Úrsula Corberó y Álvaro Cervantes: de compartir pupitre en el instituto a trabajar juntos con Julio Medem

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Úrsula Corberó y Álvaro Cervantes: de compartir pupitre en el instituto a trabajar juntos con Julio Medem

Los dos actores se conocieron cuando eran adolescentes y desde entonces han sido inseparables, creciendo profesionalmente de forma conjunta.

Úrsula Corberó y Álvaro Cervantes: de compartir pupitre en el instituto a trabajar juntos con Julio Medem

A lo largo del tiempo, los amigos de una persona van y vienen y su círculo de seres queridos se encuentra siempre en continuo cambio. Por ejemplo, cuando se llega a la Universidad, se crea un nuevo vínculo con otras personas y lo mismo pasa cuando se empieza a conocer a los compañeros del trabajo. Por una vida pueden pasar diferentes individuos que dejan algo de sí mismos dentro de alguien, pero que por una razón o por otra acaban marchándose. Sin embargo, eso no pasa con los amigos de verdad, los incondicionales, los que sabes que nunca te fallaran y que siempre estarán ahí pase lo que pase.

Aunque muchas veces el tiempo no es un factor importante y es igual de posible conectar al 100% con una persona que no has conocido hace mucho, lo cierto es que no hay un vínculo igual de fuerte que el que se forma con los amigos de toda la vida. Los del colegio, los del instituto, los del barrio... Dicen que una amistad se vuelve eterna cuando supera los siete años de antigüedad, y es que nada une más que crecer junto a tus colegas, ver cómo cambian, cómo cumplen sus metas, apoyándolos en los malos momentos y disfrutando con ellos de los buenos.

Úrsula Corberó y Álvaro Cervantes durante el rodaje de 'El árbol de la sangre' / InstagramÚrsula Corberó y Álvaro Cervantes durante el rodaje de 'El árbol de la sangre' / Instagram

Una conexión así es la que tienen los actores Úrsula Corberó y Álvaro Cervantes. Los dos se conocieron cuando solo eran unos adolescentes y estudiaban el Bachillerato de Artes en la Escola Pia Nostra Senyora de Barcelona. Entre las paredes de aquel centro hicieron muy buenas amigas y, por lo que cuentan, ambos conectaron desde el principio. "Yo era muy modosito y la única vez que me cambiaba de mi sitio era para sentarme con Úrsula", confesó el actor durante una visita en 'El hormiguero'. Ahora, más de una década después, los dos siguen manteniendo una hermosa amistad y han podido ver cómo el uno y el otro han alcanzado el éxito y la fama.

Un destino común: el estrellato

Desde pequeños, los dos actores siempre supieron que querían dedicarse a la interpretación y pusieron todo su empeño en conseguir hacer realidad su sueño. De hecho, podría decirse que ambos han ido a la par en cuanto a su crecimiento profesional y que todos sus logros y méritos han ido en paralelo. Mientras Corberó daba sus primeros pinitos delante de una cámara en 'Mirall trencat', una serie de la televisión autonómica catalana, Cervantes hacia lo propio en 'Abuela de verano', una ficción emitida en TVE. "Competían en audiencia el mismo día. Ocurrió el año que nos conocimos y no había ningún pique, yo era seguidor de su serie", reconoció el actor durante una entrevista con Bekia.

Cuando acabaron sus estudios secundarios, los dos se mudaron a Madrid para seguir escalando puestos y lograr hacerse un hueco en la complicada industria del celuloide. Lejos de separar sus caminos, esta aventura les sirvió para unir fuerzas y consolidar más todavía el estrecho vínculo que habían formado, convirtiéndose en un ejemplo a seguir el uno para el otro. Sin embargo, aunque en la vida real eran uña y carne, todavía habría que esperar unos cuantos años para verlos formar un dúo delante de una cámara y deleitar a todo el público con la química que tienen.

Su primer trabajo juntos

Ese día llegó en 2017, de la mano del célebre Julio Medem. El cineasta tenía entre manos 'El árbol de la sangre', un thriller dramático cuya protagonista tenía claro que sería Úrsula Corberó. Sin embargo, le faltaba un actor que encarnara el papel masculino de la cinta y la catalana no dudó en recomendarle a su "amigo del alma", como ella misma lo llama. "Yo tenía muchas ganas de trabajar con Álvaro desde hace tiempo", apuntó la actriz durante una entrevista con eCartelera. Así, después de hacer una prueba de más de tres hora, Cervantes fue seleccionado y los dos se embarcaron juntos en este nuevo y emocionante proyecto.

Como no podía ser de otra forma, para ellos fue especialmente sencillo trabajar en mutua compañía bajo las órdenes de Medem, y es que con un amigo todo se vuelve mucho más fácil. Los amigos quedaban para ensayar en casa de Corberó y, durante el rodaje, compartieron habitación más de una noche para seguir trabajando en los personajes. La confianza que tenían se convirtió en su mejor aliada a la hora de llevar a cabo las escenas más íntimas e intensas, y los dos han sabido cómo transmitir esa familiaridad a los espectadores de la película. "Trabajar con Úrsula ha sido como estar en casa, ha sido muy mágico y especial", reconocía Cervantes ante uno de los redactores de Bekia.

Amigos... ¿Con derecho a roce?

A veces, cuando la amistad es tan intensa y la complicidad entre dos personas se evidencia, los sentimientos pueden llegar a confundirse e ir más allá del cariño. Ambos son muy guapos y se conocieron durante el instituto, dos factores que hacen que todo el mundo se pregunte: "¿habrán tenido algo estos dos?" Lo cierto es que entre ellos parece haber algún tipo de tensión sexual no resuelta y ninguno oculta que durante su adolescencia llegaron a sentir algo más que amistad el uno por el otro. Era una época en las que sus emociones estaban a flor de piel, pero tanto Corberó como Cervantes aseguraron durante su visita en 'El hormiguero' que lo único que hubo entre ellos fue un beso que se dieron para grabar un corto de clase. Sin más, o eso dicen ellos.

Úrsula Corberó y Álvaro Cervantes visitando a través de realidad virtual su institutoÚrsula Corberó y Álvaro Cervantes visitando a través de realidad virtual su instituto

Lo que sí es seguro es que este par de colegas ha vivido experiencias inolvidables que siempre guardarán en su memoria, como cuando fueron a una playa nudista de Sitges cuando eran mucho más jóvenes. "Íbamos con los bocadillos a pasar el día, pero nosotros no nos desnudamos, teníamos todavía pudor y nos quedábamos en las rocas", recordaron en el plató de Pablo Motos. Como esta, los dos tienen cientos de historias que contar y de seguro que todavía les quedan muchas por vivir, todavía más emocionantes e intensas que las anteriores, porque los buenos momentos con los amigos van mejorando con el paso de los años.

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