Beatriz de Orleans, la glamurosa Princesa que pudo reinar en Francia pero prefirió quedarse en España

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Beatriz de Orleans, la glamurosa Princesa que pudo reinar en Francia pero prefirió quedarse en España

Casada con uno de los pretendientes al trono francés, la aristócrata eligió trabajar como embajadora de grandes firmas de moda y llevar una vida de lujo con algún que otro varapalo.

Beatriz de Orleans, la glamurosa Princesa que pudo reinar en Francia pero prefirió quedarse en España

Enrique de Orleans se negó a aceptar a Beatriz debido a la vinculación de su padre con el Régimen de Vichy, lo cual complicaba sus aspiraciones políticas de conseguir recuperar el trono de Francia algún día. Su oposición se materializó en que el matrimonio celebrado el 18 de septiembre de 1967 no fue considerado dinástico, por lo que tanto Miguel de Orleans como sus futuros descendientes perdían sus derechos al trono y su dignidad de "Altezas Reales".

No sería hasta 1978 cuando el Conde de París decidió dar su brazo a torcer y finalmente concedió a la pareja el Condado de Évreux y restituyó su estatus como miembros de la realeza. Por aquel entonces ya habían nacido tres de sus hijos Clotilde (1968), Adelaida (1971) y Carlos Felipe (1973). Todos ellos, al igual que Francisco Carlos de Orleans - nacido en 1982 - se convirtieron así en miembros de la Casa Real de Orleans con derechos legítimos.

La Reina Sofía saludando a Beatriz de OrleansLa Reina Sofía saludando a Beatriz de Orleans

La familia se estableció primero en Marruecos, pero posteriormente se vieron obligados a mudarse a Madrid por motivos laborales en 1973. Será en la capital de España donde Beatriz se convierta en la máxima embajadora del glamour parisino, pero también el lugar que marcaría el punto de inflexión en su matrimonio.

Exitosa carrera en el mundo de la moda y el lujo

Su elegancia innata, su posición privilegiada y sus estudios de marketing confluyeron para que la prestigiosa firma Christian Dior eligiese a la Princesa de Orleans como embajadora y también consejera delegada de la empresa. Un puesto nunca antes desempañado por una mujer y que provocó los recelos de su esposo, que veía cómo sus propios negocios fracasaban mientras su cónyuge iniciaba una imparable escalada hacia el éxito.

A parte de ser imagen de la 'maison' francesa, Beatriz de Orleans comenzó a trabajar con otras marcas como Christian Lacroix o Givenchy e incluso con varias publicaciones especializadas en el sector de la moda, como las revistas 'Elle' y 'Women's Wear Daily'. Su presencia era obligada en cualquier evento social y nombres como el de Marisa de Borbón, la Condesa de Romanones, Carmen Martínez-Bordiú o la Baronesa Thyssen comenzaron a llenar su agenda.

Beatriz de Orleans en la Vogue Fashion's Night Out 2013Beatriz de Orleans en la Vogue Fashion's Night Out 2013

Ya entrado el siglo XX, el mundo empezó a cambiar y poco quedaba del lujo y el exceso que habían caracterizado los años 80 y 90. Aún así, la embajadora de Dior siguió organizando las veladas más exclusivas y atrayendo a la jet-set a cualquiera de sus eventos. Su éxito era tal que se le propuso escribir varios libros: 'Entender de Arte y Antigüedades: Guía Práctica del Coleccionista' (2004), 'El arte de hacer relaciones públicas bien' (2005) o 'El valor de la imagen, relaciones públicas y protocolo sanitario por la empresa' (2008).

La última de sus obras fue editada en 2014 bajo el título 'Disfruta de una experiencia de lujo: más de 100 propuestas exclusivas'. Pero para cuando salió a las librerías, las cosas ya habían cambiado mucho para su autora. Unos cambios que empezaron principalmente con su salida de Christian Dior en unos términos que muchos califican de "agridulces" e "injustos".

