París. Todas las modelos cerraron el show vestidas con un mismo vestido rojo Valentino, rodeando al diseñador en una imagen que simbolizó el final de una era. La ovación duró varios minutos y muchas de las asistentes, como Natalia Vodianova, no pudieron contener las lágrimas. Tras él llegaron Alessandra Facchinetti, el dúo Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli, y más recientemente Alessandro Michele, demostrando que Valentino ya no era solo un hombre, sino una institución.
Hoy, su nombre queda inscrito junto al de Yves Saint Laurent, Cristóbal Balenciaga o Coco Chanel : creadores que no solo diseñaron ropa, sino que moldearon la cultura visual del siglo XX. Su rosso Valentino seguirá brillando en las pasarelas, en los museos y en la memoria colectiva como un recordatorio de que la moda, cuando nace del talento y la visión, puede convertirse en arte eterno.