Rita Barberá: cómo pasó de ser la 'alcaldesa de España' a convertirse en una repudiada en su propio partido

FIGURA CONTROVERTIDA

Rita Barberá: cómo pasó de ser la 'alcaldesa de España' a convertirse en una repudiada en su propio partido

Durante años fue el símbolo del PP en Valencia, para lo bueno y para lo malo. Al final acabó pesando más lo malo y acabó hundida por sus propias acciones y por la corrupción endémica de su partido.

Rita Barberá: cómo pasó de ser la 'alcaldesa de España' a convertirse en una repudiada en su propio partido

Hubo un tiempo en el que Valencia fue el principal bastión del Partido Popular, para lo bueno y para lo malo. Rita Barberá

personificó todo lo positivo y negativo que ocurrió allí durante el cuarto de siglo que estuvo al frente de la Alcaldía. Unos años de luces y sombras que merecen ser analizados pormenorizadamente.

Sus inicios: del periodismo a la política

Puede sonar a cliché afirmar que los padres son las personas más influyentes en las trayectorias de sus hijos, pero es que en el caso de Rita Barberá es una verdad incuestionable. Sobre todo en lo que refiere a su progenitor: el periodista y político José Barberá, que durante su dilatada trayectoria trabajó en diversos periódicos vinculados a la Cadena de Prensa del Movimiento durante el franquismo. Él inculcaría a su hija la pasión por el periodismo y una versión conservadora de la política.

Su madre era Carmen Nolla, heredera de una importante empresa de cerámicas valenciana. Su influencia no fue tan palpable como la de su marido, pero ella fue quien realmente creó a la Rita Barberá que más tarde todos conocerían a nivel estético: ella fue quien le aconsejó cardarse el pelo y la educó para convertirse en toda una "señorita bien".

Rita Barberá elegida 'Musa del Humor' en 1973Rita Barberá elegida 'Musa del Humor' en 1973

Tras graduarse en Ciencias Políticas, Económicas y Empresariales en la Universidad de Valencia se trasladó a Madrid para cursar la carrera de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense y eligió seguir los pasos profesionales de su padre. En 1964 comenzó a trabajar en Radio Valencia y durante los siguientes años en periódicos como Jornada o Levante. En 1978 daría su primer paso hacia la política al convertirse en jefa de prensa del Gobierno Civil de Valencia. A partir de ese momento la política sustituiría al periodismo como su gran pasión.

Así se fraguó su carrera política

En 1976 la "Musa del Humor" valenciana decidió afiliarse a la recién creada Alianza Popular, liderada por Manuel Fraga. Hay quien asegura que el gallego tuvo sus reticencias a la hora de aceptar otorgarle un puesto importante, pero en cualquier caso Rita consiguió formar parte del equipo directivo de AP en Valencia con el carné número 3.

Eso sería el inicio de una imparable carrera que la llevó en 1983 a ser elegida como diputada en las Cortes Valencianas (cargo que no dejaría hasta 2015) y posteriormente encabezó las listas para presidir la Generalitat Valenciana en 1987. Se quedó a la mitad de votos de su rival, pero eso no la desanimó. Eso sí, decidió cambiar su objetivo y eligió un puesto más pequeño y accesible: la Alcaldía de Valencia.

Rita Barberá en el XVII Congreso del PPRita Barberá en el XVII Congreso del PP

En las elecciones municipales de 1991 tampoco consiguió obtener la mayoría necesaria, pero gracias a una coalición con el partido Unión Valenciana se alzó con el bastón de mando. Era el 5 de julio de 1991 y quién le iba a decir a ese momento a Barberá que ya no abandonaría su despacho en 24 años y que nunca volvería a necesitar juntarse con nadie: ganaría las sucesivas elecciones con aplastantes mayorías e inició su particular reinado en lo que ella consideraba "su" Valencia.

Su época dorada como 'alcaldesa de España'

Si hay una palabra con lo que podrían describirse los 24 años de Rita Barberá como alcaldesa de Valencia es la incombustibilidad. Para lo bueno y para lo malo, nadie conseguía hacerle frente: arrasaba allí por donde iba, su popularidad era innegable (en 2007 llegó a obtener el 56,67% de los votos) y su autoritarismo iría incrementándose con el tiempo hasta llegar un momento en el que ella era Valencia.

Su poder no solo se limitaba a la ciudad que gobernaba, sino que su voz era de las que más contaba en la sede nacional del Partido Popular. No en vano era de las únicas políticas de dicho partido que podía presumir de tener buena relación con todos sus líderes: Fraga la consideraba "por encima de toda sospecha", Aznar le pedía consejos sobre cómo alcanzar la presidencia y Rajoy acabaría convirtiéndose en uno de sus mejores amigos.

