CASA REAL BRITÁNICA

Los cambios que tiene que afrontar la Reina Isabel para seguir reinando a su avanzada edad

La salud de la Reina Isabel le ha dado un pequeño susto y ha obligado a que se empiecen a replantearse algunos asuntos de cara a no comprometer ni el bienestar de la Monarca ni su reinado.

Guillermo Álvarez 27 Octubre 2021 en Bekia

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La Reina Isabel nació el 21 de abril de 1926 como la primogénita de los Duques de York. 10 años después se convirtió en la heredera, alcanzando el trono el 2 de febrero de 1952 tras la muerte de su padre. Tenía 25 años y comenzaba un glorioso reinado que se ha convertido no solo en el más largo de la historia de Reino Unido, sino que es la reina más longeva de su tiempo tras la muerte de Bhumibol de Tailandia en 2016 tras 70 años y 126 días de reinado.

Los años no parecían pasar por una nonagenaria Monarca que montaba a caballo, conducía, viajaba, aunque desde hacía un tiempo ya no salía de Reino Unido, y que no quería disminuir la carga de trabajo. Ni la pandemia, que le mantuvo meses recluida, aunque cambiando su agenda presencial por la telemática, a la que se adaptó con enorme facilidad, ni la muerte del Duque de Edimburgo le frenaron. Se negaba a abdicar y a bajar el ritmo.

Como ejemplo de que no se veía mayor fue el rechazo al premio 'Vieja del Año', dando como respuesta que uno es tan mayor como se siente y que no creía que cumpliera con los criterios para poder aceptar. De todos modos, justo antes de que se conociera este rechazo, se había dejado ver con bastón en el centenario de la Royal British Legion en la Abadía de Westminster. Se aclaró que lo llevaba por comodidad en aquellos momentos en los que lo consideraba necesario.

Las alertas saltaron cuando tras participar en una recepción en Windsor Castle con motivo de The Global Investment Summit, la Reina Isabel quedó tan agotada que fue obligada a cancelar su viaje a Irlanda del Norte: "La Reina aceptó a regañadientes el consejo médico de descansar durante los próximos día", señaló la Casa Real Británica. Después se conoció que tuvo que pasar una noche en el hospital para someterse a unos exámenes preeliminares. No fue a misa como le gusta hacer, renunció a sus largas caminatas con sus perros y se le indicó que debía dejar de beber alcohol de alta graduación. Lo de la misa y los perros es temporal, lo del alcohol debe ser permanente.

El martes 26 de octubre de 2021 hubo una noticia y una mala. La buena es que retomó su agenda oficial. Lo hizo por vía telemática, concediendo dos audiencias virtuales. Por un lado, recibió de Gunn Kim las Cartas Credenciales como Embajador de la República de Corea. Por otro, Markus Leitner hizo lo propio pero como Embajador de la Confederación Suiza en Reino Unido.

La Reina Isabel se negó a permanecer sin agenda más tiempo, pero hay algo a lo que no pudo negarse. Los médicos indicaron a la Reina que no podía asistir a la cumbre del clima COP26 de Glasgow. Pese a estar delicada, quería viajar a Escocia y esperó hasta el último momento para tomar una decisión. Finalmente, en la tarde del 26 de octubre de 2021 Buckingham Palace comunicó que la Reina "ha decidido con pesar que no viajará a Glasgow". Se indicó que la Monarca estaba muy decepcionada por no poder ir, pero que estaría presente a través de un vídeo grabado antes de la cumbre. Los que sí estarán presencialmente son el Príncipe Carlos, la Duquesa de Cornualles y los Duques de Cambridge.

Menos actos, más compañía

Todo ello ha llevado a por primera vez, o al menos a hablar públicamente por primera vez de la necesidad de implementar ciertos cambios. Se examinará con lupa cualquier acto que requiera la presencia de la Reina, y no se incluirán aquellos compromisos presenciales que puedan mermar la energía de Isabel II. Se habla también de la necesidad de bajar el ritmo, hecho que provocará que no realice tantas apariciones públicas. En ese sentido, The Telegraph señala que se evalúa que se acaben los actos en solitario de la Reina. Si esta idea prospera, la Monarca siempre acudiría acompañada por un miembro de la Familia Real Británica, y así, en caso de cancelación, la Casa Real estaría representada ante la ausencia de la Isabel II.

De ahí a una abdicación o una regencia hay un trecho. La Reina Isabel seguirá con su trabajo de despacho, unas labores como Jefa del Estado que realiza allá donde esté con esas famosas cajas rojas, con sus audiencias con el Primer Ministro o quien sea necesario. Si bien siempre se ponía a la Reina Isabel como ejemplo de fuerza y energía a pesar de su edad, es precisamente ese el error que le ha llevado a realizar un esfuerzo que ha sido demasiado para una persona de su edad. Por muy bien que esté, los años pasan y pesan, y la Reina se tiene que tomar las cosas con más calma.

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