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La 79ª edición de los Premios BAFTA se convirtió anoche en un inesperado escaparate institucional para la monarquía británica. En medio del terremoto provocado por la reciente detención del ex Príncipe Andrés por presunta mala conducta en un cargo público, los Príncipes de Gales, Kate Middleton y el Príncipe Guillermo, reaparecieron juntos sobre la alfombra roja del Royal Festival Hall de Londres tras tres años de ausencia. Su presencia, cuidadosamente calculada, se interpretó como un gesto de estabilidad en uno de los momentos más delicados para la Casa Real en décadas.
Kate Middleton, de 44 años, regresó a los BAFTA después de dos ediciones marcadas por su enfermedad. En 2024, su tratamiento contra el cáncer la obligó a retirarse temporalmente de la vida pública. En 2025, Guillermo acudió en solitario mientras ella continuaba recuperándose. Este año, sin embargo, la pareja reapareció cogida del brazo, sonriente y visiblemente cómplice, consciente de la expectación que generaba su presencia. Su llegada eclipsó incluso a estrellas como Emma Stone, Kate Hudson o Kirsten Dunst, que desfilaron por la alfombra roja minutos antes.
Kate Middleton y el Príncipe Guillermo en la alfombra roja de los premios BAFTA | Foto: Kensington PalaceLa Princesa de Gales deslumbró con un vestido de Gucci confeccionado en gasa rosa en distintos matices, con escote en V, cuerpo drapeado y falda vaporosa. Se trata de un diseño que estrenó en 2019 y que ahora recupera como gesto de sostenibilidad, una línea que Kate ha adoptado para reforzar su imagen de responsabilidad y continuidad. Completó el look con un cinturón de terciopelo burdeos y un clutch a juego, además de su característica melena suelta ondulada. Guillermo, perfectamente coordinado, apostó por un esmoquin con chaqueta velvet en el mismo tono burdeos, un detalle que no pasó desapercibido para los expertos en comunicación institucional.
Desde que asumió el patronazgo de la academia en 2016, Kate se ha convertido en una figura clave para los BAFTA. Su presencia no solo aporta glamour, sino que refuerza el vínculo entre la corona y la industria cinematográfica británica. La experta en protocolo María José Gómez Verdú destaca que la asistencia de la princesa " consolida la idea de que el cine y la televisión forman parte del patrimonio estratégico del Reino Unido ", y subraya que su papel en la gala trasciende lo ceremonial. Su naturalidad con actores y cineastas, unida a una imagen pública cuidadosamente construida, ha convertido a Kate en uno de los rostros más influyentes de la institución.
El Príncipe Andrés entregando un premio BAFTA | Foto: Kesington PalaceDurante la tradicional conversación previa a la ceremonia, la Princesa confesó que intenta que sus hijos "se interesen un poco más por el cine" y reconoció que estuvo "a punto de llorar" con Hamnet, una de las películas premiadas de la noche. Guillermo añadió que su mujer se sintió especialmente conmovida por la banda sonora y la historia de duelo intergeneracional que narra la cinta.
La aparición de los Príncipes de Gales adquiere un significado especial en un momento en el que la monarquía británica atraviesa una crisis sin precedentes. La detención del ex Príncipe Andrés ha hundido la popularidad de la institución a mínimos históricos, y los expertos coinciden en que Kate y Guillermo son ahora el principal sostén de la imagen pública de los Windsor. La analista Judi James asegura que la presencia de la pareja "transmite unidad, calma y madurez", y destaca que Kate "está más segura que nunca y se ha convertido en el rostro más sólido de la familia real".
El diseñador Juan Avellaneda interpreta sus estilismos como una maniobra de comunicación perfectamente calculada. Según explica, el uso del burdeos por parte de ambos "no es casual", sino una forma de proyectar unidad y fortaleza en un momento de máxima tensión institucional. Avellaneda destaca que los Príncipes "no compiten entre ellos, sino que se complementan ", y que su estilo, inspirado en el glamour del Old Hollywood, busca transmitir una imagen atemporal, alejada de las tendencias pasajeras.
La última vez que Kate asistió a los BAFTA fue en 2023. Su debut en la gala se produjo en 2017, cuando ya era madre de George y Charlotte, y desde entonces se ha consolidado como uno de los iconos más fotografiados del evento. En 2018, embarazada de Louis, deslumbró con un vestido verde de Jenny Packham que se convirtió en uno de los looks más comentados de la noche.
El futuro de la Corona inglesa
En esta edición, su regreso ha sido interpretado como un mensaje claro: la monarquía sigue en pie y su futuro pasa inevitablemente por los Príncipes de Gales. En un momento en el que la institución necesita proyectar estabilidad, continuidad y confianza, Kate y Guillermo han demostrado que su papel va mucho más allá de la representación. Su aparición en los BAFTA no solo fue un gesto cultural, sino un movimiento estratégico destinado a reforzar la imagen de la corona en plena tormenta mediática.
