PILLADA

La dramática historia de la mujer que incendiaba los montes gallegos con velas aromáticas: "Era conflictiva"

Carmen García Grela fue pillada después de haber sido vigilada durante 15 días cuando se disponía a incendiar de nuevo el monte gallego con velas aromáticas.

María González 01 Septiembre 2016 en Bekia

El juego ha terminado para Carmen García Grela. La pirómana que se encargaba de incendiar los montes gallegos fue pillada por la Guardia Civil mientras se disponía a volver a incendiar con velas aromáticas el monte gallego.

No fue casualidad que terminaran pillándola, y es que a oídos de los agentes habían llegado alguna sospecha de que Carmen era la causante de los incendios que se estaban provocando en la zona y después de 15 días vigilándola la pillaron: "Hicimos un perfil lo más detallado posible del hipotético pirómano, o pirómana, y fuimos descartando información", explica el guardia civil encargado de la búsqueda y captura.

Como señala El Mundo, el marido de Carmen trabajaba en una gasolinera y como este no tenía carné de conducir, la pirómana era la encargada de llevarle, por los que los agentes añadieron más datos a su investigación: "Cuando Carmen lo acercaba temprano a la gasolinera, esa mañana ardía el bosque".

Carmen se arriesga a una pena de entre 10 y 20 años de cárcel porque algunas de las velas las colocaba cerca de casas habitadas, por lo que además se ponían en riesgo vidas humanas. Cuando Carmen se dio cuenta de que todo había terminado para siempre se volvió arisca, según confiesa uno de los agentes que la detuvo: "Al pedirle que se metiera en coche para llevarla al cuartel, se puso arisca, sabía que todo había terminado para ella. Los motivos mentales no son cosa nuestra, lo nuestro son los delitos".

Ciertos problemas hicieron que se volviera conflictiva

Para entender la historia de Carmen hay que remontarse tiempo atrás, cuando su negocio empezó a ir mal, ya que era lechera y sus vacas no daban leche rentable, por lo que tuvo que cerrar, además su hijo Iván empeoró: "Tenía un problema psicológico gordo desde que era adolescente, se volvió violento, era un infierno...", según cuenta un familiar, además argumenta que se volvió "sumamente conflictiva".

"En el pueblo tiene mala fama, no la quiere nadie, exceptuando sus hijos y su marido, el resto de la familia tampoco la puede ver. Hace cosas muy raras, como robar las flores de las lápidas del cementerio que después regalaba a otros vecinos. O llevarse a escondidas una empanada en una panadería. O, más grave si cabe, hacerse pasar supuestamente por una prima política y quedarse con su dinero en una sucursal, 6.000 euros, que sacaría en cuatro visitas. Son cosas de familia, ya sabe usted, la mala sangre...", cuenta unas de sus vecinas.