La prueba definitiva de que Corinna zu Sayn-Wittgenstein no es princesa aunque sí puede llevar el apellido
LA VERDAD

La prueba definitiva de que Corinna zu Sayn-Wittgenstein no es princesa aunque sí puede llevar el apellido

La examiga entrañable del Rey Juan Carlos tenía razón a medias. Sí es una zu Sayn Wittgenstein, pero sin titulo de princesa.

La prueba definitiva de que Corinna zu Sayn-Wittgenstein no es princesa aunque sí puede llevar el apellido

Cuando parece que Corinna zu Sayn Wittgenstein desaparece del panorama mediático, surge algo que vuelve a traer a la actualidad el nombre de la antigua amiga entrañable del Rey Juan Carlos con el consiguiente perjuicio para la Casa Real Española, y sobre todo para la Reina Sofía, que no lleva bien que los devaneos del Rey Emérito objeto de comentario en los medios de comunicación.

El Rey Juan Carlos y Corinna zu Sayn-Wittgenstein en AlemaniaEl Rey Juan Carlos y Corinna zu Sayn-Wittgenstein en Alemania

En su defensa habría que decir que la nueva polémica en la que está inmersa no ha sido levantada por ella, sino por la familia zu Sayn-Wittgenstein, en la que ella entró cuando en el año 2000 se casó con Casimir zu Sayn-Wittgenstein-Sayn, padre de su hijo Alexander, y de la que salió cuando se divorció del Príncipe.

Tanto su suegro como su exmarido atacaron a Corinna al señalar que no tenía derecho a usar ni el apellido de la dinastía ni el título de princesa. Ella no tardó en contestar con un comunicado en el que se amparaba en la Ley para seguir siendo la Princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, sin embargo, tiene razón a medias.

Corinna zu Sayn-Wittgenstein en el desfile de Zac Posen de la Nueva York Fashion Week primavera/verano 2015Corinna zu Sayn-Wittgenstein en el desfile de Zac Posen de la Nueva York Fashion Week primavera/verano 2015

LOC ha tenido acceso a su pasaporte danés, el que posee al haber nacido en aquel país. En él se ve que su nombre es Corinna es Zu-Sayn Wittgenstein-Sayn. Así, se demuestra que no es que tenga derecho a usar el apellido de la dinastía de su exmarido, es que legalmente se apellida así. En lo que no tiene razón es en lo de ser princesa. Ni lo es, ni puede llamarse princesa porque legalmente no lo es. Su suegro no le concedió ni el título ni el tratamiento de Alteza Serenísima, y el pasaporte lo demuestra una vez más.

Si de verdad lo fuera, aparecería en su pasaporte. La razón es que desde que se abolió la Monarquía en Alemania después de la I Guerra Mundial, se eliminaron también los títulos nobiliarios. Eso sí, aquellos que tienen derecho a llevar el título de alguno de los principados de Alemania, lo incorporan a su apellido, y de esa forma lo hacen 'oficial'. Corinna ni ha sido, ni es princesa.

Comunicado de Corinna zu Sayn-Wittgenstein

"La semana pasada, dos miembros de la familia zu Sayn-Wittgenstein hicieron unas declaraciones falaces y sin fundamento jurídico en las que se acusaba a Corinna zu Sayn-Wittgenstein de falsedad en sus propias manifestaciones. Estas declaraciones, de las que se hicieron eco los medios de comunicación, no solo faltaban a la verdad de manera deliberada, sino que eran contrarias tanto al derecho alemán como al inglés.

Corinna zu Sayn-Wittgenstein en ParísCorinna zu Sayn-Wittgenstein en París

La letrada Nina Lüssmann aseguró: "En lo que respecta al derecho alemán, la posición es clara. A Corinna zu Sayn-Wittgenstein le asiste el derecho pleno y legítimo de haber hecho uso del apellido tras casarse y de seguir utilizando el apellido de casada tras divorciarse. Por este motivo, tampoco hay limitación alguna respecto del uso por parte de ella del tratamiento -si deseara utilizarlo- ya que forma parte de su nombre y no existe de manera independiente a este". Por su parte, juristas de Schillings International LLP señalaron: "El derecho inglés le da derecho a Corinna zu Sayn-Wittgenstein a utilizar el apellido obtenido de su matrimonio, ya sea durante el mismo matrimonio o tras su divorcio, como es costumbre. Ella también tiene el derecho de usar el tratamiento, si así lo deseara".

Por su parte, Corinna destacó: "La posición jurídica confirma claramente y sin ambages que las declaraciones atribuidas a Alexander Fürst Sayn-Wittgenstein y al Príncipe Casimir son falsas. La familia nunca antes me había planteado estos problemas, ni durante el matrimonio ni en los 12 años transcurridos desde el divorcio. Me complace constatar que estos asuntos quedan ahora aclarados".

Te puede interesar

Comentarios