Arantxa Sánchez Vicario y su marido reciben una querella por parte del Banco de Luxemburgo

PROBLEMAS ECONÓMICOS

Arantxa Sánchez Vicario y su marido reciben una querella por parte del Banco de Luxemburgo

la extenista vuelve a tener problemas económicos y esta vez se enfrentará al Banco de Luxemburgo por la mala gestión de sus vienes.

Arantxa Sánchez Vicario y su marido reciben una querella por parte del Banco de Luxemburgo

Los problemas no dejan de perseguir a Arantxa Sánchez Vicario. La famosa extenista ha sido querellada por el Banco de Luxemburgo por un presunto delito de alzamiento de bienes. La querella fue admitida a trámite en el Juzgado de Instrucción número 4 de Barcelona y ampliada hace unos meses contra Josep Santacana, marido de la tenista, y contra varias empresas, según confirma Vanitatis.

Parece que lo tendría bastante difícil, ya que, al parecer, cuando recibes una querella de un banco como este, suele ir a por todas. La extenista vive en Miami con su marido y sus dos hijos, así que tendrá que declarar a través de videoconferencia, hecho que está retrasando el proceso judicial más de lo esperado.

Arantxa Sánchez Vicario en el Madrid Open 2016Arantxa Sánchez Vicario en el Madrid Open 2016

Todas estas circunstancias se remontarías a los años más oscuros de Arantxa Sánchez Vicario,y es que la campeona se enfrentó a sus padres y a parte de sus hermanos por cuestiones económicas. En 2012 publicó un libro 'Arantxa, ¡vamos!' en el que culpaba a sus padres de haberse aprovechado de ella y llevarla a la ruina. Y de esta manera acabó querellándose con sus padres y los que habían sido sus gestores. Ante el juez, la extenista declaró: "Estoy en la ruina. Mi padre me explicaba que estuviera tranquila, que lo que había ganado me daba para vivir a mí, a mis hijos y dos generaciones más".

Enfrentada a su familia

Pero, según dijo en la vista, vivía con 1.500 euros al mes que sus padres le daban y que no fue hasta 2008, cuando se casó, que supo lo que había ingresado a lo largo de su carrera. Durante ese tiempo, Arantxa había acumulado una deuda de 5,2 millones de euros con Hacienda por el impago de impuestos durante los años 1989 y 1993. Había declarado su residencia en Andorra y un juzgado dijo que no era cierto, por lo que debía abonar los impuestos impagados. Para hacer frente a esa deuda con Hacienda, pidió un aval al Banco Sadadell, un aval que fue contraavalado por un dinero que tenía depositado en el Banco de Luxemburgo.

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