SU LADO MÁS PERSONAL

Miguel Bosé habla de su orientación sexual y sus hijos: "La gente sabía lo que yo era sin contarlo"

Miguel Bosé ha concedido una entrevista ala revista Shangay por su treinta aniversario, hablando de aspectos muy personales de su vida.

Tamara García Copado 01 Febrero 2024 en Bekia

Con motivo del treinta aniversario de la revista Shangay, Miguel Bosé ha concedido una entrevista muy personal en la que ha hablado de muchos aspectos de su vida, como su fama, su orientación sexual, su activismo en la sombra o su vida familiar. De momento está viviendo en México y no tiene pensado regresar a España, tal y como ha expresado: "Por el momento estoy muy bien donde estoy, mis hijos se han adaptado a México y son los que mandan en mi vida. Es un país maravilloso, ahí están estudiando, tienen sus amigos, su vida. Cuando lleguen al final de sus estudios, ya veremos".

Desde la revista le han preguntado por su éxito y por cómo se convirtió en un icono pese a que en ningún momento dijo que pertenecía al colectivo LGBTIQ+. "Hay que hacer las cosas con mucha naturalidad, que es de lo que yo siempre presumo. Todos los cambios y todas las actitudes, las luchas, los apoyos que hice..., los hice de forma muy natural, jamás forcé absolutamente nada, y creo que eso fue muy bien recibido, dejó mucho poso", ha comentado.

En cuanto a cómo consiguió triunfar siendo 'hijo de' ha comentado: "A los 19 años yo me presento en un programa de televisión cantando. Nadie sabía ese día si tenía dones o no, qué iba a ser o lo que iba a hacer con mi vida. Solo que era 'hijo de'. Y de repente, a partir de ese momento empieza una carrera que no tiene nada que ver ni con la de mi padre ni con la de mi madre. A partir de ese momento se construye una figura, una carrera, un contenido, que a lo largo de los años... pues aporta mucho, en música y en otros muchos aspectos. Por lo cual, dejo de ser el hijo de mis padres, para ellos pasar a ser los padres de...".

Nunca se ha escondido, pero siempre ha sido muy ambiguo con su vida, es más, pasaron más de veinte años hasta que se supo de su relación con Nacho Palau. "Yo he sabido siempre qué es lo que no quería. Eso lo sabía inmediatamente. De cien posibilidades, ese 'no' excluía el noventa, solamente tenía que trabajar diez. Luego ver cuál de esas diez era la que más me gustaba".

Es consciente de su papel como referente LGTBIQ+, pero siempre, de algún modo, en la sombra. "Es que la única manera de que sucedan las cosas, y de que estas trasciendan, es que sean naturales y coherentes. Mucha gente especulaba, pensaba, o 'quería que' fuese del colectivo, que hablase, que me expresase, que me declarase... Y, primero, yo no estaba a gusto, digamos, en un primer momento. Y luego tampoco pensé que fuese necesario, simplemente con una actitud... Esa actitud tenía un inmenso perfume. La gente olía, la gente sabía lo que yo era sin tener necesidad de contarlo. Pero ese misterio añadido fue lo que más potenció ese icono, y lo que más ayudó a la comunidad, porque el grado de vulgaridad que puede llegar a alcanzarse cuando la gente declara lo que es... En aquella época al principio todo era tremendo, y yo me decía 'no hace falta'", ha explicado sobre cómo se sentía.

Está claro que ha sido criticado por no decir abiertamente que es gay, pero no le ha importado: "Y cuando lo dices, se te critica también. Y te dicen ¿por qué lo hiciste o por qué no lo hiciste antes? Hubieses ayudado a mucha gente... Cada uno que se masque su chicle, porque yo bastante tenía con el mío. Y no creo que esas cosas puedan guiar o ayudar a determinada gente. Uno se siente cómodo o no se siente cómodo, y tiene el derecho de decirlo o no. Ver cuándo lo dice, cómo lo dice. Muchas veces yo creo que mucha gente que hubiese estado predispuesta a declararse antes de lo que lo hizo, no lo hizo precisamente porque había una presión de la comunidad, del colectivo, muy mal llevadera. Uno se sentía a veces ahogado".

Su defensa de los enfermos de sida

A instancias de que contara cuál era su orientación sexual o no, siempre mostró su apoyo a los enfermos de VIH por los estigmas y prejuicios de la sociedad. "Lo hice porque vi la postura que tenía la sociedad ante la enfermedad, que en aquella época era mucho peor, porque no era un síntoma, no era un diagnóstico: se convirtió en una acusación. Se señalaba a la gente que tenía sida, porque, de paso, se le podía llamar libertino, maricón, drogadicto... En fin. La sociedad, los medios de comunicación y los Gobiernos hicieron mucho daño en ese sentido, porque no lo explicaron en el momento como una enfermedad que tocaba a cualquiera. No era una enfermedad exclusiva de un colectivo".

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