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La Casa Real noruega atraviesa uno de los momentos más tensos de su historia reciente. A pocos días de que comience el juicio contra Marius Borg, hijo mayor de la Princesa Mette-Marit, su hermana, la heredera Ingrid Alexandra de Noruega, ha roto su habitual discreción para pronunciarse por primera vez sobre el caso. Lo ha hecho durante su primer viaje oficial en solitario, un compromiso que la situó directamente ante la prensa en un momento especialmente delicado para la familia.
El juicio, que arrancará el próximo 3 de febrero, someterá a Marius Borg, de 29 años, a un proceso legal por una treintena de delitos, entre ellos cuatro acusaciones de violación. Se trata de un episodio sin precedentes para la monarquía noruega, que nunca antes había enfrentado un proceso judicial de esta magnitud contra un miembro vinculado a la familia real. Hasta ahora, tanto los Reyes como los Príncipes habían evitado pronunciarse, manteniendo un silencio institucional que solo se ha quebrado con las palabras de Ingrid.
La Princesa, que visitó este lunes el Parlamento Sámi en Finnmark, fue abordada por los medios locales sobre la situación de su hermano. Con una firmeza inusual en ella, respondió: " Creo que ese caso debería ser tramitado por el sistema judicial y no me parece natural comentarlo en absoluto ". Su declaración, breve pero contundente, marcó un antes y un después en la postura pública de la familia, subrayando que la justicia debe seguir su curso sin interferencias ni valoraciones externas.
Ingrid también aprovechó la ocasión para reflexionar sobre su experiencia en este primer viaje oficial sin acompañamiento. Aseguró que está siendo "muy agradable estar sola en el trabajo", una afirmación que refleja el proceso de madurez institucional que atraviesa. Tras completar los 15 meses de servicio militar obligatorio, la Princesa se encuentra estudiando en Australia una carrera vinculada al Derecho y las Relaciones Internacionales, lo que la mantiene físicamente lejos de su familia, aunque regresa con frecuencia a Noruega para cumplir con sus compromisos oficiales.
Durante su visita, Ingrid destacó las similitudes entre Noruega y Australia, especialmente en lo relativo a sus poblaciones indígenas, y recordó que los pueblos originarios " han sufrido mucho a lo largo de la historia ". Con este acto, la heredera continúa el legado de sus abuelos, el Rey Harald y la Reina Sonia, quienes visitaron Finnmark en 1969 por el mismo motivo.
La delicada situación de Mette‑Marit añade tensión
La reaparición pública de Ingrid coincidió con la vuelta a la agenda oficial de su madre, la Princesa Mette-Marit, cuya salud ha generado preocupación en los últimos meses. Diagnosticada hace ocho años con fibrosis pulmonar, la Princesa afronta un agravamiento de su enfermedad que podría requerir un trasplante de pulmón, según comunicó recientemente la Casa Real. Aun así, Mette-Marit reapareció junto al Príncipe Haakon en un homenaje en Oslo en memoria de Benjamin Hermansen, un joven asesinado en 2001 en un crimen racista, demostrando fortaleza pese a su delicado estado. Por ahora, la Princesa parece encontrarse estable, aunque a la espera de una intervención que marcará un punto crítico en su evolución médica. La combinación del inminente juicio de Marius Borg y la situación sanitaria de Mette-Marit ha colocado a la familia real noruega bajo una presión mediática sin precedentes.

