Esther Cañadas reaparece muy cambiada para declarar en el juicio en el que se acusa a Sete Gibernau de fraude fiscal

DECLARÓ COMO TESTIGO

Esther Cañadas reaparece muy cambiada para declarar en el juicio en el que se acusa a Sete Gibernau de fraude fiscal

La modelo, prácticamente apartada del foco mediático, ha declarado como testigo en el juicio contra su exmarido.

Esther Cañadas en los juzgados de Esplugues de LlobregatEsther Cañadas en los juzgados
Hacienda acusa a Sete Gibernau de evadir 2,8 millones de euros en impuestos de renta y patrimonio, durante los años 2005 y 2006. El piloto, que podría ir a la cárcel, puede contar con el apoyo de su exmujer, Esther Cañadas.

La modelo alicantina, de 35 años, llegaba a las puertas del juzgado de Esplugues de Llobregat, donde se ha celebrado el juicio. Estaba irreconocible, abrigada con un chaquetón gris y una bufanda fucsia, bajo sus gafas de sol.

A pesar de la invernal indumentaria, se percibían los kilos que ha ganado la que fuera una de las modelos más envidiadas y más solicitada de cualquier pasarela en los años 90. Sin embargo, se encontraba tranquila, dispuesta a decir la verdad, y regalando su mejor sonrisa a los medios de comunicación allí congregados.

Esther Cañadas no se habla con Sete Gibernau

Aunque Cañadas no se habla con su exmarido, con el que mantiene una tensa relación, no ha puesto ningún impedimento a la petición del Fiscal de presentarse como testigo para intentar aclarar el asunto, de por qué Sete no tributó en España, alegando que residía en Suiza, cuando habitaba en su casa de Espluges de Llobregat. "Era innecesario que Esther tuviera que pasar por este mal trago", han llegado a decir los abogados del piloto.

Esther Cañadas en los juzgados de Esplugues de LlobregatEsther Cañadas en los juzgados de Esplugues de Llobregat

Hace tiempo que Esther Cañadas puso tierra de por medio, cuando en 2009 ya se apuntaban rumores de un posible embarazo. Ahora vive entre México y Miami. Y el gran beneficiado del viaje de la modelo a España puede ser, sin duda, Sete Gibernau, que no podría imaginar que su futuro pendiera de una declaración de su exmujer ante un juez.

En cualquiera de los casos, el expiloto de GP siempre ha confesado que durante ese tiempo su residencia oficial estaba fijada en Suiza, y que eso le eximía de pagar impuestos en España. Aunque asegura que, por exigencias de su trabajo, tenía que viajar constantemente. Según la ley española, los ciudadanos que permanezcan menos de 183 días en el extranjero están obligados a pagar impuestos en el país de residencia. Ahora Sete tendrá que esperar a la decisión del juez.

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