Rita Barberá con los Reyes Felipe y Letizia y Francisco CampsRita Barberá con los Reyes Felipe y Letizia y Francisco Camps

Llegó a proponérsele en varias ocasiones dar el salto a nivel nacional, pero ella siempre se negó: su lugar estaba en Valencia. Allí era donde tenía puestos todos sus objetivos, anhelos y preocupaciones: "Quiero poner a Valencia en el mapa". Y lo consiguió: la visita del Papa Benedicto XVI en 2006, la celebración de la Copa de América de Vela en 2007, el Gran Premio de Fórmula 1 en 2008...

Parecía que nada podía resistírsele y sus compañeros de partido no dudaban en alabarla. El más explícito sin duda Mariano Rajoy, quien llegó a calificarla como "la mejor alcaldesa de la historia de Valencia". Por su parte, María Dolores de Cospedal la consideraba "un icono para el PP" y Soraya Sáenz de Santamaría "una referencia nacional". También había voces críticas, pero su peso no alcanzó notoriedad hasta la última campaña de la imbatible alcaldesa. Esa campaña que sería para ella el inicio del fin.

El inicio del fin

Rita Barberá era consciente de que en 2015 las cosas eran muy distintas a aquellos lejanos años en los que se había alzado con la Alcaldía. Ni la ciudad era igual, ni sus votantes, ni sus rivales. La veterana política estaba convencida de que no iba a ganar, pero fue Rajoy quien la convenció de que debía presentarse. Ella no falló a su amigo, pero no se imaginaba la que le vendría encima.

Francisco Camps y Rita BarberáFrancisco Camps y Rita Barberá

En plena campaña electoral, el partido de izquierdas Compromís creó una web llamada 'RitaLeaks' en la que destapaban los presuntos privilegios de los que la alcaldesa habría presuntamente gozado a costa del erario público: más de 80.000 euros en hoteles, 40.000 euros en restaurantes, 25.000 euros en regalos, etc. Pero no eso no era lo único, ya que años antes en el marco del Caso Gürtel se destapó que Barberá había recibido bolsos de Louis Vuitton por parte de uno de los cabecillas de la trama, así como un total de 7.640 euros en productos de lujo por parte de Feria Valencia.

La alcaldesa se defendió diciendo que "no quería cutrerías para Valencia" y que para ella "un bolso de Louis Vuitton es un regalo habitual". A lo largo de la campaña reiteró su inocencia y consideró todo ello una "conspiración de la izquierda radical", pero al final las consecuencias no se hicieron esperar: perdió las elecciones del 24 de mayo de 2015. A partir de ese momento, ya fuera de la Alcaldía, los viejos fantasmas del pasado (Gürtel, Nóos, Emarsa...) comenzaron a rondarla y acabarían convirtiéndose en su peor pesadilla presente.

El ocaso de quien lo fue todo

En un intento de protegerla de lo que se le venía encima, el Partido Popular le dio un nuevo puesto en la Diputación Permanente del Senado para que pudiese disponer del privilegio del aforamiento. Sin embargo eso no impidió que, tras una investigación sobre presuntas irregularidades en sus campañas y blanqueo de capitales, el asunto fuese elevado al Tribunal Supremo.

Rita Barberá en el SenadoRita Barberá en el Senado

Se iniciaba un largo periplo judicial que marcaría los últimos días de la mujer que lo había sido todo en el PP y a la que ahora sus compañeros repudiaban. Los que antes la alababan ahora mostraban su recelo hacia ella y donde antes había elogios ahora no había más que crítica. La situación se fue tensando hasta que en septiembre de 2016 Rita Barberá decidió darse de baja del partido en cuya fundación había colaborado. Eso sí, seguiría conservando su escaño y su sueldo.

El Tribunal Supremo finalmente la llamó a declarar el 21 de noviembre de ese mismo año. Negó rotundamente todas las acusaciones y se desentendió de los tejemanejes que, según ella, otros realizaban mientras ella se "dedicaba a sacar votos". Sólo dos días después de su declaración fue hallada muerta en un céntrico hotel de Madrid. La autopsia revelaría que el fallecimiento se debió a un "fallo multiorgánico" derivado de la cirrosis que padecía. Su última cena había sido un pincho de tortilla y un whisky.

Rita Barberá tras declarar en el Tribunal Supremo en su último foto antes de su muerteRita Barberá tras declarar en el Tribunal Supremo en su último foto antes de su muerte

La noticia cayó con total estupor entre sus antiguos compañeros de fila, que tras meses de críticas hacia su persona, ahora mostraban en su rostro "lágrimas de cocodrilo". En consecuencia, la familia Barberá no quiso representación institucional en el funeral de la exalcaldesa: sólo los más allegados. Se fue discretamente, pero vivió de manera intensa y sin pasar desapercibida. Visceral, autoritaria, inflexible, orgullosa... Muchos son los adjetivos que podrían definir a Rita Barberá, pero los hechos hablan por sí solos y al final eso es lo único que queda con el paso del tiempo.

Te puede interesar