LA GRAN MENTIRA

Esto fue lo que ocurrió el 2 de agosto, día en el que Kiko Rivera termina su relación con Isabel Pantoja

A pesar de que el DJ aseguró que no podía contarlo por consejo de sus abogados, la información acabó llegado a Jorge Javier Vázquez por otras vías.

BEKIA 14 Noviembre 2020 en Bekia

El pasado viernes 13 de noviembre Kiko Rivera se personaba en las instalaciones de Mediaset con los papeles que demostraban los engaños que su madre, Isabel Pantoja, había llevado a cabo para quedarse con la herencia de Paquirri y dejar a su propio hijo sin nada. El DJ confesó que empezó a tirar de la manta en el pasado día 2 de agosto, cuando ocurrió algo en Cantora de lo que no quería y no podía hablar por recomendación de sus abogados.

Pero horas más tarde, Jorge Javier Vázquez recibía en su teléfono móvil a través de José Antonio León con el hecho que había dinamitado de forma definitiva la relación entre madre e hijo. "Si quieres decirlo, puedes decirlo, pero yo no lo voy a decir", reconocía Kiko Rivera tras poder leer el mensaje en cuestión. Tal y como adelanta el presentador, la historia que conocía Kiko Rivera no era tal cual y como se la habían contado. Aquel día en cuestión, el DJ podía acceder a la habitación que el fallecido Paqurri tenía en Cantora y donde se encuentran sus objetos personales, aunque supuestamente no todos. O al menos así lo había hecho saber la propia Isabel Pantoja. Años atrás, un juez había sentenciado que la tonadillera tenía que entregar a los hijos mayores del fallecido torero, Fran y Cayetano Rivera, los objetos personales que se encontraban guardados bajo llave en aquel cuarto.

"Yo había entrado en varias ocasiones en esa habitación y ahí no había nada"

24 horas más tarde, Pantoja denunciaba un robo de, precisamente, estos mismos objetos. Esta casualidad siempre hizo que estuviese en el limbo de la duda si realmente había tenido lugar o no. Ahora, con su propio hijo en su contra, la verdad ha acabado saliendo a la luz. "En Cantora, el 2 de agosto, se abrió la habitación de Paquirri que estaba siempre cerrada y Kiko vio que estaba absolutamente todo lo de su padre", algo que demostraría que aquel presunto robo había sido una mentira.

"No quiero hablar de esto", eran las primeras palabras del DJ después de que este bombazo se conociese mediáticamente. "Es un antes y un después. Fue de casualidad, no fue buscada", confesó. La puerta de aquella habitación hasta ahora hermética se encontraba abierta y el DJ pudo ver con sus propios ojos lo que tanto tiempo había sido una mentira: "Yo en ese momento entro en estado de shock. Yo había entrado en varias ocasiones en esa habitación y ahí no había nada", reconoció: "Yo el día que me entero llamo por teléfono a mis hermanos". Kiko Rivera reconoce que, tras descubrir lo que había detrás de aquella puerta, se puso en contacto con su madre, pero su actitud fue la misma de siempre: "Ella seguía en su historia. Tengo los mejores, pero no los voy a enseñar", asegura: "Ahora entendéis porque en ese momento mi vida cambia. No ha venido nadie a contarme que eso es mentira, me lo encuentro yo".

La historia del robo que nunca ocurrió

Pero Paloma García Pelayo tenía más detalles de cómo ocurrió aquel determinante momento: "La habitación estaba abierta porque le estaban haciendo algún tipo de mejora y tú descubres esos trajes de tu padre que, como todos hemos escuchado durante tantos años, Carmen Ordóñez reclamó judicialmente tras el reparto del 87", relata. "Todo eso le tocó a sus hijos en lotes perfectamente detallados pero tu madre nunca quiso entregarles". Tal y como tiempo atrás había contado ya Francisco Rivera en una entrevista con Risto Mejide, al día siguiente de ganar la sentencia se personó en Cantora en compañía de su abogado para recuperar lo que era suyo, pero "tu madre le dice lo del robo".

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