Masako de Japón, así han sido los momentos más duros de la Princesa triste

LA MUJER DE NARUHITO

Masako de Japón, así han sido los momentos más duros de la Princesa triste

La mujer del Príncipe Naruhito lleva luchando contra una depresión desde que contrajera matrimonio con el Heredero al Imperio.

Masako de Japón, así han sido los momentos más duros de la Princesa triste

Masako de Japón es una de las grandes desconocidas para la mayor parte de los lectores, pues si bien han sido muchos los rumores que sobre ella han circulado a lo largo de los años, lo cierto es que eso es todo: simples suposiciones. Y es que las pocas noticias publicadas de la que en 2019 se convertirá en la Emperatriz consorte de Japón, suelen tener que ver con sus escasas apariciones públicas, así como sobre su ya reconocida depresión. Pero, ¿qué le ha pasado realmente a Masako de Japón y por qué es conocida como la Princesa triste?

1 Una carrera truncada

La que hoy día es conocida como la Princesa triste, no siempre lo fue. De hecho, durante sus años de juventud, Masako era una mujer alegre que soñaba con viajar por el mundo y tener, como su padre, una larga y exitosa carrera diplomática en el país nipón. Y es que su progenitor, Hisashi Owada, no solo desarrolló su trayectoria profesional en este campo, sino que también fue el Presidente del Tribunal Internacional de Justicia.

Naruhito y Masako de Japón en la investidura de Guillermo Alejandro de HolandaNaruhito y Masako de Japón en la investidura de Guillermo Alejandro de Holanda

Lo cierto es que desde bien pequeña vivió junto a su familia en ciudades como Moscú, Nueva York o Boston y, tras pasar una pequeña temporada en su país natal, se embarcó a Estados Unidos para cursar sus estudios universitarios. Sin embargo, antes de partir lo que no sabía la que actualmente es Masako de Japón es que, por entonces, su destino ya estaba ligado al del Príncipe Naruhito.

2 Una promesa de amor insuficiente

Ahora bien, lo que para muchos podría ser considerada como una romántica y bonita historia de amor, para Masako de Japón fue todo lo contrario. Y es que a ella parecía no atraerle demasiado la vida imperial que le esperaba si llegaba a casarse con el Heredero nipón, y quizás movida por ese sentimiento llegó a rechazar hasta cuatro veces la proposición de matrimonio.

Naruhito y Masako de Japón en el día de su bodaNaruhito y Masako de Japón en el día de su boda

El Príncipe Naruhito no daba muestra de querer a otra mujer y por ello le prometió que siempre la protegería y la cuidaría ante el reto que a ambos se les presentaba, pues, entre otras cosas, cabe destacar que Masako de Japón tuvo que renunciar a su carrera diplomática. Sin embargo, esta promesa no fue suficiente y, desde que entrara a formar parte de la Familia Imperial en 1993, cayó en una profunda depresión que durante años le ha impedido cumplir con sus funciones como Princesa.

Lo cierto es que, durante siete años, Masako de Japón no se dejó ver en público y las únicas explicaciones que oficialmente se daban al respecto era que la Princesa estaba aquejada de un profundo estrés por su posición y aquello le impedía desarrollar sus actos con total normalidad. Desde aquel momento se convirtió en habitual la imagen del Príncipe Naruhito acudiendo en solitario a los actos oficiales y, ante las profundas críticas que emanaban desde la propia sociedad nipona, el Heredero dio un paso al frente y salió en su defensa.

3 Problemas con el Heredero

Sin embargo, sus problemas de adaptación a la vida imperial no hacían más que crecer y, por ello, el que terminó por convertirse en asunto de Estado fue el de la concepción del Heredero. Es decir, en el país nipón domina la ley sálica y, en este sentido fuentes cercanas a la familia señalaban que la Princesa Masako se sentía presionada por tener que concebir un varón para asegurar la continuidad en el trono.

Los Príncipes Naruhito y Masako de Japón y la Princesa AikoLos Príncipes Naruhito y Masako de Japón y la Princesa Aiko

No obstante, el matrimonio solo ha tenido una hija, llamada Aiko y, como consecuencia de la mencionada ley imperante, no podrá convertirse en Emperatriz de su país. Es por ello que la opinión pública japonesa se cebó con la mujer del Príncipe Naruhito por no haber podido dar a luz un vástago varón y, según medios conocedores de la Familia Imperial, esta situación fue un palo muy duro para una Princesa que se sumió aún más en una profunda y permanente depresión.

De manera que, ante esta situación, el Heredero emitió un comunicado en el que confirmaba que el matrimonio no tendría más hijos, además de que el problema sucesorio quedaba solucionado en su sobrino, el Príncipe Hisahito, quien una vez que Naruhito pase a ser Emperador, se convertirá en el Heredero al trono.

4 Aiko, su otra gran preocupación

Si Masako de Japón no tenía suficiente con su delicado estado de salud, su hija Aiko pasó de la noche a la mañana a convertirse en un fuerte dolor de cabeza para sus progenitores. Ahora bien, no fue por ella, sino que los culpables fueron sus compañeros de escuela. Y es que, durante los años que la Princesa cursó los estudios de primaria, fueron muchas las ocasiones en las que la pequeña decía estar indispuesta para así no acudir al colegio, hasta que, finalmente, sus padres descubrieron los miembros de su clase tenían "comportamientos bruscos" con Aiko de Japón, según recogía el comunicado oficial.

La Princesa Aiko de JapónLa Princesa Aiko de Japón

Sin embargo, este no fue el único problema que aquejó la joven, sino que en 2016 su salud le jugó una mala pasada para preocupación de su madre. Y es que, si bien ni las causas ni las explicaciones fueron muy claras, lo cierto es que la Princesa Aiko estuvo más de un mes sin acudir a la escuela en lo que aseguraban que se debía a un sobreesfuerzo en una prueba física que, incluso la había impedido andar durante semanas.

Afortunadamente, la joven se repuso y apenas un año después consiguió finalizar la educación secundaria para tranquilidad de su madre, pues tras este episodio fueron muchos los que llegaron a temer que la Princesa volviera a caer en una depresión de la que parecía ya empezaba a recuperarse.

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