José Antonio Zarzalejos: "El Rey Juan Carlos entendió que la inmunidad podía ser también impunidad"

ENTREVISTA BEKIA

José Antonio Zarzalejos: "El Rey Juan Carlos entendió que la inmunidad podía ser también impunidad"

Hablamos con el autor de 'Felipe VI. Un Rey en la adversidad' desde la figura de Felipe VI pasando por los escándalos del Rey Juan Carlos.

José Antonio Zarzalejos: "El Rey Juan Carlos entendió que la inmunidad podía ser también impunidad"

De Felipe VI hay que suponerlo casi todo, dice José Antonio Zarzalejos, periodista que ante lo ocurrido en junio de 2019 con la salida del Rey Juan Carlos de la agenda de Casa Real comenzó un libro que llevaba ya tiempo queriendo escribir. No es una biografía del Rey Felipe, como tampoco es un relato de las conductas del Rey Juan Carlos, sino que 'Felipe VI. Un Rey en la adversidad', obra que publica Planeta, cuenta todo lo ocurrido entre 2014, año de la abdicación de Juan Carlos I y proclamación de Felipe VI, y diciembre de 2020. En esos años han pasado muchas cosas, demasiadas para un reinado tan corto que al mismo tiempo ha sido muy convulso.

No lo ha tenido fácil Felipe VI, y en buena medida, sus adversidades proceden de su padre, el hombre que le trasmitió la Corona y que le ha dejado como legado también una situación muy complicada. Por ello, aunque el libro tenga como protagonista a Don Felipe, termina acaparando buena parte de la atención el que debería haber sido secundario, pero que se ha empeñado en tener un papel protagonista: Juan Carlos I. Sobre el padre, el hijo, Corinna y la Monarquía nos ha hablado José Antonio Zarzalejos en esta entrevista.

José Antonio Zarzalejos en la presentación de su libro 'Felipe VI. Un rey en la adversidad'José Antonio Zarzalejos en la presentación de su libro 'Felipe VI. Un rey en la adversidad'

Bekia: ¿Cuál es la mayor y la menor de las adversidades de Felipe VI?

José Antonio Zarzalejos: Desde el punto de tanto emotivo como político es la situación de su padre, las condiciones en las que recibió la jefatura del Estado de su padre y las medidas que ha ido tomando sobre él a medida que ha tenido conocimiento cierto y cabal de los comportamientos inaceptables desde el punto de vista financiero y fiscal. Yo diría que esa es la mayor dificultad. Creo que es muy difícil decir cuál pueda ser la menor, creo que todo su reinado, desde su proclamación en junio de 2014, ha sido en lo familiar difícil y en lo político también difícil porque recibe la Corona en unas circunstancias excepcionales, por una abdicación que viene motivada por razones de reputación, pero la recibe justo cuando se produce en España un cambio de paradigma político. En las elecciones de 2015 se sustituye el bipartidismo, que venía desde 1979, por un multipartidismo en el que emergen con fuerza unos grupos republicanos militantes que impugnan la Monarquía Parlamentaria, que además confiesan que su propósito es tumbar el sistema de 1978. A eso se une la crisis territorial de Catalunya en 2017 y finalmente la pandemia, y de por medio, cuatro elecciones generales, elecciones europeas, elecciones municipales y en distintos momentos también elecciones autonómicas. Se puede decir por lo tanto que es imposible encontrar en la historia de España reciente un reinado que en menos tiempo haya registrado más acontecimientos importantes y de muy difícil manejo.

B: Se ha llamado a Felipe VI el preparado. ¿Estaba realmente preparado para el convulso reinado que le esperaba?

J.A.Z: Se decía que estaba preparado y se está demostrado que lo está porque vamos camino del séptimo aniversario de su proclamación y el Rey está demostrando que tiene capacidad de remontada. Hay varios estudios demoscópicos anteriores a la abdicación, posteriores y recientes, por ejemplo de octubre de 2020, en los que se demuestra que el Rey tiene una percepción social positiva, incluso reflejada por un conjunto de medios que no es absoluto digamos favorable a la forma monárquica del Estado, por tanto el Rey tiene capacidad de remontada y demuestra que efectivamente estaba preparado.

B: ¿Es el Rey Juan Carlos el peor enemigo del Rey Felipe? ¿Cómo puede dejar de serlo?

