El enemigo 'inesperado' de Eugenia de York y Jack Brooksbank en su boda

INEVITABLE

El enemigo 'inesperado' de Eugenia de York y Jack Brooksbank en su boda

Aunque todo esté planeado y calculado al milímetro, hay algo contra lo que no se puede luchar: el tiempo.

El enemigo 'inesperado' de Eugenia de York y Jack Brooksbank en su boda

La boda de Eugenia de York y Jack Brookbank es un gran acontecimiento que se ha preparado con mucho mimo. Aunque se trata de una boda de poco rango al ser la novia hija del Duque de York, y por tanto su posición en la línea de sucesión no es muy cercana, se le ha dado una consideración casi igual a la de los Duques de Sussex, aunque en su caso la boda fue emitida por BBC y el paseo en carruaje es más largo.

Dos invitadas luchan contra el viento en la boda de Eugenia de York y Jack BrooksbankDos invitadas luchan contra el viento en la boda de Eugenia de York y Jack Brooksbank

Los Duques de Sussex tuvieron además un día radiante aquel 19 de mayo de 2018, mientras que la Princesa Eugenia y el empresario no han tenido tanta suerte. Más allá de las nubes, su enemigo a batir ha sido el viento. Aunque las previsiones ya hablaban de vientos fuertes, no se podían imaginar que un 12 de octubre, todavía a principios de otoño, el tiempo fuera tan desapacible.

Mala suerte con el tiempo

Sobre las 10:00 horas en España han ido haciendo su aparición los invitados que han ido llenando la Capilla de St George de Windsor Castle. Los convidados, y sobre todo las convidadas, han ido paseando con sus mejores galas por los terrenos del castillo para lucir sus looks de boda.

Un invitado a la boda de Eugenia de York y Jack Brooksbank intenta coger su sombreroUn invitado a la boda de Eugenia de York y Jack Brooksbank intenta coger su sombrero

Todo sería perfecto si no llega a ser por el molesto viento, que ha obligado a las mujeres a ir sujetándose los tocados para que no salieran volando. Algunos hombres han perdido su sombrero, pero en general han sido ellas las que se han llevado la peor parte. Hay quien ha perdido su tocado, que ha echado a volar ante las inclemencias meteorológicas. Afortunadamente han logrado recuperarlas.

La hija y el yerno del Príncipe Andrés han tenido mala suerte con el tiempo, pero al menos no les ha llovido. No hay más que recordar aquel 22 de mayo de 2004 pasado por agua en el que se casaron los Reyes Felipe y Letizia. Eso fue mucho peor que el viento.

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