CASI PERFECTA

Todos los aciertos y el único fallo de la Reina Letizia en el cónclave royal por el funeral de Constantino de Grecia

Puede que a Doña Letizia no le gusten especialmente los cónclaves royals, pero no hay duda de que algunos le sientan bien.

Guillermo Álvarez 18 Enero 2023 en Bekia

Galería: Funeral de Constantino de Grecia

Galería: Royals en la cena previa al funeral de Constantino de Grecia

Puede que a la Reina Letizia no le gusten los cónclaves royals, y por eso los evita si puede hacerlo, como ocurrió con la cena de gala por el 18 cumpleaños de Ingrid Alexandra de Noruega. Pero para no gustarle, su paso por Grecia ha sido todo un éxito y su imagen ha salido más reforzada, algo que para una Reina es fundamental. A Doña Letizia le importa mucho su trabajo institucional, muchísimo, y se esfuerza todo lo que puede y más, pero a veces olvida que en las Casas Reales reinantes, la imagen lo es todo, y que se puede decir mucho con gestos y quedar bien, como ha ocurrido en Atenas.

El 10 de enero de 2023 murió Constantino de Grecia a los 82 años. Pese a los esfuerzos de sus hijos, el Gobierno griego no accedió a ofrecerle un funeral de Estado. Cierto es que Constantino II fue Rey de los Griegos entre 1964, fecha en la que subió al trono, y oficialmente hasta que en 1974 un referéndum arrojó que Grecia dejaba de ser una Monarquía. Pero cierto es también que se le retiró la nacionalidad, tomando la danesa en 1983 por cortesía del país natal de su esposa, la Reina Ana María, nacida princesa de Dinamarca. Eso sí, se activó un dispositivo de seguridad para proteger a los dignatarios extranjeros, que se esperaba que fuera muchos.

Los Reyes Felipe y Letizia no tenían por tanto obligación de ir al no ser un funeral de Estado, pero Constantino II fue Rey, y además su tío, así que era evidentemente que el viaje tenía que producirse. Y ya que se iba, se iba bien. El primer acierto, no solo de la Reina Letizia, sino también de Felipe VI, fue acudir en la víspera a la cena que la Familia Real Griega ofreció a los royals extranjeros en el Hotel King George de Atenas. Era el comienzo de un cónclave royal en el que Doña Letizia dio un golpe de efecto, esto ya acierto solo de ella. Todos sabían que la prensa esperaba a la salida del hotel, así que Doña Letizia decidió salir del establecimiento mostrando que se ha reconciliado con Marie Chantal de Grecia.

Casi 5 años después del choque de Reinas y de que Marie Chantal de Grecia criticara el comportamiento de la Reina Letizia con Doña Sofía y dijera que "había mostrado su verdadera cara", las dos primas políticas dejaron atrás el pasado y escenificaron una reconciliación con la que se acababa la expectación siempre que podía haber un encuentro público de ambas. La Princesa Marie Chantal se disculpó, la Reina Letizia lo aceptó, y como si nada hubiera ocurrido. Otro acierto de Doña Letizia.

Al día siguiente se celebró el funeral de Constantino de Grecia en la Catedral Metropolitana de Atenas. Mientras los Borbón y Grecia llegaron antes y juntos, como familia cercana del último Rey de los Helenos, los Reyes Felipe y Letizia aparecieron después y por su lado, no como sobrinos, que también, sino como representantes de la Casa Real Española. Y más aciertos. Al ver aparecer a la Reina en la explanada de la Catedral ateniense se pudo ver su espléndido look.

Su abrigo-vestido negro recordó al que llevó en la Abadía de Westminster el 29 de marzo de 2022 para el homenaje al Duque de Edimburgo. En aquella ocasión escogió el verde por el Edinburgh Green, el color del Duque de Edimburgo, mientras que para el funeral del Rey Constantino fue simplemente de negro, pero habiendo realizado ese guiño.

Y hubo más. Ni acierto ni desacierto haber sacado de su joyero personal unos pendientes de lágrimas de diamantes, pero sí se apuntó un tanto con el broche que llevaba, una joya que parecía la Peregrina, pero que no lo era. Doña Letizia se colocó sobre el abrigo un broche con perla grande gris pálido rodeada de brillantes del que cuelga una perla en forma de pera que llegó a la Familia Real con Isabel II y que la Reina Victoria Eugenia incorporó a las joyas de pasar.