J.A.Z: Lo que demuestran los hechos es que las mayores dificultades de todo orden para el Rey Felipe proceden de los comportamientos inadecuados, intolerables de su padre, al margen de la responsabilidad penal que pueda existir o no. El Rey está ya superando el desafío extraordinario que le plantean las conductas de su padre. Ha ido tomando unas medidas inequívocas de transparencia dentro de la Casa y respecto de su padre. La Casa del Rey ha impuesto un régimen draconiano con respecto a regalos, herencias, préstamos y donaciones a los miembros de la Familia Real, ha impuesto un código de conducta a los empleados y trabajadores de la Casa del Rey, y respecto a su padre le ha retirado de la agenda pública, suprimió la Secretaría General que tenía en la Casa del Rey, retirarle la asignación, renunciar a la herencia que le podía transmitir procedente de fondos ilegales y finalmente le ha indicado con el aval del Presidente del Gobierno que procedía a su expatriación hasta tanto quede claras cuáles son sus responsabilidades. Por lo tanto creo que el Rey está superando activamente y de forma muy correcta y muy incisiva los retos que le planteaban las conductas de su padre.

B: ¿La renuncia de Felipe VI a la herencia de su padre es a todo lo que pudiera corresponder como hijo o lo procedente de fondos de dudoso origen?

J.A.Z: Lo que se deduce de la nota que publicó la Casa del Rey el 15 de marzo de 2020 es que se estaba refiriendo a los fondos en los que él aparecía en la Fundación Lucum y en la Fundación Zagatka. Se está refiriendo a todos aquellos bienes que no tengan una procedencia estricta y absolutamente legal y que estén al corriente de todas las obligaciones tributarias.

José Antonio Zarzalejos en la Plaza de Oriente de Madrid | Foto: Carlos Ruiz B . K.José Antonio Zarzalejos en la Plaza de Oriente de Madrid | Foto: Carlos Ruiz B . K.

B: ¿El Rey Juan Carlos no se arrepiente de nada? ¿Cree que no ha hecho nada malo?

J.A.Z: Las informaciones que se tienen de las conversaciones que mantiene con distintas personas es que el Rey Juan Carlos no tiene conciencia acabada y cabal de la incorrección de todas sus conductas. Tiende a victimizarse y a no explicarse la situación en la que vive. Se corresponde con una persona de 83 años que ha perdido las referencias de la realidad, pero eso no es una cosa absolutamente excepcional. Sería bueno que algunas personas dejasen, ya en España y en su entorno, de paliar la gravedad de sus conductas y le hiciesen ver que sus comportamientos son inaceptables y generan una fuerte indignación en la sociedad española.

B: Urdangarin tampoco se arrepentía al principio, pero en el libro señala que hay cierto arrepentimiento

J.A.Z: Lo que señalo exactamente es que Iñaki Urdangarin ha remitido alguna nota a su cuñado, Felipe VI, en las que se manifiesta de manera digamos reflexiva sobre sus propios comportamientos. No puedo llegar a afirmar que en esas notas, cuyo contenido no he leído, pero tengo referencias de ellas, tenga un pronunciamiento de arrepentimiento claro de sus conductas, pero sí parece que hace una reflexión autocrítica.

B: Sobre Felipe VI y Urdangarin apunta en el libro que su relación empezó siendo cercana pero que pronto se enfrió antes incluso de que Doña Letizia entrara en la Familia Real, contradiciendo que se llevaran muy bien hasta el estallido del Caso Nóos. ¿Se sabe qué pasó entre ellos para que su vínculo se enfriara tanto tiempo antes?

J.A.Z: El Rey observaba conductas que no le parecían apropiadas, y por eso se enfrió la relación antes del Caso Nóos o durante el Caso Nóos. El Rey observaba seguramente que no era un comportamiento adecuado.

B: Daba la sensación de que Iñaki Urdangarin pensaba que nunca le iban a pillar, pero pasó. Teniendo en cuenta que eso ocurrió en 2011 ¿no pensó el Rey Juan Carlos que también le podían pillar a él?

