LA VIDA DE UNA ACTRIZ

Luces y sombras de la vida de Meg Ryan: momentos felices y otros no tanto

La actriz conoció el éxito profesional y personal y también el fracaso. Tras muchas alegrías y penas enfila su madurez con esperanza.

Tamara García Copado 19 Noviembre 2016 en Bekia

Meg Ryan, cuyo nombre real es Margaret Mary Emily Anne Hyra, nació en Estados Unidos el 19 de noviembre de 1961 y es conocida principalmente por ser actriz de cine, aunque también ha salido en televisión, y se ha dedicado a la producción. Su carrera como actriz comenzó cuando era muy joven interviniendo en una serie de televisión para poco después conseguir su primer papel relevante en la película 'Top Gun' y después se sucedieron muchos papeles en su vida. Su carrera como actriz empezó muy bien para verse estancada con el paso del tiempo, y después en el amor ha experimentado cambios que no le han beneficiado como esperaba.

Ahora su carrera está bastante parada que, en sus inicios, y su cambio físico podría ser uno de los motivos. A continuación, hacemos un repaso por sus luces y sus sombras, tres momentos en los que le ha ido muy bien, y otros dos en los que no tanto.

1 Sus romances

Se conocieron en el rodaje de una película, 'Innerspace', es lo que suele suceder si eres actor, y en el año 1987 comenzaron a salir. Su gran boda llegó en el año 1991 y un año más tarde se convirtieron en padres de un niño, Jack. Por lo que parece las cosas no iban muy bien, aunque fue una de las épocas más bonitas tanto de la vida de Meg Ryan como de Dennis Quaid.

Una infidelidad parecía indicar que ese era el motivo para que se produjera una ruptura entre ellos dos hacia el año 2000, cuando Meg Ryan se enamoró del también actor Russell Crowe, pero ocho años más tarde ella aseguró que los problemas matrimoniales ya existían y que Crowe apareció en la recta final de su matrimonio, cuando ella estaba echa un lio.

Otra de las cosas que atormentó al matrimonio fue la adicción a la cocaína de Dennis Quaid desde el año 1989, algo que le costó mucho asumir y que se convirtió en un problema importante. Por otro lado, tras la ruptura el actor cayó en una profunda depresión y de nuevo se enganchó a las drogas, sin embargo consiguió desengancharse tras recibir ayuda médica.

En cuanto al hombre que siguió a Dennis Quaid y a quien señalaron como culpable de romperse el mítico matrimonio de Hollywood, Russell Crowe volvía locas a todas las mujeres, y sobre todo después de su película 'Gladiator'. Su romance duró poco más de dos años, porque tres años más tarde ya estaba casado.

Desde 2010 mantuvo una relación con el rockero John Mellencamp, también conocido como John Cougar, pero se trataba de una relación abierta. De hecho, él seguía residiendo en su rancho de Indiana y ella en Nueva York. Después de años de noviazgo, en agosto de 2014, la actriz Meg Ryan, rompió con el compositor y guitarrista por la distancia.

2 Éxito mundial

Su salto al estrellato se produjo gracias a la película 'Cuando Harry encontró a Sally', una producción de 1989. En ella trabajó junto al actor Billy Crystal y fue dirigida por Rob Reiner. Gracias a este film consiguió ser nominada al Globo de Oro, y convertirse, junto a Julia Roberts, en una de las reinas de la comedia romántica.

'Algo para recordar', de 1993 es otro de sus títulos más famosos, y es que gracias a esta película y también a 'Tienes un e-mail' en la que trabajó con Tom Hanks consiguió otras dos nominaciones a los Globos de Oro. Le han seguido muchos otros títulos, también de comedia e incluso ha llegado a debutar como directora con la comedia dramática 'Into the beautiful'.

Incluso ha probado suerte con un thriller en 2003, 'Into de cut', que mezcla comedia, romance, misterio y crimen, dio rienda suelta a todo tipo de comentarios debido a las numerosas escenas sexualmente explícitas protagonizadas por la actriz.

