Miguel Urdangarin, el 'verso suelto' de la familia del Rey que enorgullece a los Borbones

URDANGARIN DE BORBÓN

Miguel Urdangarin, el 'verso suelto' de la familia del Rey que enorgullece a los Borbones

El tercer hijo de la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin ha elegido un camino poco habitual para un royal español.

Miguel Urdangarin, el 'verso suelto' de la familia del Rey que enorgullece a los Borbones

Hay familias en las que destaca el talento artístico y se crean generaciones de actores y actrices de reconocido prestigio. En otras son la genética tira hacia el mundo empresarial, mientras que hay sagas marcadas por la política. Unos dicen que el talento se hereda, otros piensan lo contrario, y hay otros que no siguen el camino de sus padres o abuelos, sino que escogen el suyo propio, como ocurre con Miguel Urdangarin. En la Familia Real se hereda el trono, pero solo es para uno o para una. El resto deben forjar su propio camino más o menos cerca de la Corona. Para los hijos de las Infantas, no hay trono ni reino que valga, por lo que tienen la libertad de trazar su destino, su carrera profesional. En el caso de los Marichalar, han elegido el mundo empresarial. Mientras que en los Urdangarin, Juan ha apostado por las Relaciones Internacionales, algo que sí pega con un royal, mientras que Pablo ha seguido los pasos de su padre en el mundo del balonmano.

Los Reyes Juan Carlos y Sofía con sus hijos, el Rey Felipe y las Infantas Elena y Cristina, sus ocho nietos y la Reina LetiziaLos Reyes Juan Carlos y Sofía con sus hijos, el Rey Felipe y las Infantas Elena y Cristina, sus ocho nietos y la Reina Letizia

En cuanto a Miguel Urdangarin, sorprendió en su momento al saber que estudiaba Ciencias del Mar en Reino Unido. El tercer hijo de la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin no es el más discreto, porque ese papel es de Juan Urdangarin, pero sí probablemente ha sido el más desconocido, al menos hasta que se ha hecho mayor. De él se sabían algunos datos biográficos y poco a poco se fueron descubriendo más, sobre todo a partir de su mayoría de edad, que alcanzó el 30 de abril de 2020.

A Miguel Urdangarin le gustan las ciencias y las matemáticas, ama el mar, siempre ha sido un estudiante aplicado que se ha esforzado, disfruta leyendo, toca el piano con destreza y es inteligente. Esa inteligencia también le dota de un sentido del humor irónico, pero eso no quiere decir que no sea educado y correcto, porque lo es, lo es mucho, como el resto de sus hermanos. Es también bromista, como su padre y su hermano Pablo, y al igual que toda la familia es muy deportista y le gustan el surf, el tenis y la vela.

La Infanta Cristina y sus hijos Juan, Miguel e Irene Urdangarin tras visitar al Rey Juan Carlos en el hospitalLa Infanta Cristina y sus hijos Juan, Miguel e Irene Urdangarin tras visitar al Rey Juan Carlos en el hospital

¿Y por qué es el verso suelto? Porque no ha tirado por la empresa, ni por las relaciones internacionales, el deporte o la banca, sino por las ciencias. Bien es cierto que por esa rama tiene ejemplos en la familia Urdangarin, pero no tanto en los Borbón. De hecho, las ciencias no siempre han sido lo suyo, aunque bien es cierto que si Don Felipe no hubiera sido heredero quizás, y solo quizás, hubiera tirado por la astronomía que tanto le gustaba de pequeño. Así, Miguel Urdangarin ha elegido un camino que le aleja de la tradición de los Borbones y que al mismo tiempo les enorgullece. Eso sin desmerecer las profesiones de otros.

Dos talentos familiares con tristes destinos

Aparte de este ejemplo y sin extenderse por ramas más colaterales, Miguel Urdangarin podía fijarse en dos antepasados de triste destino que también fueron un 'verso suelto'. Uno de ellos era el Infante Alfonso, su tío abuelo, fallecido trágicamente el Jueves Santo de 1956 tras un accidente ocurrido cuando jugaba con una pistola con el Rey Juan Carlos. Tenía solo 14 años y un futuro por delante que podría haber dedicado quizás a desarrollar su talento. Le apodaban 'senequita' por la gran capacidad que parecía tener el cuarto hijo de los Condes de Barcelona. Nunca se sabrá a dónde habría podido llegar.

El Rey Juan Carlos y el Infante Alfonso en 1951El Rey Juan Carlos y el Infante Alfonso en 1951

Otro ejemplo malogrado, pero que vivió lo suficiente para empezar la universidad fue el Infante Gonzalo. El hijo menor de Alfonso XIII y Victoria Eugenia era profundamente inteligente. Tanto es así que el Rey Alfonso XIII, su padre, llegó a decir que no se veía algo así en la Familia Real desde Alfonso X el Sabio, lo que seguramente sería un tanto exagerado. De todos modos, el Infante Gonzalo tuvo claro lo que quería hacer y lo logró. Pensaba estudiar en España, pero la II República truncó sus planes. Comenzó entonces sus estudios en la Universidad de Lovaina, donde cursó Ingeniería Agrónoma. Su idea era al terminar escoger la especialidad forestal. Talento no le faltaba, pero lo que no tuvo fue suerte.

El Infante Gonzalo era, como su hermano mayor, el malogrado Príncipe Alfonso, después Conde de Covadonga, hemofílico. Esta enfermedad que tanto daño hizo a la Familia Real Española le llevó a la tumba con solo 19 años. Era agosto de 1934 y parte de la Familia Resal pasaba unas vacaciones en Pörtschach am Wörthersee, en Austria. El Infante Gonzalo iba en un coche que conducía su hermana, la Infanta Beatriz, cuando se les cruzó un ciclista, el Barón Richard von Neimans.

El Rey Alfonso XIII  con sus 6 hijosEl Rey Alfonso XIII con sus 6 hijos

Para evitar atropellarle, la Infanta Beatriz tuvo que realizar una maniobra que acabó con el coche estampado contra un muro. Ambos estaban aparentemente ilesos, pero a las pocas horas el accidente hizo mella en el Infante Gonzalo, que falleció irremediablemente el 13 de agosto de 1934. Tenía 19 años y un futuro brillante por delante.

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