J.A.Z: Lo que ocurrió fundamentalmente en el caso del Rey Juan Carlos es que tenía un entorno permanente, una protección permanente de inmunidad y él lo que hizo fue entender que la inmunidad podía ser también impunidad. Son dos conceptos distintos. Es decir, instrumentalizó el privilegio de la inmunidad, que está al servicio de los intereses del Estado y de los ciudadanos, y los puso al servicio de sus propios intereses particulares. Esa es la clave de bóveda que explica la pésima conducta personal de Juan Carlos I.

B: ¿Habrá más regularizaciones fiscales del Rey Juan Carlos?

J.A.Z: Esta segunda estaba ya anunciada en el libro. Ya hablaba de la posibilidad de que un grupo de amigos con fortunas saneadas pudieran prestarle o donarle dinero para una segunda regularización. Creo que en este momento no es esperable otra regularización salvo que haya investigaciones que hagan emerger irregularidades que justificasen un procedimiento penal por delito fiscal, pero tiendo a pensar que no habrá nuevas regularizaciones. También te digo, podría ser que las hubiera, porque una condición que impone su propio hijo, pero también desea el Gobierno, es que el Rey Emérito, aunque no tengas responsabilidades penales por la inviolabilidad y por la prescripción haga todo el esfuerzo de reparación que una sociedad como la española en una crisis económica y laboral extraordinaria vería con buenos ojos, y que además en cierto modo repararía sus graves responsabilidades.

B: ¿Qué más puede o debe hacer Juan Carlos I además de las regularizaciones?

J.A.Z: Juan Carlos I lo que tiene que hacer es no molestar a su hijo, no molestar a la gestión de su hijo como Jefe del estado y procurando mantenerse en una vida retirada y en silencio. Eso es lo mejor que podría hacer el Rey Emérito para colaborar a la gestión de su hijo en la Jefatura del Estado y sobre todo para no ser una piedra de escándalo y de debate constante en la sociedad española.

José Antonio Zarzalejos con el Palacio Real al fondoJosé Antonio Zarzalejos con el Palacio Real al fondo | Foto: Carlos Ruiz B . K.

B: Con respecto a la ayuda de empresarios amigos del Rey Juan Carlos para la segunda regularización. ¿No tiene Juan Carlos I fortuna para hacer frente a ella por sus propios medios? ¿Qué se sabe sobre su fortuna?

J.A.Z: Desconozco cuál es su fortuna, no he investigado sobre ella. Lo que sí constato es que el Rey Emérito trató de recuperar la transferencia que hizo a Corinna, porque con ese dinero hubiera podido regularizar la cantidad que percibió de Arabia Saudí por importe de 100 millones de dólares. Esa devolución no fue posible.

B: ¿Por qué le traspasó los 65 millones a Corinna?

J.A.Z: Hay dos teorías. Una de ellas fue que lo hizo por afecto y agradecimiento y otra que se trató de un aparcamiento. Disolvió la Fundación Lucum, retiró el dinero y para que no hubiese pistas sobre su relación con ese dinero lo transfirió a Corinna como si fuese un aparcamiento financiero.

B: Pensando que ella se lo devolvería cuando se lo pidiera, y no ha sido así...

J.A.Z: Efectivamente.

B: ¿Le pidió los 65 millones de euros a Corinna cuando se reunió con ella en Londres en 2019?

J.A.Z: Sí. El Rey Juan Carlos viajó a Londres en 2019 una vez que se recibe la carta del bufete británico en la Casa del Rey. Se desplaza a Londres para tener una conversación con Corinna Larsen para que le devuelva el dinero para poder hacer frente a sus obligaciones ante Hacienda, y eso no prosperó. Fue frustrante para el Rey Emérito y Corinna Larsen no le devolvió el dinero.

B: ¿Le pidió también silencio?

J.A.Z: La información que tengo es que se trataba de un acuerdo global. Es decir, devolución del dinero y una conveniente discreción por ambas partes, a lo que nunca ha estado dispuesta Corinna Larsen a partir de 2013.

B: ¿Qué le pudo ofrecer el Rey Juan Carlos para lograr ese acuerdo que no prosperó?

J.A.Z: No lo sé.

B: Para cerrar el tema de Corinna. ¿Qué credibilidad le da a sus palabras?

J.A.Z: Corinna Larsen es una mujer que por una parte está imputada por blanqueo de dinero por la justicia suiza y por otra es una mujer que ha tenido un desengaño amoroso. Si juntamos las dos cosas nos sale un resultado que nos perfila a una persona con un ánimo de reivindicación y por lo tanto una persona que puede resultar amenazante, más amenazante todavía para Juan Carlos I y su entorno.

