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La Infanta Sofía ha vuelto a convertirse en protagonista de la agenda institucional con su segundo acto en solitario, una cita que ha marcado un antes y un después en su imagen pública. Apenas unos días después del funeral de su tía abuela Irene de Grecia en Atenas, la hija menor de los Reyes ha regresado a España para visitar el Centro de Cría y Adiestramiento de la Fundación ONCE del Perro Guía, en Boadilla del Monte, donde ha mostrado una versión mucho más espontánea, relajada y cercana.
La Infanta Sofía junto a los cachorros en formación de la Fundación ONCE del Perro Guía | Foto: TwitterEl entorno no podía ser más propicio para ella. Gran amante de los animales, una pasión que comparte con su abuela, la Reina Sofía, la Infanta ha disfrutado entre cachorros y perros en formación, acariciándolos, observando su adiestramiento y participando en una jornada que parecía hecha a su medida. Esta conexión emocional ha sido clave para ver una Sofía distinta a la de su primer acto en solitario, donde se mostró tensa y hermética. Según la psicóloga Lara Ferreiro, entonces " se la vio nerviosa y forzada ", con un lenguaje corporal rígido. Hoy, en cambio, su rostro relajado y su actitud fluida han evidenciado un cambio notable.
La liberación de estrés ha sido evidente desde los primeros minutos. Lejos de la rigidez inicial de su debut institucional, Sofía ha dejado que su lado más natural aflore, sonriendo con frecuencia, interactuando con soltura y mostrando una comodidad poco habitual frente a las cámaras. Su amor por los perros, y la ausencia de su propio labrador Jan, al que echa de menos desde que estudia en Lisboa, ha actuado como un catalizador emocional que la ha ayudado a soltarse y a disfrutar del acto.
Durante la visita, la Infanta ha recorrido las instalaciones del complejo, que cuenta con capacidad para 175 perros destinados a mejorar la autonomía de personas con discapacidad visual. Ha estado acompañada por la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con quien ha compartido varios momentos de complicidad mientras observaban el trabajo de los adiestradores. La cita, además, ha coincidido con un día muy especial para su familia: el 58 cumpleaños del Rey Felipe, con quien podrá celebrar en privado antes de regresar a Lisboa para continuar sus estudios de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en el Forward College.
En el plano estilístico, Sofía ha apostado por un look sencillo y juvenil: blazer gris oscuro de Zara, jersey negro, vaqueros ligeramente acampanados y botas cómodas para combatir el frío. Su melena suelta y unas pestañas marcadas han completado un conjunto natural y acorde al carácter relajado del acto. Una elección que contrasta con el traje blanco que llevó en su primer compromiso en solitario, más formal y rígido, y que hoy ha cedido paso a una imagen más fresca y acorde a su generación.
La Infanta Sofía junto a los perros guía en formación de la Fundación ONCE del Perro Guía | Foto: TwitterExpertos en protocolo, como María José Gómez y Verdú, destacan la importancia de estos actos para definir el perfil institucional de Sofía: " Sirven para marcar su propio camino, no para competir con nadie. Se espera de ella naturalidad, serenidad y una actitud acorde a su edad, siempre dentro del marco de neutralidad que exige la Corona". Y, según los analistas, la Infanta ha cumplido con creces : protocolo impecable, escucha activa y una presencia mucho más segura que en su primera aparición.
Un guiño a la Reina Sofía en pleno duelo familiar
Su visita también ha sido interpretada como un guiño a la Reina Sofía, muy vinculada históricamente a causas animalistas y solidarias. En pleno duelo por la muerte de su hermana Irene, la Emérita no ha retomado aún su agenda pública, y la presencia de su nieta en un acto tan afín a sus intereses ha sido leída como un gesto de continuidad y cariño. Con este segundo acto en solitario, la Infanta Sofía consolida su papel institucional y muestra una evolución clara: más natural, más segura y más consciente del rol que le corresponde dentro de la Familia Real, aunque no esté llamada a reinar. Un paso firme en su propio camino.