Que la Reina Letizia haya optado por llevar una pieza discreta, entendiendo discreta como pequeña y no tan aparatosa como otras joyas menos apropiadas para un funeral, deja claro la relevancia que dio a la despedida de Constantino de Grecia, que era su tío político, pero que también fue un Rey.

Doña Letizia se mostró muy atenta y cariñosa con Pablo de Grecia, jefe de la Casa Real Griega tras la muerte de su padre, y que fue el encargado de recibir a los miembros de Casas Reales que acudieron al funeral de Constantino de Grecia. Sin duda, otro acierto. Ya en el interior de la Catedral Metropolitana saludó a los royals y personalidades que estaban más cerca. No se acercaron a los Reyes Juan Carlos y Sofía y a las Infantas Elena y Cristina, que estaban al otro lado, pero al ver que sus sobrinos Marichalar y Urdangarin se encontraban en la tercera fila de su misma ala, les lanzó un beso. En ese momento las cámaras enfocaban a Pablo y Miguel Urdangarin, que respondieron a su tía con una sonrisa. Ese gesto de la Reina con sus sobrinos fue sin duda otro gran acierto.

A la salida del funeral la prioridad fue para la Familia Real Griega, para los hijos y nietos del Rey Constantino. Una vez salieron ellos ya pudieron hacerlo los representantes de las Casas Reales, que se quedaron un rato a las puertas de la Catedral Metropolitana y tuvieron un tiempo para charlar... los que quisieron.

Si bien antes de la misa Doña Letizia estuvo charlando muy amigablemente con la Reina Matilde, a las puertas de la Catedral Metropolitana no tenía tantas ganas de hablar a pesar de tener al lado a la Reina Máxima de Holanda, con la que años atrás tenía una relación bastante cercana. Fue ese el único fallo de la Reina Letizia, que podría haber aprovechado la ocasión para mostrarse más habladora con la Reina de Países Bajos para redondear su paso por Atenas.

Los Reyes Felipe y Letizia se marcharon de allí cuando se les indicó, recibiendo tantos aplausos como cuando llegaron. De hecho, fueron los más aclamados junto a la Reina Ana María de Grecia, el Príncipe Pablo de Grecia, la Reina Sofía y la Princesa Irene de Grecia. En Tatoi todavía hubo más. Los royals viajaron hasta la antigua residencia de la Familia Real Griega para el entierro del Rey Constantino, que descansa para la eternidad con sus antepasados. Casa Real divulgó algunas fotos en las que Doña Letizia se marcaba más tantos.

Muy atenta con la Reina Sofía

Si bien a la Reina Letizia no se le 'exige' especialmente que sea amable con el Rey Juan Carlos, sí se le critica que no lo sea con la Reina Sofía. Sea por imagen o porque simplemente le salió arropar a su suegra en el día en el que enterraban a su querido hermano, la Reina Letizia estuvo muy pendiente de ella en todo momento. Caminaron juntas del brazo mientras Felipe VI hacía lo propio con su tía Irene. En la misma foto se veía a Miguel Urdangarin teniendo un gesto cariñoso con la Infanta Cristina, demostrando lo cariñosos que son los Urdangarin con su madre.

En otra imagen se veía a la Reina Sofía arropada por el Rey Felipe y por la Reina Letizia, que cogían cada uno a Doña Sofía por el brazo, otro gesto de cariño hacia su suegra que le ha hecho ganar puntos no solo con ella, sino con los que no ven con buenos ojos que la Reina Letizia no sea amable con la Reina Sofía, y más en un día tan difícil para ella al despedir a su hermano.

El cónclave royal reunió a las 10 Casas Reales reinantes de Europa, a la Casa Real Jornada y a representantes de Casas Reales no reinantes, como la de Rumanía, la de Bulgaria, la de Serbia, la de Irán o la de Rusia, pero no todos se quedaron al almuerzo final con el que la Familia Real Griega agasajó a sus parientes royals en el Hotel Gran Bretaña de Atenas.

La Princesa Ana y Sir Timothy Laurence, los Reyes de Bélgica, los Reyes de Suecia, Alberto de Mónaco y los Reyes Felipe y Letizia no se quedaron al almuerzo. ¿Fue un fallo en este caso? En absoluto. Los Reyes de España debían volver a Madrid para retomar su agenda oficial. Y hasta ahí un cónclave royal que fue triste al tratarse de un funeral, pero que ha servido a la Reina Letizia para mejorar su imagen y para que no vea esas reuniones royals como algo negativo, sino todo lo contrario.

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