Así ha sido la primera semana de Iñaki Urdangarin en la cárcel: tristeza, soledad y resignación

PRESIDIARIO

Así ha sido la primera semana de Iñaki Urdangarin en la cárcel: tristeza, soledad y resignación

El exjugador de balonmano ha pasado una de las peores semanas de su vida y tiene que enfrentarse a la cárcel.

Así ha sido la primera semana de Iñaki Urdangarin en la cárcel: tristeza, soledad y resignación

Hace 7 años, Iñaki Urdangarin pasó un verano como los que llevaba disfrutando desde 1998 en Mallorca. De hecho, la Familia Real se dejó ver incluso más unida que de costumbre. En ese momento, aunque ya había tenido noticias sobre la investigación que le rodeaba, no pensaba que acabaría con sus huesos en la cárcel, con la sociedad española odiándole y con la vida destrozada.

Iñaki Urdangarin ha vivido la que ha tenido que ser la peor semana de su vida. No tuvo que ser fácil la imputación, ni la declaración, ni la condena, pero al menos podía refugiarse en el calor de su hogar y el amor de su familia, pero eso ahora ya es historia al menos hasta que reciba su primer permiso.

El lunes 18 de junio a las 08:13 horas, el exjugador de balonmano ingresó en el centro penitenciario de Brieva, situado a unos 7 kilómetros de Ávila. Hay constancia de su entrada en la cárcel, pero no existe fotografía alguna de Iñaki Urdangarin entrando en prisión. Sea como fuere, el marido de la Infanta Cristina tenía derecho a elegir, como todos los presidiarios españoles, y escogió esta cárcel para cumplir los 5 años y 10 meses de condena que le confirmó el Tribunal Supremo.

Iñaki Urdangarin en el aeropuerto antes de su entrada en prisiónIñaki Urdangarin en el aeropuerto antes de su entrada en prisión

Sin embargo, este centro penitenciario tiene una particularidad que provoca que se hayan aparecido críticas. La de Brieva es una cárcel de mujeres en la que existe un módulo de hombres que está en desuso y que solo es ocupado durante unos pocos días por los reos varones que ingresan allí. Por norma general, Instituciones Penitenciarias les traslada enseguida, pero parece que con Iñaki Urdangarin se podría hacer una excepción debido a u condición de preso difícil. Su cercanía a la Familia Real, a la que perteneció durante casi 17 años, le da ese adjetivo de difícil. Instituciones Penitenciarias tiene hasta dos meses para decidir si se queda allí y sigue los pasos de Luis Roldán, exdirector de la Guardia Civil, que entre 1995 y 2005 cumpió condena en el módulo de hombres de Brieva, con la soledad como única compañera.

La preocupación de Iñaki Urdangarin

Inaugurado en 1989, el centro penitenciario de Brieva está en un lugar apartado, aunque muy cerca de pueblo. Cuenta con 43.540 metros cuadrados de superficie, 162 celdas más 18 complementarias en la enfermería, y entre sus instalaciones destacan un patio, una pista de fútbol sala y baloncesto que disfrutan las en torno a 100 presas que habitan entre sus muros. De todo ello podría disfrutar siempre y cuando no se cruce con las reclusas, a las que no verá durante toda su condena.

La Infanta Cristina pasea apenada por Ginebra tras el ingreso en prisión de Iñaki UrdangarinLa Infanta Cristina pasea apenada por Ginebra tras el ingreso en prisión de Iñaki Urdangarin

¿Cómo fueron sus primeros momentos en la cárcel? Iñaki Urdangarin estaba hundido, pero se mostró muy educado con los funcionarios. Además, según comentó Pilar Eyre en su blog, lo primero que hizo fue preguntar si había servicios religiosos. El expresidente del Instituto Nóos es un hombre profundamente religioso, y la fe le ha servido para sobrellevar el calvario que se ganó él solo al delinquir. Por mucho que se sienta inocente, la Justicia ha demostrado que no lo es. Alegría y alivio es lo que sintió al saber que el jesuíta José María Fernández Martos, visita todos los domingos el centro penitenciario de Brieva para dar misa. Urdangarin no podrá acudir porque no puede estar con las presas, pero el religioso podría reunirse con él si necesita consuelo.

Más allá de sus preguntas, Iñaki Urdangarin no ha tenido más remedio que pasar por lo mismo que los demás reclusos cuando ingresan en el centro penitenciario. Los funcionarios han comprobado su identidad, le han tomado las huellas y le han hecho fotos. Se le ha apuntado en el libro de ingresos y se le ha abierto una ficha personal en la que se irá anotando todo lo que le ocurra. También ha tenido que ser examinado por un médico y por un psiquiatra de Instituciones Penitenciarias. Aunque un tanto demacrado, físicamente se encuenta bien, pero no se puede decir lo mismo de su estado anímico.

Existe cierta preocupación con respecto a Urdangarin. Al estar solo se puede garantizar su seguridad, que se pondría en riesgo rodeado de presos comunes que podrían hacerle la vida posible por su parentesco real. Sin embargo, el marido de Cristina de Borbón no se encuentra bien, está bajo de moral, aunque prefiere estar solo porque en estos años de calvario siente cierta fobia a estar con desconocidos. Ha recibido muchos insultos en este tiempo cuando aparecía por España, así que prefiere estar solo.

De todos modos, estar solo no es la panacea, ya que es más fácil que pueda venirse abajo. En sus primeros días tiene que adaptarse y quizás lo lleve mejor, pero los funcionarios de prisiones solo pueden hablar lo justo con él, así que solo le quedan las llamadas, las visitas que pudiera tener y el apoyo de personas que le presten su consuelo, como Sor Carmen, la monja encargada de ofrecer asesoramiento religioso en la cárcel de Brieva, que desveló en 'El Programa de AR' que había estado con él. Esta persona comentó que no había habido ningún trato de favor hacia el reo, que comió judías pintas, pescado y yogur y que está siendo muy amable con todo el mundo. No está siendo fácil, pero no le queda más remedio que adaptarse a la nueva situación que le ha tocado vivir. La Justicia ha hecho su trabajo.

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