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La fractura en el seno de los York parece haberse hecho definitiva. Según publica el Mail on Sunday, la Princesa Eugenia, de 35 años, ha cortado toda comunicación con su padre, Andrés Mountbatten-Windsor, a raíz de su vinculación con el magnate Jeffrey Epstein. La decisión llega en uno de los momentos más delicados para el ex Duque de York, que desde octubre vive las consecuencias de la histórica medida tomada por Carlos III: la retirada de todos sus títulos, honores y privilegios, así como la rescisión del contrato que le permitía residir en Royal Lodge junto a su exmujer, Sarah Ferguson. El distanciamiento de su hija menor habría dejado a Andrés "devastado", según fuentes citadas por el medio británico.
El Príncipe Andrés de Inglaterra con sus hijas Beatriz y Eugenia en la boda del Príncipe Harry y Guillermo de InglaterraEugenia, fundadora de The Anti-Slavery Collective, una organización dedicada a combatir el tráfico sexual, habría tomado esta decisión tras la negativa de su padre a disculparse públicamente con las víctimas de Epstein. Para ella, que lleva años trabajando en causas vinculadas a la explotación y la vulnerabilidad, esta falta de responsabilidad resulta incompatible con mantener una relación cercana. Según la fuente consultada por el Mail on Sunday, la ruptura es total: " No hay ningún contacto, nada. Es como en el caso de Brooklyn Beckham: ella lo ha eliminado por completo de su vida ". La Princesa tampoco habría visitado a su padre durante las pasadas Navidades, un gesto que confirma la profundidad del distanciamiento.
Mientras tanto, su hermana mayor, la Princesa Beatriz, estaría adoptando una postura más matizada. Aunque la relación con su padre también se ha visto afectada, Beatriz intenta mantener un equilibrio entre preservar su vínculo familiar y no comprometer su posición dentro de la Casa Real. Prueba de ello fue la invitación a Andrés al bautizo de su hija Athena, celebrado el pasado 12 de diciembre en la capilla real del Palacio de St James. El acto supuso la primera vez que Andrés y Sarah Ferguson entraban en un Palacio Real desde que Carlos III les retiró todos sus títulos. Sin embargo, el ex Duque no asistió a la celebración posterior en un pub londinense, lo que evidencia que la situación sigue siendo tensa.
El futuro inmediato de Andrés y Sarah Ferguson también está marcado por la incertidumbre. Ambos deberán abandonar Royal Lodge antes del 25 de enero, la mansión en la que han vivido durante décadas y donde han construido buena parte de su historia familiar. Aunque Ferguson ha apoyado a su exmarido durante años, fuentes cercanas aseguran que ahora está lista para "abrir sus alas" y no tiene intención de mudarse con él a la nueva residencia asignada en la finca de Sandringham. La Duquesa, profundamente afectada por el escándalo, habría perdido prácticamente todo: su hogar, varios proyectos laborales y buena parte de su estabilidad pública.
Sarah Ferguson, tentada por contar su versión
En este contexto, algunas fuentes apuntan a que Sarah Ferguson estaría valorando ofertas de seis cifras para contar su versión de los hechos, una entrevista que podría convertirse en uno de los testimonios más explosivos de la realeza británica en los últimos años. Mientras tanto, la distancia entre Andrés y sus hijas refleja el impacto devastador que el caso Epstein ha tenido no solo en su reputación pública, sino también en su vida privada. Y, por ahora, todo indica que la reconciliación con Eugenia no está ni siquiera sobre la mesa.
