SU PEOR MOMENTO

Ana Obregón se refugia en la fe tras la muerte de su hijo Álex Lequio

La actriz ha encontrado un remanso de paz entre tanta tristeza, refugiándose en la religión en uno de sus peores momentos.

Tamara García Copado 17 Junio 2020 en Bekia

Galería: Ana Obregón y Alessandro Lequio, unidos en el dolor por la muerte de su hijo Álex Lequio

Fue el 13 de mayo cuando murió Álex Lequio, y desde ese momento Ana Obregón se ha refugiado en sus seres queridos, sobre todo en sus hermanas Celia y Amalia, quien ha contado que aunque esta triste, está bien. Lejos de sus pilares fundamentales, parece que para superar su duelo ha encontrado un nuevo refugio y ha decidido salir de casa para acudir a la iglesia.

Esta es una de sus primeras salidas desde que se encerrada en su casa de La Moraleja, peor no ha parado de recibir visitas, entre las que se encuentra la de Alessandro Lequio y María Palacios, muy pendientes de ella en todo momento en estos momentos delicados. Según la revista Semana, la actriz fue con una de sus hermanas a una iglesia que está cerca de su domicilio y puede que haya comenzado a preparar la misa funeral de su hijo Álex Lequio.

El funeral del joven se celebró en la más estricta intimidad debido al estado de alarma, por lo que sus padres tan solo pudieron estar acompañado de muy pocas personas. El aforo era reducido, pero la novia de Álex no se separó de la expareja mientras le daban el último adiós. Primero en Barcelona y luego en Madrid, en estos momentos han compartido su tristeza, aunque sin ningún lugar a dudas la que lo está pasando es Ana Obregón, en el sentido de que Lequio poco a poco ha ido volviendo a su rutina, ha regresado al trabajo y ha sido visto paseando con su hija Ginevra haciendo recados cerca de su casa.

Durante los últimos años, la presentadora se ha mostrado muy creyente, en concreto desde que su hija enfermó, y es que aunque no rezaba ni iba a misa, cuando el joven estuvo hospitalizado enNueva York, sintió una especie de necesidad por entrar en una pequeña iglesia. "Me llamaba, me reconfortaba", aseguró sobre este asunto. Fue en ese momento cuando comenzó a acudir a misa durante los siete meses que estuvo allí apoyando a su hijo en todo momento, y este hecho llamó la atención a sus hermanas. Por otro lado, desde ese momento también ha comenzado a sentir devoción por un santo, San Francisco de Asís, a quien cada día le encendía una velita.

Otra pérdida dolorosa

En este corto transcurso de tiempo desde que su hijo murió, la actriz ha sufrido otro duro golpe, puesto que se ha muerto su perra Luna, a la que estaba muy unida y que le ha dejado un vacío horrible. Ella misma expresaba su deseo en las redes sociales sobre reencontrarse con ella y con su hijo cuanto antes.

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