EN LONDRES

La cena al estilo americano que Donald y Melania Trump ofrecieron al Príncipe Carlos y Camilla Parker

En su segunda noche en Reino Unido, el Presidente de Estados Unidos ha querido celebrar una cena con el matrimonio real en la embajada.

Victoria G. San Martín 05 Junio 2019 en Bekia

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El exquisito estilo inglés tiene poco que ver con el carácter estadounidense, algo que se ha demostrado durante el Viaje de Estado de Donald Trump y la Primera Dama a Reino Unido. Si durante su primera noche, la Reina Isabel II les recibía en el Palacio de Buckingham para celebrar una cena en su honor, al día siguiente el Presidente de Estados Unidos quiso responder invitando a su hijo el Príncipe Carlos y la Duquesa de Cornualles a una cena en la embajada de Estados Unidos, a la que tampoco faltó Theresa May. No obstante, en este duelo de anfitriones el despliegue de la Casa Real británica está lejos de parecerse a los esfuerzos de Trump.

Con un 'dress code' de esmoquin y vestido largo, la residencia del embajador americano Woody Johnson recibió la noche del 4 de junio a 60 invitados entre los cuales estaban el heredero al trono de Gran Bretaña y su consorte, Camilla Parker, que se han mantenido cerca del matrimonio Trump desde su aterrizaje en la explanada del Palacio de Buckingham.

Mientras, la Primera Ministra acudió al convite tras celebrar una rueda de prensa junto con el Presidente esa misma tarde, que derivó en un pacto favorable para los dos países. De esta forma las diferencias entre los royals y los políticos parecieron disiparse en una noche en la que Trump se sentó a cenar entre el Príncipe Carlos y la máxima defensora del 'Brexit'.

Una cena más íntima y 'normalita'

El menú escogido por la Primera Dama parecía satisfacer los gustos de su marido, que suele frecuentar restaurantes de comida rápida. Aunque en este caso el producto fuese exquisito y cocinado por los mejores chefs, los platos que se presentaron fueron ternera con patatas y helado de vainilla de postre. Nada que ver con el menú que presentó la Reina más longeva de las monarquías europeas: cordero de Windsor, filete de mero y variadas guarniciones. Pero donde mejor se pudo ver el contraste entre el gusto inglés y el americano fue en la bebida: mientras la noche del lunes incluía botellas de Château Lafite cosecha de 1990, un vino de Burdeos que se sitúa entre los más caros del mundo, en la Casa Windfield se sirvió Iron Horse, un vino californiano que ronda los 30 euros la botella.

Con este vino brindó Su Alteza Real con el Presidente, esta vez sin discurso como el que dio Isabel II, pero sí algunas palabras: "A Su Majestad, la Reina y sus Altezas Reales, el Príncipe de Gales y la Duquesa de Cornualles", dijo Trump al tiempo que chocaba su copa con Carlos de Inglaterra.

La cena transcurrió con un ambiente distendido, mientras un dispositivo de seguridad vigilaba atentamente los alrededores de la embajada. La seguridad se extremó después de lo ocurrido esa misma tarde, cuando una manifestación multitudinaria se reivindicó en contra del mandatorio republicano. Los manifestantes salieron a las calles de Londres exponiendo todo tipo de parodias, como un globo de un 'baby Trump' o un hombre cubierto por una máscara con el rostro del Presidente en el interior de una jaula. Trump negó lo ocurrido, diciendo que se trataba de "fake news".

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