De los planes de la Reina en Escocia a la llamada con Trump, el Presidente que solo respeta a Isabel II como líder femenina

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De los planes de la Reina en Escocia a la llamada con Trump, el Presidente que solo respeta a Isabel II como líder femenina

La Monarca espera dejar Windsor Castle y trasladarse a Balmoral. Además, habló con Trump, mandatario que tiene respeto por la Reina como no lo tiene hacia otras mujeres líderes.

De los planes de la Reina en Escocia a la llamada con Trump, el Presidente que solo respeta a Isabel II como líder femenina

La Reina Isabel cuenta con varias residencias y le gusta repartir su tiempo entre ellas. Su residencia oficial es Buckingham Palace, pero pasa largo tiempo en Windsor Castle, celebra la Navidad en Sandringham, disfruta de una semana en Holyroodhouse y veranea en Balmoral. La pandemia le ha llevado a cambiar sus planes y si bien dejó Londres para confinarse en Windsor Castle con el Duque de Edimburgo en marzo de 2020 y ha renunciado a su semana escocesa en Holyroodhouse, no quiere hacer lo mismo con Balmoral.

La Reina Isabel y el Duque de Edimburgo en Windsor Castle durante el confinamientoLa Reina Isabel y el Duque de Edimburgo en Windsor Castle durante el confinamiento

La Monarca y el Príncipe Felipe siguen con sus planes de cambiar de escenario y dejar así Windsor para viajar a las Highlands de Escocia. Su idea pasa por instalarse allí el 1 de agosto de 2020 y confinarse durante tres meses. Se pensó en cancelarlo y permanecer en el Castillo de Windsor, pero de acuerdo con The Sun quieren seguir adelante con el plan.

Se espera que para esa fecha se hayan ido levantando las restricciones y no haya ningún problema a pesar de que se trata de un viaje no esencial y que Escocia, donde se asienta Balmoral, se desconfina de forma más lenta que Inglaterra, donde se encuentra Windsor. Los preparativos están en marcha y se trabaja para seguir garantizando la salud de la Reina y el Duque de Edimburgo y de las personas que trabajan con y para ellos, los conocidos como HMS Bubble. La mayor parte de esas personas que forman dos grupos de 12 personas trabajan durante tres semanas, descansan otras tres y pasan la última semana libre en aislamiento para protegerse y evitar contagios en Windsor Castle. A su vuelta, se les toma la temperatura y se les hace una prueba de COVID-19 para asegurarse de que están bien.

La Reina Isabel II y Donald Trump durante la cena de gala en su Viaje de Estado a Reino UnidoLa Reina Isabel II y Donald Trump durante la cena de gala en su Viaje de Estado a Reino Unido

La Reina Isabel sigue adelante con todas las funciones que puede cumplir. Una de ellas es mantener relaciones con otros líderes mundiales. La Monarca, que habló en su momento con el Rey Felipe, también ha mantenido conversaciones telefónicas con el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, la Primera Ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, y el Primer Ministro de Australia, Scott Morrison.

Donald Trump, el Presidente que solo respeta a la Reina

También tuvo una reunión telefónica con Donald Trump, al que llamó unos días antes del 4 de julio, Día de la Independencia. El Presidente de Estados Unidos felicitó a la Reina por su cumpleaños oficial, que se celebra el segundo sábado de junio en Trooping the Colour, y fue cordial.

Por supuesto hablaron por el impacto del coronavirus en sus respectivos países y cómo se lucha para acabar con la pandemia mientras se reabre la economía, algo que por cierto Estados Unidos está haciendo mal teniendo en cuenta los datos de incidencia del virus. El mandatario ha expresado públicamente su respeto por la Monarca, algo que no se puede decir de otros líderes del mundo, sobre todo cuando son mujeres.

Donald Trump charla con Theresa May durante la cena en la embajada de EEUU en Reino UnidoDonald Trump charla con Theresa May durante la cena en la embajada de EEUU en Reino Unido

A través de CNN se ha conocido el poco respeto que Trump manifestó en conversaciones con políticas como Theresa May, ex Primera Ministra de Reino Unido, a la que llamó débil, o sus descalificaciones a Angela Merkel, canciller alemana, a la que no dudó en tildar de estúpida. Mientras May sí se sintió afectada por las palabras de Trump, Merkel se mantuvo firme y no le hizo demasiado caso.

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