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La convivencia entre la élite, la caída pública, la cárcel y la reconstrucción personal. Ese es el viaje que Iñaki Urdangarin relata en 'Todo lo vivido. Triunfos, derrotas y aprendizajes', el libro de memorias que publica el 12 de febrero la editorial Grijalbo. Un recorrido íntimo y cronológico por su vida a través de 295 páginas en las que el ex Duque de Palma revisa su ascenso desde una familia de clase media hasta convertirse en miembro de la familia real española, su paso por prisión, el divorcio de la Infanta Cristina y el proceso de reconstrucción personal que asegura estar viviendo a sus 58 años.
El País Semanal y la revista ¡Hola! han adelantado extractos de la obra, que profundiza especialmente en la etapa más dura de su vida: su ingreso en la cárcel de Brieva, en Ávila, el 18 de junio de 2018, para cumplir una condena de cinco años y diez meses por malversación, prevaricación, fraude, delitos fiscales y tráfico de influencias. Una sentencia que Urdangarin considera "desproporcionada" y dictada, según escribe, " para contentar a la prensa, a los jueces, al fiscal, a la Casa Real y a una parte de la opinión pública ".
En sus memorias describe con crudeza la angustia, el miedo y la soledad que sintió al entrar en prisión. Asegura que nunca pensó que llegaría ese momento y que, una vez dentro, se sintió completamente rechazado: "No se me quería en ningún sitio". Durante esos años, todas sus visitas fueron familiares: su entonces mujer, la Infanta Cristina, y sus cuatro hijos, Juan, Pablo, Miguel e Irene. De esta última revela un dato desconocido hasta ahora: su hija menor sufre dislexia y tuvo "dificultades de aprendizaje desde bien pequeña".
La estancia en prisión, afirma, "desgarró a nuestra familia de arriba abajo". Sin embargo, también fue un periodo de introspección y estudio: realizó un curso de bienestar emocional, un máster en Psicología del coaching y entrenaba a diario en una bicicleta estática con permiso judicial. De esa etapa, asegura, nació la semilla de su actual proyecto profesional, Bevolutive, centrado en liderazgo y desarrollo personal.
La Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin y su hija Irene Urdangarin a la salida de un restaurante de VitoriaUno de los capítulos más llamativos del libro aborda su integración, o falta de ella, en la familia real. Urdangarin reconoce que nunca llegó a sentirse parte del núcleo: "Logré encajar, pero no pertenecer". Describe su llegada a la institución como " aterrizar en otro planeta " y admite que se sintió "abandonado" cuando estalló el caso Nóos: "Cuando las cosas se pusieron muy feas, me quedé solo".
También relata un episodio desconocido: en las navidades de 2011, un emisario del Rey Juan Carlos, Fernando Almansa, les planteó la posibilidad de divorciarse para aliviar la presión mediática. La Infanta Cristina se negó rotundamente. Urdangarin reconoce que para ella fue aún más duro: " Era su familia y su institución la que venía a pedirle aquello ".
El final del matrimonio y el inicio de una nueva vida
Tras salir de prisión, el reencuentro con la Infanta Cristina en Ginebra le hizo ver que ambos habían cambiado profundamente. Se habían convertido, dice, en " dos buenos amigos, unidos por el mayor y más hermoso proyecto de nuestras vidas: nuestros hijos ". En enero de 2024 firmaron el divorcio.
Sobre las imágenes que dieron la vuelta a España, las de Bidart, donde se le vio de la mano de su actual pareja, Ainhoa Armentia, admite que gestionó mal los tiempos y la comunicación: " Hacer sufrir de nuevo a Cristina y a mis hijos jamás formó parte de mi idea de empezar de cero ".
Hoy, instalado en Vitoria, asegura haber encontrado cierta paz. Vive cerca de sus hermanos, de su madre y de sus amigos, y mantiene buena relación con la Infanta Cristina, así como contacto con el Rey Juan Carlos y la Reina Sofía. Asegura que quiere escribir "los nuevos capítulos de una vida sencilla".