La Baronesa Thyssen acude a la presentación del libro de Beatriz de OrleansLa Baronesa Thyssen acude a la presentación del libro de Beatriz de Orleans

Beatriz siempre ha negado cualquier desavenencia con la firma francesa - "No me cesaron, me jubilé" - y aunque se desconocen los motivos reales de su ruptura laboral, puede que influyesen mucho sus polémicas declaraciones en apoyo al diseñador John Galliano tras su escándalo: "A mí me parece muy violenta la reacción de la casa hacia él (...). Había bebido y se había drogado un poco de más, pero no ha matado a nadie. Todos hemos cogido una buena borrachera algún día".

El inicio de una mala racha

Al hecho de verse privada del trabajo al que había dedicado casi 30 años de su vida hubo que unirle además un duro golpe emocional que, aunque había tenido lugar mucho antes, tendría muchas consecuencias en un futuro: la separación de su marido.

El frenético ritmo de vida de su esposa empezó a ser un problema para Miguel de Orleans, que decidió volverse a París y en 1994 ambos tomaron la decisión de separarse formalmente. Siempre se ha dicho que la pareja decidió no divorciarse para que Beatriz pudiera conservar el título, pero ella asegura que fue por creencias religiosas y no por cuestiones económicas ni nobiliarias: "Acordamos que nos divorciaríamos sólo si uno de los dos se quisiera casar de nuevo".

Beatriz de Orleans en los Premios La Pesquera 2013Beatriz de Orleans en los Premios La Pesquera 2013

Y ese momento llegó en 2017, cuando Miguel de Orleans contrajo matrimonio con la aristócrata española Bárbara de Posch. A todos sorprendió lo bien que lo llevaba Beatriz dadas las circunstancias, pero lo que pocos conocían era que días antes su excuñado - y actual jefe de la Casa de Orleans - había emitido un comunicado en el que manifestaba expresamente que ella podría seguir siendo "Su Alteza Real la Princesa Beatriz de Orleans".

Con su título pero sin trabajo estable, Beatriz de Orleans siguió vinculada al mundo del lujo ostentando la Presidencia Honorífica de Luxury Spain (asociación de firmas de lujo españolas) y a la beneficencia a través de la Asociación Española contra el Cáncer, donde ocupa un importante cargo como organizadora de galas para recaudar fondos. No obstante, superadas las 70 primaveras hoy día su principal prioridad es disfrutar de los grandes y pequeños lujos de la vida, como son sus 10 nietos y las fiestas a las que nunca ha dejado de acudir.

Enrique de Orleans se negó a aceptar a Beatriz debido a la vinculación de su padre con el Régimen de Vichy, lo cual complicaba sus aspiraciones políticas de conseguir recuperar el trono de Francia algún día. Su oposición se materializó en que el matrimonio celebrado el 18 de septiembre de 1967 no fue considerado dinástico, por lo que tanto Miguel de Orleans como sus futuros descendientes perdían sus derechos al trono y su dignidad de "Altezas Reales".

No sería hasta 1978 cuando el Conde de París decidió dar su brazo a torcer y finalmente concedió a la pareja el Condado de Évreux y restituyó su estatus como miembros de la realeza. Por aquel entonces ya habían nacido tres de sus hijos Clotilde (1968), Adelaida (1971) y Carlos Felipe (1973). Todos ellos, al igual que Francisco Carlos de Orleans - nacido en 1982 - se convirtieron así en miembros de la Casa Real de Orleans con derechos legítimos.

La Reina Sofía saludando a Beatriz de OrleansLa Reina Sofía saludando a Beatriz de Orleans

La familia se estableció primero en Marruecos, pero posteriormente se vieron obligados a mudarse a Madrid por motivos laborales en 1973. Será en la capital de España donde Beatriz se convierta en la máxima embajadora del glamour parisino, pero también el lugar que marcaría el punto de inflexión en su matrimonio.

Exitosa carrera en el mundo de la moda y el lujo

Su elegancia innata, su posición privilegiada y sus estudios de marketing confluyeron para que la prestigiosa firma Christian Dior eligiese a la Princesa de Orleans como embajadora y también consejera delegada de la empresa. Un puesto nunca antes desempañado por una mujer y que provocó los recelos de su esposo, que veía cómo sus propios negocios fracasaban mientras su cónyuge iniciaba una imparable escalada hacia el éxito.