José Antonio Zarzalejos con su libro  'Felipe VI. Un Rey en la adversidad'José Antonio Zarzalejos con su libro 'Felipe VI. Un Rey en la adversidad' | Foto: Carlos Ruiz B . K.

B: ¿Debería haber tomado la delantera la Casa del Rey y no tener que haberlo admitido cuando se publicó todo?

J.A.Z: Probablemente sí, pero en ese año que transcurre entre que se reciben las cartas del bufete británico hasta el 15 de marzo de 2021, que pasa un año, se toman muchas medidas. Primero para ver si lo que dice la carta es verdad o no. Inmediatamente después el Rey Emérito viaja a Londres para tratar de solucionar el tema. Su hijo el Rey le aparta de la agenda pública y suprime su Secretaría y acontece una circunstancia sobrevenida, y es que el Rey Emérito sufre una grave afección cardiaca por la que en agosto de 2019 es intervenido a corazón abierto y se le implantan varios bypass. Dicho esto, todas estas circunstancias justificarían efectivamente un aplazamiento, pero comparto también la duda de si no faltó capacidad de reacción por parte de la Casa y por parte del propio Gobierno para haber comunicado antes esta situación y no hacerlo a rebufo de una filtración del Sunday Telegraph. Estoy de acuerdo que ahí probablemente faltaron reflejos suficientes, faltó la rapidez necesaria para haber dejado clara la situación antes del 15 de marzo de 2020.

B: ¿Cómo era y cómo es la relación entre el Rey Felipe y el Rey Juan Carlos?

J.A.Z: La relación afectiva que ellos tengan la desconozco. La relación que tienen desde el punto de vista político es de dos personas que tienen una concepción de la Jefatura del Estado, de la institución muy diferente. Juan Carlos I era un rey fundacional y carismático, un rey que se autopercibía como el hacedor en buena medida del sistema democrático español, y su hijo carece de digamos autopercepción carismática que tenía su padre. Es un monarca muy militante en el rigor que tiene la Monarquía Parlamentaria. Es por lo tanto un hombre muy disciplinado y siempre con una referencia constante que es la Constitución Española. Su padre era más desestructurado desde ese punto de vista. Hay una diferencia temperamental y de carácter, de gustos, de aficiones y hay una diferencia en la forma de encarar la vida y su propia trayectoria familiar e institucional.

B: Se podría decir que Felipe VI de Borbón tiene el apellido si hablamos de las típicas características de los Borbones que pudiera ejemplificar el Rey Juan Carlos. Felipe VI no tiene nada que ver...

J.A.Z: Sí, ya le digo que temperamental y con respecto a su carácter no tiene nada que ver con su padre y es verdad que tampoco se parece a sus hermanas. Es un hombre frío, moderado, riguroso, extraordinariamente trabajador. En el trabajo es además muy detallista, muy puntilloso y tiene una concepción de su magistratura muy rigurosa. Se sabe rey de la mañana a la noche, todos los días, todas las semanas, todos los meses y todos los años. Su condición de Rey le acompaña de forma permanente, cosa que a su padre no le ocurría, pero a él sí le ocurre.

B: Habla de un reinado a cuatro. ¿Qué se debería haber hecho con los Reyes Juan Carlos y Sofía tras la proclamación de Felipe VI?

J.A.Z: Mudarse de residencia, porque La Zarzuela es la residencia del Jefe del Estado, y lo lógico es que solamente el Jefe del Estado utilice esas dependencias de Patrimonio Nacional. El Rey Emérito y Doña Sofía se podían haber trasladado a una de las viviendas debidamente acondicionadas que tiene Patrimonio Nacional. Como segundo punto, no tenía que haber tenido una agenda de representación, ni de la Casa Real ni del Estado, tampoco tenía que haber tenido una Secretaría personal en la Casa del Rey. Tenía que haber sido una abdicación como se produce en otras monarquías parlamentarias en las que los reyes o reinas que abdican se invisibilizan, pasando a un segundo plano y ceden todo el protagonismo al nuevo titular. Ese tenía que haber sido el modelo correcto de la abdicación y no se hizo así y fue un grave error.