3 Amor por sus hijos

Biológicamente hablando solo ha tenido un hijo, Jack, nacido en 1992 fruto de su relación con el actor Dennis Quaid, quien por aquel entonces era el amor de su vida y al que estuvo unida más de 13 años atendiendo al noviazgo y matrimonio.

Su hijo se convirtió en su razón de ser, como suele suceder en estos casos, pero más adelante, después de divorciarse y de no tener suerte en el amor, prefirió ampliar la familia por su cuenta en el año 206, adoptando a una niña china de 14 meses llamada Daisy True, cuando por aquel entonces se encontraba soltera y no compartía su vida con nadie.

4 Su desastre facial

La actriz dio a conocer su nuevo rostro en los Premios Tony de 2016, aunque antes ya se había sometido a bastantes operaciones, todo empezó hacia el año 2002. Y es que a pocos les recordó a la chica expresiva que en los años 80 dio vida. Parecía que poco quedaba de sus delicados labios y sus líneas de expresión, y con tanta inyección de botox parecía haber perdido su naturalidad, no solo a simple vista, sino también al hablar.

Su frente y sus pómulos estaban tan estirados que no había ni una sola arruga. Por otro lado, y como suele ocurrir en estas situaciones, sus ojos estaban notoriamente mucho más pequeños y más rasgados a causa de un tratamiento facial desconocido.

Todos los medios inicialmente apuntaron a una cirugía plástica llevada al extremo, de modo que habría transformado a la intérprete en algo así como una muñeca de porcelana. En las redes sociales se convirtió en Trending Topic y todo el mundo hablaba de ella.

Ella misma había hecho comentarios en los que daba a entender que no pasaría por el bisturí, como éste al Daily Mail: "Amo mi edad, amo mi vida ahora mismo. Amo la persona en que me he convertido", no obstante todo esto suena muy contradictorio atendiendo a su imagen.

Otras celebridades como ella también se han convertido en la conversación central de muchas galas, premieres y paseos por alfombras rojas, como Tom Cruise, Ben Affleck o la también actriz Renee Zellweger.

5 Carrera en picado

Cuando se ubica la carrera de Meg Ryan se piensa irremediablemente en comedia, y aunque sea un género que no suele brillar por recibir muchos premios de interpretación, sin duda en la taquilla suele arrasar y tener buenos resultados económicos. Ese fue el caso de Ryan, que brillaba a instancias del género y que se convirtió en todo un fenómeno.

Fue en 1989 con 'Cuando Harry encontró a Sally' cuando su carrera se disparó por su talento en la comedia y sus ganas de trabajar en ese género, sin renegar de él. A Meg Ryan le gustaba ser lo que era: una de las mejores en las comedias románticas de la época.

Otros de sus éxitos son 'Algo para recordar' (1993), 'French kiss' (1994), 'Adictos al amor' (1997) y 'Tienes un e-mail' (1998). Ryan parecía sentirse comodísima en su papel con un valor seguro para la taquilla, y aunque también arriesgó, como en 'The doors' o 'Restauración', n le salió mal. Otros films, como 'Cuando un hombre ama a una mujer', no le fueron tan bien.

La cosa se le torció, sin querer, en el año 2000, en este año ella volvió a intentarlo con un drama, 'Prueba de vida'. Todo apuntaba bien, porque su compañero de reparto era Russell Crowe, que venía de la exitosa 'Gladiator', pero lo que no se esperaba es que durante la película surgiera la chispa con el actor, y así empezaron una romance que provocó que ella se divorciara de su marido el también actor Dennis Quaid al año siguiente, aun formando una de las parejas más estables de Hollywood. Este desliz impulsado por la prensa ensombreció la película y no le sirvió para tener una buena promoción. Fue un fracaso en todos los países en los que se estrenó. Después empezaron a sucederse películas por las que no era valorada, y Estados Unidos entero se acordaba de ella no como una actriz cómica, sino como una infiel.

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