A parte de ser imagen de la 'maison' francesa, Beatriz de Orleans comenzó a trabajar con otras marcas como Christian Lacroix o Givenchy e incluso con varias publicaciones especializadas en el sector de la moda, como las revistas 'Elle' y 'Women's Wear Daily'. Su presencia era obligada en cualquier evento social y nombres como el de Marisa de Borbón, la Condesa de Romanones, Carmen Martínez-Bordiú o la Baronesa Thyssen comenzaron a llenar su agenda.

Beatriz de Orleans en la Vogue Fashion's Night Out 2013Beatriz de Orleans en la Vogue Fashion's Night Out 2013

Ya entrado el siglo XX, el mundo empezó a cambiar y poco quedaba del lujo y el exceso que habían caracterizado los años 80 y 90. Aún así, la embajadora de Dior siguió organizando las veladas más exclusivas y atrayendo a la jet-set a cualquiera de sus eventos. Su éxito era tal que se le propuso escribir varios libros: 'Entender de Arte y Antigüedades: Guía Práctica del Coleccionista' (2004), 'El arte de hacer relaciones públicas bien' (2005) o 'El valor de la imagen, relaciones públicas y protocolo sanitario por la empresa' (2008).

La última de sus obras fue editada en 2014 bajo el título 'Disfruta de una experiencia de lujo: más de 100 propuestas exclusivas'. Pero para cuando salió a las librerías, las cosas ya habían cambiado mucho para su autora. Unos cambios que empezaron principalmente con su salida de Christian Dior en unos términos que muchos califican de "agridulces" e "injustos".

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Beatriz siempre ha negado cualquier desavenencia con la firma francesa - "No me cesaron, me jubilé" - y aunque se desconocen los motivos reales de su ruptura laboral, puede que influyesen mucho sus polémicas declaraciones en apoyo al diseñador John Galliano tras su escándalo: "A mí me parece muy violenta la reacción de la casa hacia él (...). Había bebido y se había drogado un poco de más, pero no ha matado a nadie. Todos hemos cogido una buena borrachera algún día".

El inicio de una mala racha

Al hecho de verse privada del trabajo al que había dedicado casi 30 años de su vida hubo que unirle además un duro golpe emocional que, aunque había tenido lugar mucho antes, tendría muchas consecuencias en un futuro: la separación de su marido.

El frenético ritmo de vida de su esposa empezó a ser un problema para Miguel de Orleans, que decidió volverse a París y en 1994 ambos tomaron la decisión de separarse formalmente. Siempre se ha dicho que la pareja decidió no divorciarse para que Beatriz pudiera conservar el título, pero ella asegura que fue por creencias religiosas y no por cuestiones económicas ni nobiliarias: "Acordamos que nos divorciaríamos sólo si uno de los dos se quisiera casar de nuevo".

Beatriz de Orleans en los Premios La Pesquera 2013Beatriz de Orleans en los Premios La Pesquera 2013

Y ese momento llegó en 2017, cuando Miguel de Orleans contrajo matrimonio con la aristócrata española Bárbara de Posch. A todos sorprendió lo bien que lo llevaba Beatriz dadas las circunstancias, pero lo que pocos conocían era que días antes su excuñado - y actual jefe de la Casa de Orleans - había emitido un comunicado en el que manifestaba expresamente que ella podría seguir siendo "Su Alteza Real la Princesa Beatriz de Orleans".

Con su título pero sin trabajo estable, Beatriz de Orleans siguió vinculada al mundo del lujo ostentando la Presidencia Honorífica de Luxury Spain (asociación de firmas de lujo españolas) y a la beneficencia a través de la Asociación Española contra el Cáncer, donde ocupa un importante cargo como organizadora de galas para recaudar fondos. No obstante, superadas las 70 primaveras hoy día su principal prioridad es disfrutar de los grandes y pequeños lujos de la vida, como son sus 10 nietos y las fiestas a las que nunca ha dejado de acudir.

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