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Más de una década después del accidente que cambió su vida para siempre, Michael Schumacher vuelve a protagonizar titulares por una evolución que, aunque lenta, apunta a pequeños avances esperanzadores. El heptacampeón del mundo de Fórmula 1 sufrió en diciembre de 2013 un grave traumatismo craneoencefálico tras golpearse contra una roca mientras esquiaba en Méribel. Desde entonces, su estado de salud ha estado rodeado de un hermetismo absoluto, controlado estrictamente por su familia y un reducido círculo de confianza.
Según publica Daily Mail Sport, Schumacher ya no estaría postrado permanentemente en la cama, como se había especulado durante años. Su equipo médico lo desplaza en silla de ruedas por su residencia en Mallorca, lo que supone un cambio significativo respecto a etapas anteriores. Aunque su dependencia sigue siendo elevada, estas informaciones apuntan a una evolución lenta pero positiva dentro de la gravedad de su situación.
Uno de los aspectos más llamativos del informe británico tiene que ver con su capacidad de comunicación. Desde el accidente, Schumacher perdió por completo la facultad de expresarse, una secuela habitual en lesiones cerebrales severas. Sin embargo, las fuentes consultadas aseguran que el piloto ha comenzado a responder mediante parpadeos y que muestra un nivel de consciencia mayor del que se creía. " La sensación es que entiende algunas cosas que suceden a su alrededor, pero probablemente no todas ", explican, subrayando que su recuperación sigue siendo extremadamente compleja.
El secretismo que rodea su estado ha sido férreo desde el primer día. No existen partes médicos oficiales ni imágenes recientes del piloto, y su familia ha blindado cualquier información para preservar su intimidad. El año pasado, tres personas fueron condenadas en Alemania por intentar extorsionar a los Schumacher con supuestas fotos del expiloto. Lo único confirmado es que recibe atención profesional las 24 horas y que su esposa, Corinna Schumacher, supervisa personalmente todos sus cuidados entre sus residencias de Suiza y Mallorca.
Aun así, en los últimos meses han surgido señales que han devuelto cierta esperanza a sus seguidores. La periodista Stéphane L'Hermitte reveló que Schumacher llegó a firmar un casco para un evento benéfico, aunque no está claro si lo hizo por sí mismo o con ayuda de su esposa. El gesto, simbólico pero significativo, fue interpretado como una "señal de vida" tras años sin noticias alentadoras.
También hay buenas noticias
En medio de esta realidad difícil, la familia también ha vivido momentos felices. La llegada al mundo de Millie, la primera nieta de Schumacher, ha supuesto un rayo de luz. La pequeña nació meses después de la boda de Gina Schumacher e Iain Bethke, celebrada en la exclusiva propiedad familiar de El Puerto de Andratx. Su hermano Mick Schumacher, también piloto, ejerció como padrino en una ceremonia íntima que reunió a los más cercanos a la familia.