La investigación revela que Amy Winehouse murió tras consumir una excesiva dosis de alcohol
FINAL DE LA INVESTIGACIÓN

La investigación revela que Amy Winehouse murió tras consumir una excesiva dosis de alcohol

La cantante británica tenía 416 mg de alcohol por cada 100 ml de sangre, lo que le provocó la muerte a los 27 años.

Amy Winehouse ofrece gominolas a la prensaAmy Winehouse ofrece gominolas a la prensa

Amy Winehouse pasó sus últimas horas de vida sola bebiendo vodka y viendo vídeos de Youtube en los que aparecía, según ha señalado el tribunal forense de St. Pancras. La causa de su muerte fue el exceso de alcohol, que provocó que cayera en un coma del que no pudo despertar.

De esta forma se confirma que la cantante no murió de forma accidental, sino que fue el consumo excesivo de alcohol el que llevó a la muerte el pasado 23 de julio, fecha en la que fue encontrada muerta en su casa de Camden.

Andrew Morris, que trabajaba para Amy Winehouse, señaló que había visto a la británica con síntomas de embriaguez, pero que no parecía tan borracha como debería estarlo una persona que había ingerido tal cantidad de alcohol.

Amy Winehouse pasea con una guitarra en Santa Lucía en 2009Amy Winehouse pasea con una guitarra en Santa Lucía en 2009

Una investigación invalidada

De este modo se confirman las conclusiones emitidas por Suzanne Greenaway, que señaló que la cantante tenía 416 mg de alcohol por cada 100 ml de sangre. Esta alta tasa, que supera en 4,5 veces la tasa legal permitida para conducir y fue fatal para la diva del pop.

Sin embargo, la falta de cualificación profesional de Suzanne Greenaway, la asistente del forense, provocó que se invalidara la investigación de la muerte de Amy Winehouse.

El máximo responsable judicial del caso que afecta a Winehouse y esposo de Greenawey, Andrew Scott Reid, comunicó entonces que la asistente del forense no contaba con los cinco años de experiencia necesarios en el sistema judicial británico para ejercer su labor.

La cantante Amy WinehouseLa cantante Amy Winehouse

Suzanne Greenaway debería trabajado como abogado durante un mínimo de cinco años, pero solo lo ha hecho a lo largo de 2 años y medio. Anteriormente había trabajado como enfermera y como abogada en su Australia natal.

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