Pablo Urdangarin, sin el apoyo de su familia en su debut en su nuevo equipo francés

NO FUE NADIE

Pablo Urdangarin, sin el apoyo de su familia en su debut en su nuevo equipo francés

El hijo mediano de la Infanta ha comenzado su nueva andadura en Francia, aunque no de la manera que esperaba.

Pablo Urdangarin, sin el apoyo de su familia en su debut en su nuevo equipo francés

El que parecía que iba a ser un día muy especial para Pablo Urdangarin se ha convertido en todo lo contrario. El hijo de la Infanta Cristina debutaba con su nuevo equipo, el HBC Nantes, pero lo ha hecho sin la compañía de su familia y desde el banquillo. Lo cierto es que nada ha salido como él ha imaginado, aunque sigue progresando en su carrera deportiva en el balonmano siguiendo los pasos de su padre.

Ni su madre ni sus hermanos han estado animándole. Tampoco el resto de su familia, ya que están centrados en sus agendas, volviendo de las vacaciones de verano para comenzar un nuevo curso. Y para colmo no ha podido jugar porque se ha quedado en el banquillo, lugar desde el que ha animado a sus compañeros. Y mientras que su familia no ha estado presente, él fue el gran ausente durante la operación de corazón del Rey Juan Carlos, puesto que sus tres hermanos y su madre acudieron al hospital para estar cerca de él.

Los Reyes Juan Carlos y Sofía y la Infanta Cristina animando a Pablo Urdangarin en el balonmanoLos Reyes Juan Carlos y Sofía y la Infanta Cristina animando a Pablo Urdangarin en el balonmano

La familia aprovechó esta visita a España para ir a ver también a Iñaki Urdangarin, que continúa preso en la prisión de Brieva, en Ávila. Pero es de entender que él no fuera ni a ver a su abuelo ni a su padre porque está instalado en Francia después de haber cambiado de equipo ya que antes estaba en el TSV Hannover-Burgdorf.

Las ventajas de los cambios

De momento el joven continúa persiguiendo su sueño, ya que quiere poder militar en la Selección Española y está dispuesto a luchar para poder llegar a lo más alto. De momento vivir en Francia ha supuesto una ventaja para él, dejando aparcado por un tiempo el alemán, un idioma que no le resulta nada fácil. Mientras tanto el francés es un idioma que domina porque en Ginebra es el que se habla, y como vivió allí es como su lengua materna.

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