B: En el caso del Rey Juan Carlos está claro que lo fue. ¿Pero y con la Reina Sofía?

J.A.Z: Exactamente igual. Esto no va de que uno sí y el otro no. No veo yo a la Reina Paola de Bélgica que haga cosas diferentes de su marido, Alberto II, no. Los reyes abdicados, sea el rey padre o la reina madre, tienen un papel puramente simbólico, una referencia histórica, no tienen ninguna relevancia constitucional ni legal y por lo tanto tenían que haberse apartado absolutamente del foco público.

José Antonio ZarzalejosJosé Antonio Zarzalejos

B: ¿Tiene la Reina consorte un papel irrelevante? ¿Debería potenciarse su figura?

J.A.Z: Constitucionalmente, la Reina consorte solamente tiene una misión: la regencia, en caso de fallecimiento o enfermedad del Rey que le inhabilitare, en tanto en cuanto la Heredera, en este caso, no sea mayor de edad. Pero fuera del papel de la regencia, la Reina consorte no tiene ningún papel constitucional. Sí tiene un papel simbólico y representativo y la Reina es muy especial y particular porque es una mujer que no procede de la alta aristocracia ni de Casas Reales, procede de una familia de clase media, es una profesional que ejerció el periodismo, que además tuvo relevancia en su trabajo, que tiene una gran experiencia vital y que ha hecho una aportación también interesante a la Familia Real. Desde ese punto de vista me parece que una vez superada ya la fase de educación de sus hijas, tendrá un papel más activo, una agenda más nutrida con actos de mayor proyección. Pero hay que tener en cuenta que en la Monarquía Parlamentaria solamente hay dos personas relevantes: el Rey y la Heredera. No hay que olvidar que son los focos de atención. La Reina tiene un papel importante, pero simbólico y puramente representativo.

B: Se habla mucho del futuro de la Princesa Leonor. ¿Y la Infanta Sofía? ¿Qué futuro le espera?

J.A.Z: La Infanta Sofía es miembro de la Familia Real y asumirá las funciones representativas que primero su padre le pida que realice y luego su hermana cuando llegue a la jefatura del Estado. Ese es el papel que tiene, un papel meramente simbólico y asumirá las funciones de representación que el Rey Felipe, y en el futuro su hermana, determinen.

B: Cuando reine Leonor habría que hacer una excepción si sigue sirviendo a la Corona porque la Familia Real la forman el Rey o Reina, la Reina consorte o el consorte de la Reina y los descendientes y ascendientes directos del Monarca. Sofía como hermana de Leonor no sería miembro de la Familia Real y habría que contemplarlo

J.A.Z: No es una excepción, se podría perfectamente establecer un cambio en ese criterio. El Rey puede determinar cuál es la amplitud de la Familia Real y la restringió a sus padres, a sus hijas, a él y a la Reina consorte.

B: ¿La derecha se ha intentado apropiar de la figura del Rey de la de Monarquía?

J.A.Z: Es un riesgo que puede ocurrir, pensar que la Monarquía es una institución tradicional y que por tanto pertenece al ámbito conservador, más vinculado a la derecha que a la izquierda. No, lo que la derecha tiene que ser consciente es que el Rey por una parte, pero también la Monarquía como institución es una instancia trasversal, es una institución integral, apolítica, neutralmente activa y que debe absorber la pluralidad ideológica de toda la sociedad española y también la diversidad territorial que conforma España. Nadie, ninguna fuerza política tiene derecho a pensar que la Monarquía es más propia que de otros. La Monarquía pertenece al conjunto de los españoles, incluso a los que militan en el republicanismo, que por otra parte de una opción también legítima.

B: ¿Hay alguna Casa Real de la que la española puede tomar ejemplo?

J.A.Z: Hay Casas Reales de las que se puede tomar algunos ejemplos, y hay algunas Casas Reales que pueden tomar ejemplos de la Española. La nuestra tiene algunas características muy interesantes y algunas otras también. Quizás hay que inspirarse en el tema de la inviolabilidad en la Constitución sueca, por ejemplo. Pero en general son muy parecidas todas las monarquías parlamentarias, con la diferencia de que la Española tiene una Familia Real que no tiene la fortuna que tiene la Danesa, la Noruega, la Británica o la Holandesa.

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